S?bado, 18 de marzo de 2006
Comentario del padre Raniero Cantalamessa ?predicador de la Casa Pontificia? a las lecturas de la liturgia de la Misa del III Domingo de Cuaresma B (?xodo 20, 1-17; 1 Corintios 1, 22-25;
Juan 2, 13-25).
ROMA, viernes, 16 marzo 2006 (ZENIT.org).



Los diez mandamientos


El Evangelio del tercer domingo de Cuaresma tiene como tema el templo.
Jes?s purifica el antiguo templo, expulsando del mismo, con un l?tigo de cuerdas, a vendedores y mercader?as; entonces se presenta a s? mismo como el nuevo templo de Dios que los hombres destruir?n, pero que Dios har? resurgir en tres d?as.

Pero esta vez desear?a detenerme en la primera lectura, porque contiene un texto importante: el dec?logo, los diez mandamientos de Dios. El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por l?mites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestaci?n de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. ?Cuida de practicar lo que te har? feliz? (Dt 6, 3; 30, 15 s): ?ste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos.

En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sina?, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que alg?n distra?do o inexperto se salga del camino y se precipite al vac?o, se han colocado se?ales de peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar tambi?n a los diques o a una presa. Se sabe lo que ocurri? en los a?os cincuenta cuando el Po revent? los diques en Polesine, o lo que sucedi? en 1963 cuando cay? la presa de Vajont y pueblos enteros quedaron sumergidos por la avalancha de agua y barro. Nosotros mismos vemos qu? pasa en la sociedad cuando se pisotean sistem?ticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar...

Jes?s resumi? todos los mandamientos, es m?s, toda la Biblia, en un ?nico mandamiento, el del amor a Dios y al pr?jimo. ?De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas? (Mt 22, 40). Ten?a raz?n San Agust?n al decir: ?Ama y haz lo que quieras?. Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga ser? para bien. Incluso si reprocha y corrige, ser? por amor, por el bien de otro.

Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero se permitir?an ?desear la mujer del pr?jimo?, y si un hijo suyo blasfemia le reprochan ?speramente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos, son tema aparte. Deber?amos examinar nuestra vida para ver si tambi?n nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los mismos de los mafiosos.

Desear?a llamar la atenci?n en particular sobre uno de los mandamientos que, en algunos ambientes, se transgrede con mayor frecuencia: ?No tomar?s el nombre de Dios en vano?. ?En vano? significa sin respeto, o peor, con desprecio, con ira, en resumen, blasfemando. En ciertas regiones hay gente que usa la blasfemia como una especie de intercalaci?n en sus conversaciones, sin tener en absoluto en cuenta los sentimientos de quienes escuchan. Adem?s muchos j?venes, especialmente si est?n en compa??a, blasfeman repetidamente con la evidente convicci?n de impresionar as? a las chicas presentes. Pero un chaval que no tiene m?s que este medio para causar impresi?n en las chicas, quiere decir que est? realmente mal. Se emplea mucha diligencia para convencer a un ser querido de que deje de fumar, diciendo que el tabaco perjudica la salud; ?por qu? no hacer lo mismo para convencerle de que deje de blasfemar?
Publicado por verdenaranja @ 14:57
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