Mi?rcoles, 12 de abril de 2006
Mi?rcoles, 12 abril 2006 (ZENIT.og) .- ZENIT publica las orientaciones que ha ofrecido la Santa Sede para celebrar el Triduo pascual en el ?Directorio sobre la piedad popular. Principios y orientaciones?, publicado por la Congregaci?n para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (2002).


Triduo pascual



140. Todos los a?os en el "sacrat?simo triduo del crucificado, del sepultado y del resucitado" o Triduo pascual, que se celebra desde la Misa vespertina del Jueves en la cena del Se?or hasta las V?speras del Domingo de Resurrecci?n, la Iglesia celebra, "en ?ntima comuni?n con Cristo su Esposo", los grandes misterios de la redenci?n humana.


Jueves Santo



La visita al lugar de la reserva

141. La piedad popular es especialmente sensible a la adoraci?n del sant?simo Sacramento, que sigue a la celebraci?n de la Misa en la cena del Se?or. A causa de un proceso hist?rico, que todav?a no est? del todo claro en algunas de sus fases, el lugar de la reserva se ha considerado como "santo sepulcro"; los fieles acud?an para venerar a Jes?s que despu?s del descendimiento de la Cruz fue sepultado en la tumba, donde permaneci? unas Cuarenta horas.

Es preciso iluminar a los fieles sobre el sentido de la reserva: realizada con austera solemnidad y ordenada esencialmente a la conservaci?n del Cuerpo del Se?or, para la comuni?n de los fieles en la Celebraci?n lit?rgica del Viernes Santo y para el Vi?tico de los enfermos, es una invitaci?n a la adoraci?n, silenciosa y prolongada, del Sacramento admirable, instituido en este d?a.

Por lo tanto, para el lugar de la reserva hay que evitar el t?rmino "sepulcro" ("monumento"), y en su disposici?n no se le debe dar la forma de una sepultura; el sagrario no puede tener la forma de un sepulcro o urna funeraria: el Sacramento hay que conservarlo en un sagrario cerrado, sin hacer la exposici?n con la custodia.

Despu?s de la media noche del Jueves Santo, la adoraci?n se realiza sin solemnidad, pues ya ha comenzado el d?a de la Pasi?n del Se?or.



Viernes Santo


La procesi?n del Viernes Santo

142. El Viernes Santo la Iglesia celebra la Muerte salvadora de Cristo. En el Acto lit?rgico de la tarde, medita en la Pasi?n de su Se?or, intercede por la salvaci?n del mundo, adora la Cruz y conmemora su propio nacimiento del costado abierto del Salvador (Cfr. Jn 19,34).

Entre las manifestaciones de piedad popular del Viernes Santo, adem?s del V?a Crucis, destaca la procesi?n del "Cristo muerto". Esta destaca, seg?n las formas expresivas de la piedad popular, el peque?o grupo de amigos y disc?pulos que, despu?s de haber bajado de la Cruz el Cuerpo de Jes?s, lo llevaron al lugar en el cual hab?a una "tumba excavada en la roca, en la cual todav?a no se hab?a dado sepultura a nadie" (Lc 23,53).

La procesi?n del "Cristo muerto" se desarrolla, por lo general, en un clima de austeridad, de silencio y de oraci?n, con la participaci?n de numerosos fieles, que perciben no pocos sentidos del misterio de la sepultura de Jes?s.

143. Sin embargo, es necesario que estas manifestaciones de la piedad popular nunca aparezcan ante los fieles, ni por la hora ni por el modo de convocatoria, como suced?neo de las celebraciones lit?rgicas del Viernes Santo.

Por lo tanto, al planificar pastoralmente el Viernes Santo se deber? conceder el primer lugar y el m?ximo relieve a la Celebraci?n lit?rgica, y se deber? explicar a los fieles que ning?n ejercicio de piedad debe sustituir a esta celebraci?n, en su valor objetivo.

