Jueves, 13 de abril de 2006

Viernes Santo
Color de Ornamentos: Rojo

Monición de Entrada

Hoy es Viernes Santo, el día en que Jesús, el Señor, muere en la cruz. Por eso nuestra celebración es diferente. No celebramos la Eucaristía, sino que hacemos una celebración de la Pasión. Escucharemos las lecturas, que nos introducirán en el misterio que hoy recordamos. Sobre todo la pasión según San Juan, que nos ayudará a acompañar a Jesús en sus últimos momentos antes de morir. Después, adoraremos su cruz, como expresión de nuestra fe, admiración y agradecimiento, porque sabemos que de esta cruz brota nuestra salvación. Y finalmente comulgaremos, para que el Cuerpo de Cristo nos alimente en este camino de la cruz que también nosotros queremos recorrer con él.

Toda la celebración de hoy es de contemplación, de silencio y de oración. Acompañamos a Jesús en su pasión y en su muerte, signo de su gran amor hacia nosotros. Pero con esperanza, porque de esa entrega en la cruz nacerá la vida nueva de los hijos e hijas de Dios. Comencemos, pues, en silencio, con un momento de oración profunda desde el fondo de nuestro corazón. (Pausa un poco larga). Pongámonos en pie.

Entrada del Sacerdote en silencio y Postración

Oración Colecta

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; santifica a tus hijos y protégelos siempre, pues Jesucristo, tu Hijo, a favor nuestro instituyó por medio de su sangre el misterio pascual. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Monición a las Lecturas

Dispongámonos a escuchar las lecturas de hoy. La profecía de Isaías, el salmo, el texto de la carta a los Hebreos y sobre todo la Pasión, según San Juan, nos ayudarán a introducirnos en el misterio que hoy celebramos. Escuchemos, más todavía, contemplemos con atención y con el corazón bien abierto, la Palabra de Dios.

Lecturas


Aclamación al Evangelio

Evangelio (Tres Lectores. Tener en cuenta que se intercalan cantos que irán marcados en el lugar correspondiente)

Homilía

Oración Universal

Hoy nuestra oración toma un tono más solemne, y sobre todo quiere ser una oración que alcance a todos. Para que a todos llegue la salvación que nace de la vida entregada por Jesús en la cruz. Por eso a cada intención todos rezaremos un momento de en silencio, y después de la oración del celebrante todos responderemos con nuestro Amén. Pongámonos en pie.

Por la Santa Iglesia

Oremos por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios, Padre todopoderoso.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiestas tu gloria a todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo el mundo, persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Papa

Oremos por nuestro Santo padre el Papa Benedicto XVI, para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia, como guía del pueblo santo de Dios.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las cosas, atiende bondadoso nuestras súplicas y protege al Papa, para que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por todos los ministros y por los fieles

Oremos también por nuestro obispo Bernardo, por todos los obispos, presbíteros y diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, cuyo espíritu santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia, escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirva fielmente en la vocación a que le has llamado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los catecúmenos

Oremos por los catecúmenos, para que Dios nuestro Señor les ilumine interiormente, les abra con amor las puertas de la Iglesia, y así encuentren en el bautismo el perdón de sus pecados y la incorporación plena a Cristo, nuestro Señor.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que haces fecunda a tu Iglesia dándole constantemente nuevos hijos, acrecienta la fe y la sabiduría de los catecúmenos, para que, al renacer en la fuente bautismal, sean contados entre los hijos de adopción. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la unidad de los cristianos

Oremos también por todos aquellos hermanos nuestros que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a cuantos viven de acuerdo con la verdad que han conocido.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda, mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la caridad congregue en una sola Iglesia a los que consagró un solo bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Por los judíos

Oremos por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por los profetas. Para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a la alianza que selló con sus padres; y de este modo sean, en todo lugar, portadores de paz y de espíritu de concordia.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abrahán y su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que no creen en Cristo

Oremos por los que no creen en Cristo: los musulmanes, los budistas, los hinduistas, los hombres y mujeres de todas la religiones. Para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren también ellos el camino de la salvación.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad, y a nosotros concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que no creen en Dios

