S?bado, 25 de marzo de 2006
D?a 25 Solemnidad: La Anunciaci?n del Se?or

Evangelio: Lc 1, 26-38 En el sexto mes fue enviado el ?ngel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un var?n que se llamaba Jos?, de la casa de David. La virgen se llamaba Mar?a.
Y entr? donde ella estaba y le dijo:
?Dios te salve, llena de gracia, el Se?or es contigo.
Ella se turb? al o?r estas palabras, y consideraba qu? pod?a significar este saludo. Y el ?ngel le dijo:
?No temas, Mar?a, porque has hallado gracia delante de Dios: concebir?s en tu seno y dar?s a luz un hijo, y le pondr?s por nombre Jes?s. Ser? grande y ser? llamado Hijo del Alt?simo; el Se?or Dios le dar? el trono de David, su padre, reinar? eternamente sobre la casa de Jacob y su Reino no tendr? fin.
Mar?a le dijo al ?ngel:
??De qu? modo se har? esto, pues no conozco var?n?
Respondi? el ?ngel y le dijo:
?El Esp?ritu Santo descender? sobre ti, y el poder del Alt?simo te cubrir? con su sombra; por eso, el que nacer? Santo ser? llamado Hijo de Dios. Y ah? tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido tambi?n un hijo, y la que llamaban est?ril est? ya en el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible.
Dijo entonces Mar?a:
?He aqu? la esclava del Se?or, h?gase en m? seg?n tu palabra.
Y el ?ngel se retir? de su presencia.



(Novedades Fluvium) Dios m?o, quisiera escucharte yo tambi?n, con mi o?do interior atento, sin filtros de prejuicios. No vaya a ser que casi s?lo oiga lo de siempre: lo m?o, mis palabras, muy razonadas ?eso s?, pero no las tuyas. Necesito librarme de ese mon?logo, casi permanente, aunque pierda la tranquilidad y la seguridad de no tener quien se me oponga.

Mar?a, que es la misma inocencia y no desea otra cosa sino agradar a su Dios, alienta sin cesar su disposici?n de servir a su Se?or. Vive todos los d?as de la ilusi?n por complacerle en cada detalle, poniendo todo su ser en amarle. Se siente contemplada por su Creador y a la vez segura, sabiendo que ?l conoce hasta el m?s delicado movimiento de su esp?ritu, mientras ella, llena de paz y alegre como nadie, va plasmando en sus obras el amor que le tiene.

Mar?a se turb?, dice el evangelista. Acababa de escuchar un singular saludo, que era la m?s grande alabanza jam?s pronunciada. Con su clar?sima inteligencia hab?a entendido bien: era un saludo de parte de Dios, un saludo afectuoso a Ella de parte del Creador. Las palabras que escucha indican que el mensajero viene de parte del Alt?simo, que conoce la intimidad habitual entre Dios y Ella; por eso se dirige a Mar?a, pero no por su nombre. En Mar?a, lo m?s propio, m?s a?n que su nombre, es su plenitud de Gracia. As? la llama el Angel: Llena de Gracia. Es la criatura que tiene m?s de Dios, a quien el Creador m?s ha amado. Y Mar?a correspondi? siempre, del todo y libremente, con su amor al amor divino.

A partir de la disposici?n de Mar?a el Angel le transmite su mensaje. Como afirma Juan Pablo II, Dios "busca al hombre movido por su coraz?n de Padre": no debemos temer a Dios. Las palabras de Gabriel ?tan intensas? y lo inesperado del mensaje, posiblemente sobrecogieron a Nuestra Madre, pero no ten?a por qu? temer, le dice el Angel. Su presencia ante ella, por el contrario, era motivo de gran gozo: el Se?or la hab?a escogido entre todas las mujeres, entre todas las que hab?an existido y las que existir?an: el Verbo Eterno iba a nacer como Hombre, para redimir a la humanidad, y Ella ser?a su Madre.

?Tenemos miedo a Dios? De ?l s?lo podemos esperar bondades, aunque nos supongan una cierta exigencia. ?Tememos preguntarnos si nuestras conductas son de su agrado, no sea que debamos rectificar? Queramos mirar al Se?or cara a cara, francamente, como mira un ni?o ilusionado el rostro de su padre, esperando siempre cari?o, comprensi?n, consuelo, ayuda...

No se puede pensar en la respuesta de Mar?a como en algo independiente de sus disposiciones habituales. Su s? a Dios cuando contesta a Gabriel, vino a ser la formalizaci?n actual de lo que siempre hab?a querido.

Se?or, que vea; te pido como Bartimeo, aquel ciego al que curaste. Que Te vea. Que vea qu? esperas de m?. Quiero escuchar tu llamada, en cada circunstancia de mi vida y, como Mar?a, para mi vida entera... Entiendo que conoces los detalles de mi andar terreno y prev?s lo que llamo bueno y lo que llamo malo y que todo es ocasi?n de amarte. Ay?dame a intentarlo sinceramente, de verdad. Ens??ame a hacer tu voluntad, porque eres mi Dios, te pido con el Salmista. Ens??ame a confiar en tu Bondad omnipotente.

No temas, Mar?a ?le dice Gabriel, antes incluso de manifestarle en detalle la Voluntad del Se?or. Y, luego, el mensaje mismo incluye los motivos de seguridad y optimismo: que cuenta con todo el favor de Dios y que ser? obra del Esp?ritu Santo la concepci?n y mantendr? su virginidad... Finalmente, recibe tambi?n una prueba de otra acci?n poderosa de Dios: la fecundidad de Isabel, porque para Dios no hay nada imposible, concluye el arc?ngel.

Cuando nos habituamos a comtemplar a Dios ?Se?or de la historia: de la m?a? presente en los sucesos de cada jornada, tenemos paz. Lo sentimos como un Padre inspirando y protegiendo cada paso nuestro: queri?ndonos. Porque nos comprende y nos sonr?e con el cari?o afectuoso de siempre. Tambi?n cuando, quiz? sin darnos mucha cuenta, intentamos rebajar la exigencia sin verdadero motivo, "escurrir el bulto". Es que no es obligaci?n, discurrimos. Y le escuhamos en el fondo del alma: "?Me quieres?" Y ya sabemos que a la pregunta por el amor se responde con la vida: "que obras son amores..."

Ay?dame, Se?or, a decirte siempre que s?. Aum?ntame la fe para ver m?s claramente qu? esperas de m? cada ma?ana y cada tarde. El "s?" de Mar?a, el d?a de la Anunciaci?n, fue a ser Madre de Dios. El Verbo se hizo humano en sus entra?as, por el Esp?ritu Santo y su consentimiento. Nuestros "s?" a Dios de todos los d?as, se parecen a los que Nuestra Madre pronunciaba de continuo, amando a Dios en cada momento y circunstancia de la vida. Eran en Mar?a enamoradas afirmaciones ?silenciosas casi siempre? de una conversaci?n que no termina, como no terminan nunca las palabras de afecto en los enamorados, aunque s?lo se contemplen. Madre m?a ens??ame a querer.
Publicado por verdenaranja @ 14:25
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