Mi?rcoles, 12 de abril de 2006
L Delegaci?n Diocesana de Liturgia nos env?a sugerencias para la Liturgia del Tiempo Pascual.

DELEGACI?N DIOCESANA DE LITURGIA

Pascua 2006

Estimados/as en el Se?or:

Siguiendo la l?nea de Adviento y Cuaresma, les enviamos las sugerencias para el tiempo de Pascua: Una reflexi?n y oraci?n para cada domingo.
Pueden ser usadas para hacer una hoja cada semana que la gente pueda llevar para la oraci?n en casa. En la Eucarist?a de los domingos pascuales, para la oraci?n de los grupos entre semana?
S? deber?amos hacer lo posible para que nuestras reflexiones y homil?as de este tiempo procuraran tener un tinte m?s positivo, animar, alentar e ilusionar. Cuesta el mismo esfuerzo decir las mismas cosas planteadas de diferente manera. Hablar no tanto de lo que no hemos conseguido sino de lo que nos falta por alcanzar. Ser?a bueno que di?ramos a la Pascua un tono de alegr?a conforme al lema que vamos a utilizar.
En Pascua somos invitados a realizar el asperge. Las oraciones que hemos adjuntado, pueden ser usadas, seg?n el domingo que corresponda, en este momento. Ser?a bueno que las tuvieran la asamblea para recitarlas todos en alta voz. Tambi?n despu?s de la homil?a o en la acci?n de gracias despu?s de la comuni?n.
Les deseamos a todos/as una feliz Pascua.
EL EQUIPO DE LA DELEGACI?N.



TIEMPO DE PASCUA


?Devu?lveme la alegr?a de tu salvaci?n? (Sal. 50)

Toda la Pascua es permitir a Dios que nos devuelva lo que cre?amos perdido por el camino, como les ocurri? a los disc?pulos de Ema?s y a tantos otros con los que, el Resucitado fue haci?ndose el encontradizo. Tambi?n entre ellos estamos nosotros que, en ocasiones, parecemos desanimados y desalentados, cansados del camino, hablando de lo que puedo haber sido y no fue, resignados a perder lo esencial. Nuestro mundo necesita ver a los hombres que salv? Jes?s. Necesita nuestro testimonio. El tiempo de Pascua es permitir a Jes?s que nos devuelva la alegr?a, la experiencia profunda de sabernos y sentirnos salvados. Durante la Cuaresma hemos sido nosotros los que le hemos dicho al Se?or lo que necesitamos que renueve. Es ahora cuando ?l, quiere hablarnos personalmente. En Pascua, escuchemos lo que el resucitado tiene que decirnos a cada uno. Renovaremos p?blicamente la fe cada semana, mientras asperjamos el agua sobre nuestras cabezas como recuerdo del bautismo. Renovar la fe es adherirnos de coraz?n y permitirle que ?lo haga todo nuevo?.




DOMINGO DE RESURRECCI?N


Vivamos como resucitados. Dejemos que el Se?or, vaya renovando en nosotros lo que amenaza ruina, que nos vaya devolviendo la alegr?a de la fe. Renueva Se?or nuestros cansancios.
(El gesto puede consistir en ir a la fuente de agua convenientemente adornada. De all? se puede tomar cada semana para asperjar al pueblo y renovar las promesas bautismales. En Cuaresma fuimos llenando un recipiente con agua para bendecirla en la Vigilia Pascual, pidiendo, con el Salmo 50, que el Esp?ritu de Dios nos renovara por dentro. Ahora, al recordar nuestro bautismo y purificarnos con el agua bautismal, le decimos al Se?or que nos devuelva la alegr?a de su salvaci?n)

ORAR EN PASCUA


Id a decir que hoy es fiesta,
que Cristo resucit?
y la mesa est? dispuesta.
Id a decir por las calles,
las plazas y los mercados,
por caminos y veredas
que Jes?s ha resucitado.
Que el amor, como sol brilla.
Decidlo de puerta en puerta.
Decid que no hay nada igual,
que la muerte est? bien muerta.