Oremos por los que no creen en Dios: por los que no lo conocen, y por los que, conociéndolo, no se sienten atraídos a la fe. Para que por la rectitud y sinceridad de s vida alcancen el premio de llegar a él.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que te busquen y, cuando te encuentren, descansen en ti, concédeles que, en medio de sus dificultades, los signos de tu amor y el testimonio de los creyentes les lleven al gozo de reconocerte como Dios y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los gobernantes

Oremos por los gobernantes de todas las naciones. Para que Dios nuestro Señor, según sus designios, los guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y la libertad de todos los seres humanos; que trabajen decididamente al servicio de una vida más digna para toda persona, y se esfuercen por lograr que los países más pobres puedan salir de la situación injusta en que se encuentran.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de todos los hombres y los derechos de todos los pueblos, asiste a los que gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y la libertad religiosa de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los atribulados

Oremos a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de toda falsedad, del hambre y la miseria. Oremos por los que sufren los horrores de la guerra, de las dictaduras crueles, de la tortura, del terrorismo y de toda violencia. Oremos también por los perseguidos y encarcelados, y por los que son tratados injustamente por los hombres. Oremos por las familias que están en situaciones difíciles, por los que no tienen trabajo, por los pobres. Y oremos por los que son víctimas del racismo, por los emigrantes y desterrados, por los que se encuentran solos, por los enfermos, los moribundos y todos los que sufren.

Sacerdote: Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de quienes te invocan en su tribulación, para que sientan en sus adversidades la ayuda de tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Monición a la Presentación de la Cruz

Dispongámonos a recibir la santa cruz. Poniéndola en el centro de nuestra celebración, y pasando después a venerarla cada uno, expresamos nuestro agradecimiento por ese amor tan grande de Jesús por nosotros que se ha manifestado en su entrega hasta la muerte. Por tres veces aclamaremos ahora a nuestro salvador.

Presentación de la Cruz (Se destapa paulatinamente de tres veces diciendo: “MIRAD EL ÁRBOL DE LA CRUZ”. Y contestando: “VENID A ADORARLO”)

Adoración de la cruz/Colecta

(Mientras la gente se acerca a adorar la cruz se puede cantar: Victoria, tu reinarás / Pueblo mío)

Después de la adoración de la Cruz

Monición a la Comunión

Como hemos dicho ya, hoy no celebramos la Eucaristía. Pero sí que comulgamos con el pan consagrado en la misa de ayer. La comunión con el Cuerpo de Jesús entregado por nosotros nos ayuda a estar más unidos a él en espera de la gran Eucaristía de la noche de Pascua.

Canto de Comunión:

(Después de terminar la monición dos personas se acercan y ponen el mantel)

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos:

Padrenuestro

Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.

(En secreto) Señor Jesucristo,
la comunión de tu Cuerpo
no sea para mí motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad,
me aprovecha para defensa del alma y del cuerpo
y como remedio saludable.

(Genuflexión, toma la partícula)

Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Comunión

Oración después de la Comunión

Dios todopoderoso, rico en misericordia, que nos has renovado con la gloriosa muerte y resurrección de Jesucristo; no dejes de tu mano la obra que has comenzado en nosotros, para que nuestra vida, por la comunión en este misterio, se entregue de verdad a tu servicio. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

(Una vez se haya dado la Comunión, dos personas retiran el mantel y otros retiran el altar, al lugar previamente establecido)

Antes de la despedida

Acabamos nuestra celebración. Mantengamos hoy y mañana este clima de contemplación, de silencio y de oración. Mientras esperamos celebrar mañana por la noche , en la Vigilia Pascual, la resurrección del Señor.

Oración sobre el Pueblo

Que tu bendición, Señor, descienda con abundancia sobre este pueblo, que ha celebrado la muerte de tu Hijo con la esperanza de su santa resurrección; venga sobre él tu perdón, concédele tu consuelo, acrecienta su fe, y consolida en él la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Publicado por verdenaranja @ 23:09  | Liturgia
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