S?bado, 08 de abril de 2006
El poder de la confianza en la misericordia de Cristo: comentario del padre Raniero Cantalamessa ?predicador de la Casa Pontificia? del Evangelio de la liturgia eucar?stica del Domingo de Ramos. Domingo de Ramos - B.




?Con Pedro o con Judas?


El Domingo de Ramos es la ?nica ocasi?n, en todo el a?o, en que se escucha por entero el relato evang?lico de la Pasi?n. Lo que m?s impresiona, leyendo la pasi?n seg?n Marcos, es la relevancia que se da a la traici?n de Pedro. Primero es anunciada por Jes?s en la ?ltima cena; despu?s se describe en todo su humillante desarrollo.

Esta insistencia es significativa, porque Marcos era una especie de secretario de Pedro y escribi? su Evangelio uniendo los recuerdos y las informaciones que le llegaban precisamente de ?l. Fue por lo tanto el propio Pedro quien divulg? la historia de su traici?n. Hizo una especie de confesi?n p?blica. En el gozo del perd?n encontrado, a Pedro no le import? nada su buen nombre y su reputaci?n como cabeza de los ap?stoles. Quiso que ninguno de los que, a continuaci?n, cayeran como ?l, desesperasen del perd?n.

Es necesario leer la historia de la negaci?n de Pedro paralelamente a la de la traici?n de Judas. Tambi?n ?sta es preanunciada por Cristo en el cen?culo, despu?s consumada en el Huerto de los Olivos. De Pedro se lee que Jes?s se volvi? y ?le mir? (Lc 22,61); con Judas hizo m?s a?n: le bes?. Pero el resultado fue bien distinto. Pedro, ?saliendo fuera, rompi? a llorar amargamente?; Judas, saliendo fuera, fue a ahorcarse.

Estas dos historias no est?n cerradas; prosiguen, nos afectan de cerca. ?Cu?ntas veces tenemos que decir que hemos hecho como Pedro! Nos hemos visto en la situaci?n de dar testimonio de nuestras convicciones cristianas y hemos preferido mimetizarnos para no correr peligros, para no exponernos. Hemos dicho, con los hechos o con nuestro silencio: ??No conozco a ese Jes?s de quien habl?is!?.

Igualmente la historia de Judas, pens?ndolo bien, en absoluto nos es ajena. El padre Primo Mazzolari tuvo una predicaci?n famosa un Viernes Santo sobre ?nuestro hermano Judas?, haciendo ver c?mo cada uno de nosotros habr?a podido estar en su lugar. Judas vendi? a Jes?s por treinta denarios, ?y qui?n puede decir que no le ha traicionado a veces hasta por mucho menos? Traiciones, cierto, menos tr?gicas que la suya, pero agravadas por el hecho de que nosotros sabemos, mejor que Judas, qui?n era Jes?s.

Precisamente porque las dos historias nos afectan de cerca, debemos ver qu? marca la diferencia entre una y otra: por qu? las dos historias, de Pedro y de Judas, acaban de modo tan distinto. Pedro tuvo remordimiento de lo que hab?a hecho, pero Judas tambi?n tuvo remordimiento, tanto que grit?: ??He traicionado sangre inocente!?, y devolvi? los treinta denarios. ?D?nde est? entonces la diferencia? S?lo en una cosa: Pedro tuvo confianza en la misericordia de Cristo, ?Judas no!

En el Calvario, de nuevo, ocurre lo mismo. Los dos ladrones han pecado igualmente y est?n manchados de cr?menes. Pero uno maldice, insulta y muere desesperado; el otro grita: ?Jes?s, acu?rdate de m? cuando est?s en tu reino?, y se Le oye responder: ?Yo te aseguro: hoy estar?s conmigo en el Para?so? (Lc 23,43).

Vivir la Pascua significa vivir una experiencia personal de la misericordia de Dios en Cristo. Una vez un ni?o, al que se le hab?a relatado la historia de Judas, dijo con el candor y la sabidur?a de los ni?os: ?Judas se equivoc? de ?rbol para ahorcarse: eligi? una higuera?. ??Y qu? deber?a haber elegido??, le pregunt? sorprendida la catequista. ??Deb?a colgarse del cuello de Jes?s!?. Ten?a raz?n: si se hubiera colgado del cuello de Jes?s, para pedirle perd?n, hoy ser?a honrado como lo es San Pedro.

Conocemos el antiguo ?precepto? de la Iglesia: ?Confesarse una vez al a?o y comulgar al menos en Pascua?. M?s que una obligaci?n, es un don, un ofrecimiento: es ah? donde se nos ofrece la ocasi?n de ?colgarnos del cuello? de Jes?s.
Publicado por verdenaranja @ 15:00
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