Martes, 07 de marzo de 2006
ZENIT nos brinda en este tiempo de cuaresma una entrevista hecha al profesor de teolog?a moral Gaspar Mora sobre el perd?n como opci?n cristiana ante un mundo tam inhumano.

BARCELONA, lunes, 6 marzo 2006 (ZENIT.org).- Saber perdonar es un ?arte del esp?ritu?. Lo sostiene el sacerdote y profesor de teolog?a moral Gaspar Mora Bartr?s.

Gaspar Mora ense?a teolog?a moral en la Facultad de Teolog?a de Catalu?a, de la que fue decano, y en esta entrevista presenta el perd?n como una opci?n cristiana para el mundo de hoy al mismo tiempo que analiza el binomio justicia y misericordia.

Este profesor empieza un curso este martes, 7 de marzo, en la Universidad de Barcelona sobre ?El coraje de perdonar? dentro de las propuestas de Teolog?a en la Universidad, una iniciativa de varias instituciones eclesi?sticas acad?micas de Barcelona junto a la delegaci?n de pastoral universitaria de la archidi?cesis para proponer estudios teol?gicos en las universidades laicas de la ciudad.

Entre sus ?ltimos libros destaca ??Qu? es ser cristiano??, del Centro de Pastoral Lit?rgica.

--?El coraje del perd?n, es connatural o se aprende?

--Mora: La llamada cristiana al perd?n forma parte de lo que es m?s radical y nuclear del mensaje evang?lico: el amor. Hablar del perd?n sorprende, pero no es un aspecto distinto o regional del mensaje evang?lico, sino que manifiesta el rostro cristiano del amor.

La pregunta, por tanto, s?lo puede entenderse como planteada al conjunto: ?el mensaje cristiano, es connatural o se aprende? Sin duda, se aprende, a partir de la Palabra y el Esp?ritu de Jes?s y en el ?mbito de la propia experiencia personal.

Pero precisamente se aprende no como algo raro y sublime que llega a nuestra vida como un a?adido, sino como la respuesta a la pregunta que la humanidad se formula y que todos sentimos dentro: cual es la actitud adecuada ante los dem?s, y en concreto, ante los que hacen y nos hacen mal.

--El mundo est? marcado por conflictos a todos los niveles: ?el valor cristiano del perd?n puede paliar todas estas heridas?

--Mora: Situemos el mensaje cristiano sobre el amor que perdona. No es s?lo una palabra propuesta a unas personas que sufren. Es la revelaci?n de Dios Padre a una humanidad marcada por el odio, la confrontaci?n y la venganza, hace dos mil a?os, y hoy tambi?n.

Dios revela su llamada a un amor que perdona, no para paliar sino para resolver, como salvaci?n de nuestra violencia humana por caminos de paz y de reconciliaci?n.

El perd?n es la opci?n cristiana ante un mundo tan inhumano. De todas maneras, los hombres podemos ignorar esta llamada; los conflictos contin?an ah? y de hecho son muy graves.

Metidos en este mundo tan violento, la actitud de perd?n est? llamada a crear ?mbitos de humanidad, a recuperar relaciones que quiz? ya han sido rotas, paliando as? heridas muy hondas.

Incluso el perd?n ofrecido por una persona o un grupo y no reconocido por los dem?s, puede dar el consuelo de haber encontrado una actitud hondamente humana, aunque sea dif?cil y no correspondida; supera el odio y la venganza, actitudes que parecen espont?neas e inevitables pero que hunden en un pozo sin salida y acaban destruyendo a la misma v?ctima.

--?C?mo se explica a los universitarios que el cristiano perdona porque ha sido antes perdonado por Dios?

--Mora: Saber perdonar es un arte del esp?ritu. Comporta, como m?nimo, dos cosas. Una es aceptar y entender al agresor. Esto no significa justificar algo que puede ser terrible; significa no derivar la experiencia de la agresi?n en odio al agresor, sino en entender al que hace el mal como persona, incluso en su malicia.

La segunda es todav?a m?s dif?cil; es entender que la propia vida o la de los m?os entra tambi?n en el ?mbito del mal, que todos navegamos en la misma nave.

Para el Evangelio, perdonar comporta en su ra?z aceptar tambi?n el propio pecado. Ambas cosas son posibles s?lo en el ?mbito de una experiencia, la del perd?n de Dios, al otro y a mi mismo.

Saberse ya perdonado es el ?nico clima que hace capaz al hombre de dar estos dos pasos; entender al que hace el mal y aceptar las propias negatividades, sin negarlas.

El universitario, como todos los dem?s, puede acoger este mensaje o puede rechazarlo. No ser?a la primera vez que la palabra cristiana sobre el perd?n es acusada de ineficaz, incluso contraproducente.

Pero probablemente hoy podemos valorar mejor el mensaje del amor que perdona, a la vista de las barbaridades cometidas el siglo pasado, siempre pretendidamente justificadas.

--La misericordia de Dios, ?es el punto que m?s atrae a los j?venes, del cristianismo?

--Mora: La juventud no parte de cero. Los j?venes de nuestro tiempo son hijos de nuestro tiempo y parten de ah? para seguir haciendo la historia. Nuestro mundo se movi? los ?ltimos siglos bajo el impulso de la justicia, y por ella ha vivido cambios y revoluciones muy profundos, terribles, cruentos.

Hoy miramos con horror el sufrimiento causado por las guerras y las revoluciones del siglo pasado, y las que contin?an hoy, en muchas partes del mundo.

La justicia es necesaria, pero su exigencia puede llevar a durezas muy inhumanas. Quiz? hoy podemos entender algo que antes parec?a rid?culo: la necesidad de misericordia.

Creo que es propio de una gran madurez entender la sabidur?a escondida en el binomio ?justicia y misericordia?, los dos acentos que la experiencia cristiana descubre en el misterio de Dios Padre.

En esto, la juventud puede vivir una madurez que antes era muy dif?cil, y valorar el entra?able acento divino y humano de la misericordia de Dios.

--?Cree que hay una deriva moral en amplios sectores de la juventud?

--Mora: La juventud es una delicada caja de resonancia de nuestro mundo. Si hay deriva moral entre los j?venes es porque la hay en el conjunto social. Es cierto que hay crisis, pero es bueno entender el sentido de la crisis moral que vivimos y que los j?venes radicalizan.

Forma parte de uno de los acentos de nuestra postmodernidad, el desencanto ante el fracaso de muchos grandes proyectos, y el recurso a experiencias palpables, inmediatas, casi como un refugio ante la falta de perspectivas.

Toda nuestra sociedad est? en esta situaci?n como ante un desaf?o. Hay quien augura la p?rdida cultural de todo sentido. No lo creo. Se trata de aprender de nuestro pasado y buscar, sin caer de nuevo en los enga?os de siempre.

Hoy suena como luminosa y aleccionadora la frase del Evangelio: Quien busca, encuentra. Hoy es posible buscar, y hay personas y grupos, adultos y j?venes, que buscan, en medio de todas las crisis. Son el germen de la humanidad noble y positiva del futuro.

La experiencia cristiana entiende que quien busca la luz sobre la vida, la encuentra; y que toda luz aut?ntica es reflejo del Evangelio de Jes?s.
Publicado por verdenaranja @ 23:21
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