Martes, 14 de marzo de 2006
ROMA, lunes, 13 marzo 2006 ZENIT ha publicado la carta que han enviado a Benedicto XVI los 122 responsables de 45 movimientos y nuevas comunidades, provenientes de 23 pa?ses de Latinoam?rica, que junto a 32 obispos se reunieron en el primer Encuentro de Movimientos Eclesiales de Am?rica Latina, convocados por el Consejo Pontificio para los Laicos y el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).



Santo Padre,
Ciento veintid?s responsables de cuarenta y cinco movimientos y nuevas comunidades, provenientes de 23 pa?ses de Latinoam?rica, treinta y dos obispos, junto con la presidencia del CELAM y una representaci?n del Pontificio Consejo de Laicos, reunidos en Bogot? del 9 al 12 de marzo de 2006 para participar en el primer Encuentro de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades en Am?rica Latina, sobre el tema ?Disc?pulos y misioneros de Cristo hoy?, deseamos expresarle nuestra gratitud por la solicitud con la cual ha seguido esta iniciativa conjunta del Pontificio Consejo para los Laicos y del Consejo Episcopal Latinoamericano, y por el mensaje que a trav?s de Su Eminencia el Cardenal Sodano ha querido enviar a los participantes. Gracias Santo Padre por habernos testimoniado su paterna cercan?a y su palabra orientadora, mostrando a nuestra Iglesia y a nuestros pueblos un abrazo lleno de amor y esperanza.

Haber puesto en el centro de la atenci?n de este Encuentro el tema del cristiano, o sea, del disc?pulo de Cristo, es todo un signo de la conciencia que tiene la Iglesia de Latinoam?rica de la urgencia fundamental sobre el momento que vive: la permanencia de la fe, la transmisi?n de la fe, la fructificaci?n de la fe en todas las dimensiones de vida de las personas, de las familias, de nuestras naciones. El patrimonio de la fe cat?lica es el mayor tesoro de nuestros pueblos. Existe, sin embargo, el riesgo de su cada vez m?s intensa erosi?n e incluso dilapidaci?n. Existe un riesgo real de p?rdida de la fe, de la percepci?n de su significado para la vida, un riesgo real de que la fe en Cristo sea cada vez m?s insignificante para la vida de tantas personas. En este sentido, llama la atenci?n la clarividencia con que el Documento de Participaci?n a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano recoge la convicci?n adquirida de que no se puede dar por supuesto el sujeto que responder? a tales retos. Hoy somos m?s conscientes de la verdadera naturaleza de la crisis. No basta hablar de ?nueva evangelizaci?n? sin preguntarse por el sujeto que la llevar? a cabo. Es necesario volver a despertar el inter?s por Jesucristo y su evangelio. Esta tarea es especialmente ardua hoy, pues son ya muchas las personas que piensan que ya lo conocen o lo confunden con una vaga religiosidad. Hay que ?recomenzar desde Cristo?, como nuevo inicio, en la novedad, actualidad, realidad y fascinaci?n de su encuentro y seguimiento, de su comuni?n con ?l.

En el Mensaje que Vuestra Santidad nos ha enviado nos dice que la esperanza de la Iglesia ?es que los Movimientos y Nuevas Comunidades contribuyan a dar un renovado impulso a la evangelizaci?n de todos los sectores de la sociedad, del mundo del trabajo y de la familia, de la cultura y de la educaci?n, en fin, en todos aquellos campos en que se desarrolla la vida de los hombres de hoy?. Nosotros, que hemos tenido el privilegio de participar en este Encuentro de Bogot?, queremos responder a vuestras expectativas empe??ndonos en asumir tres prioridades.

La primera y gran prioridad es, pues, la formaci?n cristiana. Est? en crisis la capacidad de una generaci?n de adultos, de educar a los propios hijos, porque hoy se minan los cimientos mismos del proceso educativo de la persona. Se vive como si la verdad no existiera, como si el deseo de felicidad del que est? hecho el coraz?n del hombre estuviera destinado a permanecer sin respuesta. La influencia de esta cultura tambi?n afecta a los bautizados y por ello aun existen identidades cristianas d?biles y confusas. La formaci?n es el ?mbito por excelencia donde se puede expresar la originalidad de los carismas de los distintos movimientos y comunidades, cada uno de los cuales funda el proceso educativo de la persona en una pedagog?a propia y espec?fica. En el centro de cada carisma est? el encuentro personal con Cristo vivo. El reto que la Iglesia tiene delante es mostrar su capacidad de generar y de educar al cristiano que responda a la nueva situaci?n de ?desconcierto generalizado? (DP 15), en que los cristianos del Continente son llamados a vivir su fe, conscientes de la dificultad que supone transmitir la fe en esta situaci?n.