Id a decir por las calles,
a los ni?os y a los ancianos.
al que es joven o maduro,
que Jes?s est? a su lado.
Que Dios ya no est? en los cielos.
Que ha bajado de las nubes,
que ahora vive en nuestros ojos
y nuestros rostros asume.

Que Dios marcha por delante,
que nos invita a la danza,
que es un viento irresistible...
Id a encender la esperanza.


SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA:
Devu?lveme la alegr?a de la fe y la confianza.


A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de la fe y la confianza. La fe como experiencia de encuentro. La aparici?n a Tom?s la reserva la liturgia para el ?ltimo d?a de la semana de las apariciones, para aquellos que quiz?s todav?a no est?n convencidos. Tom?s, el resistente, el dudoso, el pesimista, el que estuvo tanto tiempo gru?endo que a ?l no le tomaban el pelo, que no se dejar?a convencer tan f?cilmente, que ?l no creer?a sin m?s. El es el prototipo de hombre moderno, que no cree m?s que en lo que toca, que quiere enfrentarse con el mal pero no cree en el bien. No quiere Tom?s arriesgarse a esperar, quiz?s es el que m?s sufri? en la pasi?n por no haber sabido morir en ella. Su respuesta: la desconfianza. Estamos viviendo una ?poca muy hermosa. Nunca jam?s ha habido tan poca fe, nuca se ha cre?do tan poco ni los hombres se han considerado tan ateos, tan negativos. Pero tampoco ha habido nunca una ?poca en la que se haya sufrido tanto por no tener fe, en la que se haya tomado tan en serio la tr?gica condici?n humana. Sufrir por no amar a alguien, es la prueba del verdadero amor. Sufrir por no poder creer, por no poder esperar, me parece que es la forma de la fe de nuestros tiempos. Y frente a las exigencias de Tom?s, la respuesta de Jes?s es desconcertante. Parece que se ha dejado vencer por ?l. Sab?a que si se mostraba tan rebelde era porque ninguno se hab?a mostrado tan generoso: ?Vayamos, muramos?? Entonces Jes?s le habl? al fondo de su coraz?n: ?Ven Tom?s, haz lo que deseas?? Y all?, en sus llagas, encontr? Tom?s la forma viva de los clavos, la prueba viva de todo aquel amor con que ?l hab?a sido amado. El peor reproche que pudo sufrir fue el obtener lo que hab?a pedido como condici?n para su fe. Tambi?n tuvo que entregar su fe al Se?or. Y all? descubri? la profundidad del amor de Cristo que le hizo caer derrotado, de rodillas. De aquel Tom?s dudoso, Jes?s sac? el acto de fe m?s hermoso del evangelio. En el fondo, Tom?s cre?a que no cre?a. Y eso es comenzar a experimentar la fe. Nosotros tenemos suerte de creer sin obligar a Jes?s a que haga lo mismo con nosotros. Nos basta revivir las experiencias profundas vividas a su lado. Devu?lvenos Se?or, la alegr?a de la fe.


ORAR EN PASCUA

S?lo te pido el milagro
de seguir creyendo en Ti
cuando algunos que llamaste
te abandonan,
cuando muchos que te aman
no se atreven a arriesgarse por el Reino;
cuando yo, que te he jurado
tantas veces la total fidelidad,
me reduzco a vulgares observancias.
?El milagro de seguir creyendo en Ti
mientras me hundo en el lago!


TERCER DOMINGO DE PASCUA:
Devu?lveme la alegr?a de la paz.

