Viernes, 10 de marzo de 2006
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 10 marzo 2006

ZENIT Publica el mensaje enviado por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, al presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el arzobispo Stanislaw Ryłko, con motivo del primer encuentro de movimientos eclesiales y nuevas comunidades en Am?rica Latina sobre el tema ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo hoy? que se celebra en Bogot?.



Se?or Arzobispo:
Ante la pr?xima celebraci?n en Bogot? del Congreso de los Movimientos Eclesiales y Nuevas Comunidades en Latinoam?rica, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos y el Consejo Episcopal Latinoamericano, me es grato transmitir el cordial saludo de Su Santidad Benedicto XVI a los Obispos, a los responsables de los diversos movimientos y dem?s participantes en dicho en encuentro.

Al mismo tiempo, el Santo Padre los alienta a compartir fraternalmente la riqueza de su propia espiritualidad y experiencia, con el fin de contribuir a dar cada vez mayor vigor a la vida cristiana en esa parte del mundo en la cual la Iglesia tiene puestas tantas esperanzas.

En efecto, el esfuerzo por revitalizar la conciencia del compromiso bautismal y el anhelo de vivir intensamente la vocaci?n a la santidad que se deriva, es siempre un aporte esencial para la vida de la Iglesia. Adem?s, sus carismas, m?todos pedag?gicos, estilos de apostolado o proyecci?n misionera, acrecientan una tradici?n evangelizadora tan abundante en iniciativas y testimonios ejemplares.

El lema elegido para el Congreso - ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo hoy? - indica dos aspectos esenciales y correlativos en ese continuo caminar de la Iglesia ?entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Se?or hasta que vuelva? (Lumen gentium, 8). En realidad, el ser disc?pulo de Cristo no es una situaci?n transitoria que termina en un determinado momento, sino que requiere estar siempre a la escucha, aprendiendo y siguiendo al ?nico Maestro (cf. Mt 23, 8), sin pretender llegar a ser ?l mismo maestro alg?n d?a. Por eso los condisc?pulos han de considerarse entre ellos como hermanos (cf. ib?d.). Por otro lado, el disc?pulo de Cristo no se limita a recibir sus ense?anzas como venidas desde fuera. Comienza a serlo por un encuentro personal fascinante y perennemente actual con ?l, que provoca una inefable relaci?n de comuni?n y lleva a seguir sus pasos, a imitar su forma de vivir (cf. Deus caritas est, 1). Y esto, con la entrega y convicci?n de haber encontrado el verdadero tesoro de la propia vida (cf. Mt 13, 44), ante el cual ninguna otra alternativa o insinuaci?n tiene mayor inter?s.

El cristiano de hoy debe ser siempre disc?pulo de Cristo, al que puede acercarse de muchos modos, porque siempre nos espera en los senderos de nuestra existencia para ense?arnos cu?l es el don de Dios y darnos de beber la verdadera agua viva (cf. Jn 4, 10). Lo ha de encontrar sobre todo en la Eucarist?a y los dem?s sacramentos, que son momentos privilegiados de esa compa??a hasta el fin de los tiempos que Cristo prometi? a sus disc?pulos (cf. Mt 28, 20). Y debe seguir aprendiendo las ense?anzas del Maestro mediante el amor, el estudio y la meditaci?n de la Escritura, bajo la gu?a de quienes han recibido el encargo espec?fico de custodiar celosamente y explicar fielmente la Palabra de Dios (cf. Dei Verbum, 10).

Como buenos disc?pulos, los Movimientos y Comunidades est?n llamados a ser igualmente testigos y misioneros del mensaje recibido, tendiendo una mano amiga a otras personas, para que tambi?n ellas descubran a Cristo; a quienes a?n no lo conocen y a quienes viven su cristianismo de manera superficial, a los que se debe proporcionar tambi?n el apoyo necesario para robustecer cada d?a m?s su fe y formarla rectamente, ante las acechanzas de una mentalidad secularizada o que promueve la indiferencia religiosa en muchos ambientes latinoamericanos.

En esta tarea, el misionero no deja de ser disc?pulo, no da m?s de lo que ?l mismo ha recibido y sigue recibiendo, sin anteponer sus propias ideas o pretender el provecho propio. El disc?pulo y el misionero saben que s?lo son unos ?pobres siervos? (Lc 17, 10), cuyo mayor gozo es servir al Se?or y colaborar org?nica y fielmente dentro de la misi?n encomendada por Cristo a su Iglesia (cf. Ad gentes divinitus, 6). A este respecto, cabe recordar las palabras del Santo Padre Benedicto XVI en Colonia: ?La espontaneidad de las nuevas comunidades es importante, pero es asimismo importante conservar la comuni?n con el Papa y con los Obispos. Son ellos quienes garantizan que no se est?n buscando senderos particulares, sino que se est? viviendo a su vez en aquella gran familia de Dios que el Se?or ha fundado con los doce Ap?stoles? (Homil?a, 21 agosto 2005).

En este contexto, se manifiesta tambi?n la importancia de la comuni?n eclesial, de la que tanto depende la autenticidad de toda experiencia de vida cristiana y la eficacia de las iniciativas pastorales. Por eso el tan recordado Papa Juan Pablo II insist?a en que todos se integraran con humildad en la vida de las Iglesias locales, en las estructuras diocesanas y parroquiales, en las que manifiestan los diversos modos de asociarse y expresarse (cf. Redemptoris missio, 72).

A la gratitud por tantos esfuerzos realizados con generosidad y competencia, se suma tambi?n la esperanza de la Iglesia de que los Movimientos y Nuevas Comunidades contribuyan a dar un renovado impulso a la evangelizaci?n de todos los sectores de la sociedad, del mundo del trabajo y de la familia, de la cultura y de la educaci?n y, en fin, en todos aquellos campos en que se desarrolla la vida de los hombres de hoy, en circunstancias tantas veces poco favorables para una existencia cristiana ?ntegra y profunda.

Al confiar a la Sant?sima Virgen Mar?a el desarrollo de ese Congreso, a fin de que se obtengan abundantes frutos para la vida de la Iglesia en los pueblos latinoamericanos, el Santo Padre imparte complacido a todos los congresistas la implorada Bendici?n Apost?lica.

Vaticano, 24 de febrero de 2006

CARDENAL ANGELO SODANO
SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD
Publicado por verdenaranja @ 22:27
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