Finalmente, hay que evitar introducir la procesi?n de "Cristo muerto" en el ?mbito de la solemne Celebraci?n lit?rgica del Viernes Santo, porque esto constituir?a una mezcla h?brida de celebraciones.

Representaci?n de la Pasi?n de Cristo

144. En muchas regiones, durante la Semana Santa, sobre todo el Viernes, tienen lugar representaciones de la Pasi?n de Cristo. Se trata, frecuentemente, de verdaderas "representaciones sagradas", que con raz?n se pueden considerar un ejercicio de piedad. Las representaciones sagradas hunden sus ra?ces en la Liturgia. Algunas de ellas, nacidas casi en el coro de los monjes, mediante un proceso de dramatizaci?n progresiva, han pasado al atrio de la iglesia.

En muchos lugares, la preparaci?n y ejecuci?n de la representaci?n de la Pasi?n de Cristo est? encomendada a cofrad?as, cuyos miembros han asumido determinados compromisos de vida cristiana. En estas representaciones, actores y espectadores son introducidos en un movimiento de fe y de aut?ntica piedad. Es muy deseable que las representaciones sagradas de la Pasi?n del Se?or no se alejen de este estilo de expresi?n sincera y gratuita de piedad, para convertirse en manifestaciones folcl?ricas, que atraen no tanto el esp?ritu religioso cuanto el inter?s de los turistas.

Respecto a las representaciones sagradas hay que explicar a los fieles la profunda diferencia que hay entre una "representaci?n" que es m?mesis, y la "acci?n lit?rgica", que es an?mnesis, presencia mist?rica del acontecimiento salv?fico de la Pasi?n.

Hay que rechazar las pr?cticas penitenciales que consisten en hacerse crucificar con clavos.

El recuerdo de la Virgen de los Dolores

145. Dada su importancia doctrinal y pastoral, se recomienda no descuidar el "recuerdo de los dolores de la Sant?sima Virgen Mar?a". La piedad popular, siguiendo el relato evang?lico, ha destacado la asociaci?n de la Madre a la Pasi?n salvadora del Hijo (cfr. Jn 19,25-27; Lc 2,34ss) y ha dado lugar a diversos ejercicios de piedad entre los que se deben recordar:

- el Planctus Mariae, expresi?n intensa de dolor, que con frecuencia contiene elementos de gran valor literario y musical, en el que la Virgen llora no s?lo la muerte del Hijo, inocente y santo, su bien sumo, sino tambi?n la p?rdida de su pueblo y el pecado de la humanidad.

- la "Hora de la Dolorosa", en la que los fieles, con expresiones de conmovedora devoci?n, "hacen compa??a" a la Madre del Se?or, que se ha quedado sola y sumergida en un profundo dolor, despu?s de la muerte de su ?nico Hijo; al contemplar a la Virgen con el Hijo entre sus brazos ? la Piedad ? comprenden que en Mar?a se concentra el dolor del universo por la muerte de Cristo; en ella ven la personificaci?n de todas las madres que, a lo largo de la historia, han llorado la muerte de un hijo. Este ejercicio de piedad, que en algunos lugares de Am?rica Latina se denomina "El p?same", no se debe limitar a expresar el sentimiento humano ante una madre desolada, sino que, desde la fe en la Resurrecci?n, debe ayudar a comprender la grandeza del amor redentor de Cristo y la participaci?n en el mismo de su Madre.


S?bado Santo




146. "Durante el S?bado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Se?or, meditando su Pasi?n y Muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oraci?n y el ayuno su Resurrecci?n".

La piedad popular no puede permanecer ajena al car?cter particular del S?bado Santo; as? pues, las costumbres y las tradiciones festivas vinculadas a este d?a, en el que durante una ?poca se anticipaba la celebraci?n pascual, se deben reservar para la noche y el d?a de Pascua.

La "Hora de la Madre"

147. En Mar?a, conforme a la ense?anza de la tradici?n, est? como concentrado todo el cuerpo de la Iglesia: ella es la "credentium collectio universa". Por esto la Virgen Mar?a, que permanece junto al sepulcro de su Hijo, tal como la representa la tradici?n eclesial, es imagen de la Iglesia Virgen que vela junto a la tumba de su Esposo, en espera de celebrar su Resurrecci?n.