A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de la paz. La paz como fruto de ese encuentro. Se present? Jes?s a sus disc?pulos la tarde de aquel mismo d?a de la resurrecci?n. La tarde es el tiempo de la tristeza y la soledad. Sin embargo, esta tarde es distinta, es la tarde de la tumba vac?a, la tarde del anuncio, la tarde de la resurrecci?n. Sin embargo esto no ha sido suficiente porque ellos est?n encerrados y asustados. El miedo ha hecho presos sus corazones. Se han cerrado sobre si mismos. En esta situaci?n es en la que Jes?s viene, se pone en medio. Los consuela en su temor con el anuncio de la paz. Tambi?n nosotros podemos estar temerosos y encerrados por el miedo al ambiente que nos rodea, a aparecer distintos, a la cultura dominante, a que nos traten como gente rara, a ser perseguidos, a expresar libre y valientemente el mensaje, a dejar estallar en nosotros la fuerza del Evangelio. Y Jes?s se pone en medio, no en alto como superior, ni a un lado como juez, sino en medio, a nuestro nivel y exclama: ?Paz a vosotros?. No es la palabra esperada. Quiz?s pensaban m?s en un reproche. Jes?s hubiera podido enrojecerlos pregunt?ndoles d?nde hab?a quedado su fe y sus deseos de seguirle. Y lo hace, pero con esta dulce palabra. Palabra de ?nimo, de misericordia, de confianza. Y les muestra sus manos llagadas. Y se alegraron de verle. S?lo el encuentro con el resucitado produce paz. La paz que vence los miedos, no la paz de los cementerios sino la paz que nos pone en marcha, que nos levanta, que hace saltar los cerrojos de las puertas y de los corazones. Y es que las revoluciones pendientes est?n dentro, en ese espacio interior donde nos encontramos con la propia verdad y descubrimos, a veces a pesar nuestro, que no somos nosotros mismos. S?lo en el interior son posibles los encuentros liberadores con nosotros y con Dios. Encuentros que har?n posible otros encuentros y mantendr?n nuestra fidelidad, si nos decidimos a andar en verdad. Y a este coraz?n del hombre amado por Dios es al que se le da la paz de Cristo. Se hace al hombre capaz de sentimientos de misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, sentimientos y prop?sitos que construyen la comuni?n y la paz. Sabemos Se?or que te importa nuestra vida. Cambia nuestros miedos y temores en paz verdadera, tu paz, la que el mundo no puede dar, la paz mostrada en las llagas resucitadas de tu cuerpo vivo. Devu?lvenos Se?or la alegr?a de la paz.

ORAR EN PASCUA


Y en esto entr? Jes?s, se puso en medio,
soy yo, dijo a los suyos, ved mis manos;
ser?n siempre se?al para creer,
la verdad del Se?or resucitado.

Las manos de la pascua lucir?n
las joyas de la sangre y de los clavos,
alianza de amistad inigualable,
quilates de un amor que se ha entregado.

Esas manos pascuales luchar?n
para dar libertad a los esclavos,
para proteger a los d?biles, a los ca?dos,
para construir la ciudad de los hermanos.

Manos libres, humildes, serviciales,
gastadas en la lucha y el trabajo;
son las m?s disponibles, los primeras
en prestar el esfuerzo necesario.

Manos resucitadas han de ser
las manos de la gracia y del regalo,
no aprender?n jam?s lo de cerrarse,
siempre abiertas al pobre, siempre dando.

Las manos amistosas, siempre unidas,
y que nunca ser?n pu?os armados,
no amenazan altivos y violentos,
amigas de la paz y del di?logo.

Manos agradecidas, suplicantes,
que bendicen a todos como a hermanos,
que protegen a d?biles, a ni?os,
que se alzan fervorosas suplicando.

?Oh Se?or de los manos traspasadas,
oh Se?or del dolor resucitado,
pon tus manos heridas en los m?as,
que te cure del dolor en otras manos!





CUARTO DOMINGO DE PASCUA:
Devu?lveme la alegr?a de saber que me necesitas.

