Lunes, 24 de abril de 2006





ROMA, domingo, 23 abril 2006 ZENIT Publica el comentario al Evangelio de este domingo, II de Pascua, del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., predicador de la Casa Pontificia.



II Domingo de Pascua - B
(Juan 20,19-31)




?Si no meto mi mano en su costado, no creer?



?Ocho d?as despu?s, estaban otra vez sus disc?pulos dentro y Tom?s con ellos. Se present? Jes?s en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ?La paz con vosotros?. Luego dice a Tom?s: ?Acerca tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y m?tela en mi costado, y no seas incr?dulo, sino creyente?. Tom?s le contest?: ?Se?or m?o y Dios m?o?. D?cele Jes?s: ?Porque me has visto has cre?do. Dichosos los que no han visto y han cre?do??.

Con la insistencia sobre el suceso de Tom?s y su incredulidad inicial (?Si no veo en sus manos la se?al de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos, no creer?), el Evangelio sale al encuentro del hombre de la era tecnol?gica que no cree m?s que en lo que puede verificar. Podemos llamar a Tom?s nuestro contempor?neo entre los ap?stoles.

San Gregorio Magno dice que, con su incredulidad, Tom?s nos fue m?s ?til que todos los dem?s ap?stoles que creyeron enseguida. Actuando de tal manera, por as? decirlo, oblig? a Jes?s a darnos una prueba ?tangible? de la verdad de su resurrecci?n. La fe en la resurrecci?n sali? beneficiada de sus dudas. Esto es cierto, al menos en parte, tambi?n aplicado a los numerosos ?Tom?s? de hoy que son los no creyentes.

La cr?tica y el di?logo con los no creyentes, cuando se desarrollan en el respeto y en la lealtad rec?proca, nos resultan de gran utilidad. Ante todo nos hacen humildes. Nos obligan a tomar nota de que la fe no es un privilegio, o una ventaja para nadie. No podemos imponerla ni demostrarla, sino s?lo proponerla y mostrarla con la vida. ??Qu? tienes que no lo hayas recibido? Y, si lo has recibido, ?a qu? gloriarte cual si no lo hubieras recibido??, dice San Pablo (1 Corintios 4,7). La fe, en el fondo, en un don, no un m?rito, y como todo don no puede vivirse m?s que en la gratitud y en la humildad.

La relaci?n con los no creyentes nos ayuda tambi?n a purificar nuestra fe de representaciones burdas. Con mucha frecuencia lo que los no creyentes rechazan no es al verdadero Dios, al Dios viviente de la Biblia, sino a su doble, una imagen distorsionada de Dios que los propios creyentes han contribuido a crear. Rechazando a este Dios, los no creyentes nos obligan a volvernos a situar tras las huellas del Dios vivo y verdadero, que est? m?s all? de toda nuestra representaci?n y explicaci?n. A no fosilizar o banalizar a Dios.

Pero tambi?n hay un deseo que expresar: que Santo Tom?s encuentre hoy muchos imitadores no s?lo en la primera parte de su historia --cuando declara que no cree--, sino tambi?n al final, en aquel magn?fico acto suyo de fe que le lleva a exclamar: ??Se?or m?o y Dios m?o!?.

Tom?s es tambi?n imitable por otro hecho. No cierra la puerta; no se queda en su postura, dando por resuelto, de una vez por todas, el problema. De hecho, ciertamente le encontramos ocho d?as despu?s con los dem?s ap?stoles en el cen?culo. Si no hubiera deseado creer, o ?cambiar de opini?n?, no habr?a estado all?. Quiere ver, tocar: por lo tanto est? en la b?squeda. Y al final, despu?s de que ha visto y tocado con su mano, exclama dirigido a Jes?s, no como un vencido, sino como un vencedor: ??Se?or m?o y Dios m?o!?. Ning?n otro ap?stol se hab?a lanzado todav?a a proclamar con tanta claridad la divinidad de Cristo.
Publicado por verdenaranja @ 0:02
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