En esta intuici?n de la relaci?n entre Mar?a y la Iglesia se inspira el ejercicio de piedad de la Hora de la Madre: mientras el cuerpo del Hijo reposa en el sepulcro y su alma desciende a los infiernos para anunciar a sus antepasados la inminente liberaci?n de la regi?n de las tinieblas, la Virgen, anticipando y representando a la Iglesia, espera llena de fe la victoria del Hijo sobre la muerte.


Domingo de Pascua



148. Tambi?n en el Domingo de Pascua, m?xima solemnidad del a?o lit?rgico, tienen lugar no pocas manifestaciones de la piedad popular: son, todas, expresiones cultuales que exaltan la nueva condici?n y la gloria de Cristo resucitado, as? como su poder divino que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

El encuentro del Resucitado con la Madre

149. La piedad popular ha intuido que la asociaci?n del Hijo con la Madre es permanente: en la hora del dolor y de la muerte, en la hora de la alegr?a y de la Resurrecci?n.

La afirmaci?n lit?rgica de que Dios ha colmado de alegr?a a la Virgen en la Resurrecci?n del Hijo, ha sido, por decirlo de alg?n modo, traducida y representada por la piedad popular en el Encuentro de la Madre con el Hijo resucitado: la ma?ana de Pascua dos procesiones, una con la imagen de la Madre dolorosa, otra con la de Cristo resucitado, se encuentran para significar que la Virgen fue la primera que particip?, y plenamente, del misterio de la Resurrecci?n del Hijo.

Para este ejercicio de piedad es v?lida la observaci?n que se hizo respecto a la procesi?n del "Cristo muerto": su realizaci?n no debe dar a entender que sea m?s importante que las celebraciones lit?rgicas del domingo de Pascua, ni dar lugar a mezclas rituales inadecuadas.

Bendici?n de la mesa familiar

150. Toda la Liturgia pascual est? penetrada de un sentido de novedad: es nueva la naturaleza, porque en el hemisferio norte la pascua coincide con el despertar primaveral; son nuevos el fuego y el agua; son nuevos los corazones de los cristianos, renovados por el sacramento de la Penitencia y, a ser posible, por los mismos sacramentos de la Iniciaci?n cristiana; es nueva, por decirlo de alguna manera, la Eucarist?a: son signos y realidades-signo de la nueva condici?n de vida inaugurada por Cristo con su Resurrecci?n.

Entre los ejercicios de piedad que se relacionan con la Pascua se cuentan las tradicionales bendiciones de huevos, s?mbolos de vida, y la bendici?n de la mesa familiar; esta ?ltima, que es adem?s una costumbre diaria de las familias cristianas, que se debe alentar, adquiere un significado particular en el d?a de Pascua: con el agua bendecida en la Vigilia Pascual, que los fieles llevan a sus hogares, seg?n una loable costumbre, el cabeza de familia u otro miembro de la comunidad dom?stica bendice la mesa pascual.

El saludo pascual a la Madre del Resucitado

151. En algunos lugares, al final de la Vigilia pascual o despu?s de las II V?speras del Domingo de Pascua, se realiza un breve ejercicio de piedad: se bendicen flores, que se distribuyen a los fieles como signo de la alegr?a pascual, y se rinde homenaje a la imagen de la Dolorosa, que a veces se corona, mientras se canta el Regina caeli. Los fieles, que se hab?an asociado al dolor de la Virgen por la Pasi?n del Hijo, quieren as? alegrarse con ella por el acontecimiento de la Resurrecci?n.

Este ejercicio de piedad, que no se debe mezclar con el acto lit?rgico, es conforme a los contenidos del Misterio pascual y constituye una prueba ulterior de c?mo la piedad popular percibe la asociaci?n de la Madre a la obra salvadora del Hijo.
Publicado por verdenaranja @ 23:48
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