A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de saber que me necesitas. Soy buscado. Su propuesta, llamada gratuita, escuchada en un coraz?n pacificado. Jes?s se muestra como Pastor. Es el responsable afectuoso de cada uno, el que nos cuida con atenci?n, paciencia, amor incansable y supremo hasta la entrega total de s?. Dar la vida es algo grande, pero es obra humana. Sin embargo, en Jes?s esa entrega tiene como fondo la voluntad del Padre. Jes?s est? unido a nosotros no como un h?roe que da la vida, sino como la expresi?n de la ternura del Padre por cada uno. Nos conoce como el Padre le conoce a ?l. Y que bueno sentir ese amor que se traduce en b?squeda. Me busca el Se?or, se ha empe?ado en buscarme como la oveja perdida. No se resiste el Se?or a perder a ninguno de los que el Padre le ha dado. Hay gente que vive perdida en su mente o en su coraz?n. Hacer el esfuerzo de dejarnos encontrar. Esto supone cambiar el coraz?n, desmantelar tinglados, no tener miedo a que ?l, con su luz, ponga al descubierto las cosas que encierra nuestro coraz?n. Y si nos busca es porque nos necesita. Dios se basta a si mismo, pero prefiere contar contigo. Si nos busca es porque no se resiste a perder lo que tanto le cost? rescatar. Es tambi?n la jornada mundial de oraci?n por las vocaciones. Pedimos a Dios que suscite vocaciones en su Iglesia y nos ayude a cada uno a responder en aquella a la que nos llama. Devu?lveme la alegr?a de saber que me necesitas.

ORAR EN PASCUA

Te damos gracias, Se?or
por que eres el amor y la vida,
el Buen Pastor.
Sin nombrarte o reconociendo tu nombre,
todos los hombres te buscan.
Tambi?n te buscamos nosotros,
cuando escuchamos tu voz y te seguimos.
Te bendecimos, porque el Esp?ritu,
que todos llevamos dentro,
nos impulsa a reconocer tu palabra y tu obra
en las encrucijadas de la vida,
all? donde hermanos nuestros
trabajan por la verdad, la justicia, la libertad.
En el fondo de nosotros mismos
sentimos una llamada a la vida,
a la bondad, a la sinceridad.
Es el eco de tu voz que resuena
en lo m?s profundo de cada ser humano.
Con la inmensa muchedumbre de los que te siguen
te damos gracias




QUINTO DOMINGO DE PASCUA:
Devu?lveme la alegr?a de la fidelidad.

A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de la fidelidad. La fidelidad como respuesta a su proyecto y modo ordinario de vivirlo. No es f?cil permanecer. El mundo en el que vivimos nos invita a comprar y vender, consumir y desechar. Ya se construyen pocas cosas deseando que duren. Y eso se nos puede pegar a nosotros. Usar y tirar. Olvidarnos de Dios y sus beneficios, desconfiar de ?l y ser infieles. Sin embargo, el resucitado nos invita a la fidelidad. Esa bendita capacidad de permanecer a pesar de todo. De reconocer que all? donde nos sembr?, aunque el camino se haga duro y a veces nos falten las fuerzas, es el lugar donde hemos de permanecer. Fidelidad es una virtud que inclina la voluntad a adherirse a la palabra dada, a la promesa y al compromiso adquirido. Forma parte de la sinceridad, del amor a la verdad. Significa una donaci?n mutua, una amistad profunda, una confianza plena, un compromiso permanente. La fidelidad cristiana no es una actitud est?tica, sino un seguimiento amoroso, que se concreta en la donaci?n personal a Cristo para prolongarlo en la Iglesia y en el mundo. Es proclamarlo como Se?or Resucitado presente, Centro de la creaci?n y de la historia, raz?n de nuestro existir. Para ello hemos de recuperar el encuentro. Volver al amor primero. Desempolvar no s?lo las sensaciones primeras sino sobre todo, las convicciones. Aquellas razones sobre las que se sustenta nuestra vida personal y de fe. Pero no una razones meramente racionales, sino las que se han fraguado te?idas de vivencia y experiencia profunda y ser coherentes con ellas. Buscar su voluntad con sinceridad sabiendo que de nada servir?a la b?squeda si no hubiese aceptaci?n. Aprender a ser disc?pulos viviendo unidos a ?l, como los sarmientos a la vid. S?lo permanece quien se sabe unido a la verdadera vid. Por eso hemos de ser constantes. Esa es la prueba de la verdadera fidelidad, la duraci?n en el tiempo. El Resucitado nos quiere unidos a ?l, pone todos los medios para que no nos separemos, para que vivamos en ?ntima comuni?n. Solos no podemos. Devu?lveme Se?or la alegr?a de la fidelidad.

