S?bado, 06 de mayo de 2006
Se?or presidente de la Rep?blica
y distinguidas autoridades;
se?or alcalde, se?ores y se?oras:


He aceptado de buen grado y con gran alegr?a la invitaci?n a este concierto en el nuevo Auditorium y siento el deber de expresar mi vivo agradecimiento al se?or alcalde, que ha promovido la iniciativa. Al mismo tiempo que lo saludo cordialmente, le manifiesto tambi?n mi sincera gratitud por las afectuosas palabras que me ha dirigido en nombre de todos los presentes.
Saludo cordialmente al presidente de la Rep?blica italiana, que me honra con su presencia, as? como a las dem?s autoridades que se han dado cita aqu?.

Doy las gracias, por ?ltimo, al profesor Bruno Cagli, superintendente de la Academia nacional de Santa Cecilia, a la orquesta y al coro dirigido por el maestro Vladimir Jurowski, y a la soprano Laura Aikin, que han interpretado c?lebres piezas y arias de Amadeus Mozart, un genio musical.
Con mucho gusto acept? estar presente en el concierto de esta tarde, que varios motivos contribuyen a hacer solemne y a la vez familiar.

Precisamente se celebra hoy el nacimiento de Roma, como recuerdo del tradicional aniversario de la fundaci?n de la Urbe, una celebraci?n hist?rica que, al remontarnos con el pensamiento a los or?genes de la ciudad, es una ocasi?n propicia para comprender mejor la vocaci?n de Roma a ser faro de civilizaci?n y de espiritualidad para el mundo entero.

Gracias al encuentro entre sus tradiciones y el cristianismo, Roma ha desempe?ado a lo largo de los siglos una misi?n peculiar, y sigue siendo hoy un importante polo de atracci?n para los numerosos visitantes cautivados por un patrimonio art?stico tan rico, vinculado en gran parte a la historia cristiana de la ciudad.

El concierto de esta tarde quiere recordar tambi?n el primer aniversario de mi pontificado. Desde hace un a?o la comunidad cat?lica de Roma, despu?s de la muerte del amado e inolvidable Juan Pablo II, ha sido confiada, sorprendentemente, por la Providencia divina a mi solicitud pastoral. Ya desde mi primer encuentro con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, la tarde del 19 de abril del a?o pasado, pude comprobar yo mismo cu?n generoso, abierto y acogedor es el pueblo romano.

Otras ocasiones me han permitido luego percibir de nuevo esta singular cercan?a humana y espiritual. ?C?mo no recordar, por ejemplo, el abrazo con tanta gente que cada domingo se renueva en la tradicional cita de la plegaria del mediod?a! Aprovecho tambi?n esta oportunidad para expresar mi gratitud por la cordialidad que me dispensan y a la que correspondo de buen grado.

Manifiesto mi sincero agradecimiento esta tarde a toda la comunidad ciudadana, que ha querido unir el recuerdo del nacimiento de Roma con el del aniversario de mi elecci?n como Obispo de Roma. Gracias por este gesto, que aprecio vivamente. Tambi?n doy las gracias porque se ha elegido un programa musical tomado de las obras de Mozart, gran compositor que ha dejado una huella indeleble en la historia. Este a?o se celebra el 250? aniversario de su nacimiento y por eso se han programado varias iniciativas a lo largo de todo 2006, que con raz?n se est? llamando tambi?n "A?o de Mozart".

Las composiciones ejecutadas por la orquesta y el coro de la Academia nacional de Santa Cecilia son piezas admirables de Mozart, muy conocidas, entre ellas algunas impregnadas de un profundo sentido religioso. El "Ave verum", por ejemplo, que a menudo se canta en las celebraciones lit?rgicas, es un motete con palabras densas de teolog?a y un acompa?amiento musical que toca el coraz?n e invita a la oraci?n. As?, la m?sica, al elevar el alma a la contemplaci?n, nos ayuda a captar los matices m?s ?ntimos del genio humano, en el que se refleja algo de la belleza incomparable del Creador del universo.

Expreso, una vez m?s, mi agradecimiento a los que, de diversas maneras, han hecho posible este concierto de gran valor art?stico, en particular a los int?rpretes y a los m?sicos, as? como a cuantos trabajan en este Auditorium. A cada uno le aseguro mi recuerdo en la oraci?n, avalado por una especial bendici?n, que imparto ahora de buen grado a todos, extendi?ndola a toda la querida ciudad de Roma.

[Traducci?n distribuida por la Santa Sede
? Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana]
Publicado por verdenaranja @ 0:23  | Habla el Papa
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