Martes, 02 de mayo de 2006
(Del libro recientemente publicado en la colecci?n Ema?s del CPL,
La oraci?n de Cristo y la oraci?n de los cristianos)



La eficacia de la oraci?n no consiste en que Dios cambie su voluntad para hacer la nuestra, sino en que nosotros conformemos nuestra voluntad a la suya. De ah?, que todas nuestras peticiones deben estar condicionadas al plan salv?fico de Dios, deben integrarse en la b?squeda del Reino de Dios: "Buscad primero el Reino y su justicia y todas esas cosas se os dar?n por a?adidura" (Mt 6,33).
Nuestra oraci?n es eficaz cuando nos ayuda a convertirnos al Reino de Dios, cuando nos hace m?s cristianos, cuando permitimos que el Esp?ritu de Cristo nos habite m?s profundamente y nos haga gritar con m?s fe: "?Abba, Padre!"
Si la oraci?n no me lleva, de alguna manera, aunque sea en grado m?nimo, a tomar conciencia del amor que me une al Padre en Cristo con el Esp?ritu, esa oraci?n no alcanza en m? su verdadera eficacia. Si despu?s de la oraci?n yo no soy de alguna manera diferente de lo que era antes, si la oraci?n no me ha ayudado a tomar conciencia de lo que soy para Dios y de lo que Dios es para m?; si no me hace descubrir con m?s fe mi dependencia, mi creaturalidad, mi necesidad de Dios, si no me descubre con m?s luz el amor apasionado con que Dios espera mi conversi?n... esa oraci?n, por s? sola, sin nosotros, sin nuestra conversi?n, no da gloria a Dios.
Esto no quiere decir que no debamos pedir a Dios cosas muy concretas para nuestra vida. La comunidad cristiana lo ha hecho continuamente. Sabe-mos que si son para nuestro bien Dios nos las conceder?, pues como dice san Agust?n, "Dios est? m?s deseoso de conceder que nosotros de recibir" (Serm. 105 P.L. 38, 619).
Algunos han cre?do que si Dios nos concede lo que nosotros le pedimos, Dios perder?a su autonom?a y su libertad divina. Entonces se olvida algo que nunca debemos olvidar: que la verdadera oraci?n es ella misma un don de Dios, actividad del Esp?ritu que habita en nosotros, nos olvidamos que "en El vivimos, nos movemos y existimos" (Hch 17, 25), que estamos totalmente inmersos en Dios. La oraci?n que hacemos con fe a Dios siempre es escu?chada aunque la respuesta de Dios no responde necesariamente a nuestra petici?n sino a nuestra necesidad. Dios no es un distribuidor autom?tico sino un Padre que solamente sabe

JOS? ANTONIO PAGOLA

Publicado por verdenaranja @ 21:49  | Espiritualidad
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