ORAR EN PASCUA

T? vives, has resucitado de entre los muertos.
T? vives, ha sido un milagro patente.
T? vives, la muerte ha sido vencida.
T? vives, la vida es m?s grande que la muerte.
T? vives, primicia de todos los vivos.
T? vives, y eres la vida.
T? vives, tu carne no ha conocido la corrupci?n.
T? vives, no has sido abandonado a la muerte.
T? vives, y nos ense?as el camino de la vida.
Se?or resucitado, s? nuestra fuerza, nuestra vida.
Se?or resucitado, danos la alegr?a de vivir.
Se?or resucitado, ?brenos a la inteligencia de las Escrituras.
Se?or resucitado, ens??anos a caminar como hermanos a tu encuentro.
Se?or resucitado, haz de nosotros una comunidad en marcha,
una comunidad viva y de vida.
Se?or resucitado, pon calor en nuestros corazones.
Se?or resucitado, pon claridad en nuestros ojos de creyentes.
Se?or resucitado, pon humildad en nuestra vida entera
para reconocerte como vivo.
Se?or resucitado, pon esp?ritu en nuestra alma
para confesarte delante de todos con valent?a

SEXTO DOMINGO DE PASCUA:
Devu?lveme la alegr?a de la entrega.

A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de la entrega. Como fruto y consecuencia de la fidelidad. S?lo se entrega en plenitud quien trata de ser fiel cada d?a. Entregarse hasta dar la vida. En ocasiones s?lo entregamos retazos del coraz?n y a quien o en lo que nos interesa. El Se?or nos invita a entregarnos en totalidad, a no reservarnos porque ?l toma ?nicamente lo que voluntariamente le damos. Nuestra libre cooperaci?n es necesaria para la realizaci?n de los eternos designios de la misericordia divina. Un amor oblativo que no mida ni calcule porque s?lo as?, abrimos de par en par las puertas para que la gracia nos invada. Una entrega sin condiciones ni limitaciones puesto que est? por medio la amistad, la fidelidad al amigo incuestionable, Jes?s. Una entrega total, como un cheque en blanco reservando cada d?a nuestras fuerzas para lo que nos vaya reservando el Padre auque en ocasiones se muestre entre nubarrones y dudas. Una entrega que debemos renovar cada d?a para que no nos llegue la rutina y el deseo de recuperar lo dejado. Dice San Juan de la Cruz que el coraz?n del que ama ya no es suyo, lo dio al Amado. El Reino de los Cielos no tiene precio y cuesta exactamente lo que tengamos. Siendo cada d?a m?s hermanos, cultivando amistades sinceras, descubriendo el verdadero rostro del otro, siendo gratuitos y generosos. La amistad de Dios con los hombres crea la capacidad de amistad entre los hombres. Devu?lvenos Se?or, la alegr?a de la entrega para podernos seguir entregando con alegr?a.


ORAR EN PASCUA

Se?or Jesucristo, que enviaste a los tuyos
a anunciar por el mundo el inmenso amor
que Dios nos tiene,
danos a nosotros fuerzas y capacidad
para seguir los caminos de tantos cristianos
que te han anunciado en todo el mundo,
y han hecho de este espacio de vida
un lugar m?s humano y m?s fraterno.
Que anunciemos y practiquemos la fraternidad,
la justicia, la libertad y la solidaridad.

Y, si quieres enviarnos
a anunciar tu mensaje en el mundo
de una forma especial,
con un compromiso de por vida,
danos con tu llamada
los talentos necesarios para seguirla
con fidelidad y juventud,
con alegr?a y entusiasmo,
seguros de que T? vas con nosotros.

Gracias, Jes?s, por hacemos de los tuyos
y darnos un coraz?n capaz de ser m?s grande
que nuestras fronteras de raza y sociedad. Am?n.








ASCENSI?N DEL SE?OR:
Devu?lveme la alegr?a de sentirme enviado.