La segunda gran urgencia es el ?anuncio fuerte?. La formaci?n cristiana debe tener siempre un gran alcance misionero. La misi?n ayuda a descubrir en plenitud la propia vocaci?n de bautizados, defiende de la tentaci?n de un repliegue ego?sta sobre s? mismos, protege del peligro de considerar el propio movimiento de pertenencia como una especie de refugio, en un clima de c?lida amistad, para resguardarse de los problemas del mundo. Se ha mostrado en estos d?as el compromiso misionero de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades con una capacidad indiscutible de despertar nuevamente en los laicos el entusiasmo apost?lico y el coraje misionero. De este modo, se responde a una de las necesidades m?s urgentes de la Iglesia de nuestros tiempos, es decir, la catequesis de los adultos, entendida como aut?ntica iniciaci?n cristiana que les revela todo el valor y la belleza del sacramento del Bautismo. Apreciando el arraigado sentido del misterio que se manifiesta en la piedad popular y enriquecidos por ella, los movimientos y las nuevas comunidades ofrecen pedagog?as de evangelizaci?n que pueden contribuir con eficacia a orientarla hacia la formaci?n de disc?pulos y misioneros de Cristo. Tambi?n se dirigen con naturalidad y coraje hacia las dif?ciles fronteras de los modernos are?pagos de la cultura, de los medios de comunicaci?n social, de la econom?a y de la pol?tica para alentar la construcci?n de formas de vida m?s dignas de todo el hombre y de todos los hombres. Adem?s, hemos visto la importancia de insertarse en el tejido de las Iglesias locales, para transformarse en signos elocuentes de la universalidad de la Iglesia y de su misi?n.

El ?ltimo pero no menos importante compromiso en que queremos empe?arnos es la especial atenci?n hacia los que sufren, pobres y marginados. Frente a tantas formas nuevas y antiguas de pobreza con las que convivimos en nuestra realidad latinoamericana ? y que son contradicci?n estridente e interpelante respecto a la tradici?n cat?lica de nuestros pueblos - queremos esforzarnos, como nos ense?a la enc?clica ?Deus caritas est?, en crear y sostener con creatividad obras y proyectos que muestren el amor de Dios a cada hombre que sufre y abran caminos a la potencia transformadora de la caridad ante los grandes retos de mayor justicia, solidaridad, paz y unidad en la vida de nuestros pueblos.

Tenemos firme esperanza en que este primer Encuentro ofrezca una contribuci?n a la preparaci?n y realizaci?n de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, prevista en Aparecida (Brasil), en mayo de 2007, sobre el tema ?Disc?pulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en ?l tengan vida?. ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida? (Jn. 14, 6). Y nos comprometemos a suscitar por doquier un intercambio de experiencias, reflexiones y propuestas que puedan ser de edificaci?n en el camino de preparaci?n de tan importante evento.

Esperamos deseosos que mucha gente de nuestros movimientos y comunidades puedan encontrar a Vuestra Santidad en Roma, en la Plaza de San Pedro el 3 de junio de 2006, Vigilia de Pentecost?s, y le renovamos nuestro empe?o para anunciar el Evangelio en todos los lugares donde estemos presentes. Por la intercesi?n de Maria Madre de la Iglesia, tan amada por nuestros pueblos, por nuestros movimientos y comunidades, ofrecemos a Dios nuestras oraciones por Su Persona e invocamos Su Paternal Bendici?n Apost?lica.
Los cardenales, obispos, sacerdotes y fieles laicos que han participado en el primer Encuentro de los Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades en Am?rica Latina.
Bogot?, 12 marzo de 2006
Publicado por verdenaranja @ 22:31
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