A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de sentirme enviado. Y quien se en entrega sabe que en ella, encuentra sentido a su vida. Dad gratis lo que gratis recibisteis. No se puede reservar lo que lleva dentro. Dios existe y yo me lo encontr?. Salir al mundo y llevar a todos la experiencia de habernos encontrado con ?l. Ir conscientes de que la fuerza que nos anima es el Esp?ritu que Jes?s Resucitado nos promete y transmite como principio de vida nueva que debe ser anunciada y comunicada a todos los hombres. La fe es siempre propuesta jam?s imposici?n. Por eso su contenido es el seguimiento de Cristo, la obediencia al Evangelio, el cumplimiento de los mandamientos de Jes?s, la adhesi?n bautismal a la vida Trinitaria, la separaci?n de la vida incr?dula, implorando y acogiendo la remisi?n de los pecados con la certeza de que nuestro sustento es la certeza de que Jes?s est? con nosotros hasta el fin del mundo. Nos necesita el Se?or para enviarnos en su nombre, y no podemos quedarnos mirando al cielo. Devu?lveme la alegr?a de sentirme enviado.

ORAR EN PASCUA


No es la hora del miedo y la soledad.
No es el tiempo de la dispersi?n.
No es el momento de hacer los caminos en solitario.
No es la ?poca de la uniformidad.
No son los d?as de desesperar.

Es la hora del Esp?ritu.
Es la hora de la comuni?n.
Es el tiempo de la verdad.
Es la llegada de la libertad.

Es la hora de quienes tienen o?dos para o?r.
Es la hora de quienes tienen coraz?n de carne
y no de piedra.

Es el tiempo de los que adoran en Esp?ritu y Verdad.
Es el tiempo de los que creen y esperan.
Es el tiempo para los que se quieran hacer nuevos.
Es el tiempo para los que quieran hacer lo nuevo.

Es ahora cuando todo es posible.
Es ahora cuando el reino est? en marcha.
Es ahora cuando merece la pena no volverse atr?s.
Es ahora cuando podemos darnos la mano.
Es ahora cuando su voz grita.
Es ahora cuando los profetas tienen que gritar.
Es ahora cuando los miedosos no tienen nada que hacer.
Es ahora cuando nuestra fuerza es el Se?or.
Es ahora cuando el Esp?ritu del Se?or est? sobre nosotros.

Es ahora el tiempo del Esp?ritu.
Es ahora cuando los creyentes pueden proclamar:
?Me ha enviado a proclamar la paz, y la alegr?a?

DOMINGO DE PENTECOST?S:
Devu?lveme la alegr?a de vivir en comuni?n, en Iglesia.

A MODO DE REFLEXI?N:

Devu?lveme la alegr?a de vivir en comuni?n, en Iglesia. Y todo vivido desde la experiencia profunda de comunidad.
(Esta ?ltima semana la enviaremos en su momento junto con el dossier de Pentecost?s y un posible esquema de Vigilia)


ORAR EN PASCUA

Env?a tu Esp?ritu
sobre joven y viejo,
sobre hombre y mujer,
sobre alto y bajo,
sobre este y oeste.

Derrama tu fuego
en el coraz?n del hombre,
en la boca del hombre,
en los ojos del hombre,
en las manos del hombre.

Env?a tu Esp?ritu
sobre los que creen,
sobre los que dudan,
sobre los que aman,
sobre los que est?n solos.

Derrama tu fuego
en las palabras de los hombres,
en el silencio de los hombres,
en el hablar de los hombres,
en las canciones de los hombres.

Env?a tu aliento
sobre los que construyen el futuro,
sobre los que conservan los valores,
sobre los que protegen la vida,
sobre los que crean belleza.

Env?a tu Esp?ritu
sobre los casas de los hombres,
sobre los ciudades de los hombres,
sobre el mundo de los hombres,
sobre todos los hombres
de bueno voluntad.

Aqu? y ahora,
sobre nosotros, derrama tu Esp?ritu
y que est? con nosotros para siempre.
Publicado por verdenaranja @ 15:57
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios