Lunes, 08 de mayo de 2006
Carta perteneciente a Noviembre - Diciembre de 2005. Publicada en la revista "Como las Abejas"
N?22



Mi muy noble y querido Te?filo: paz y bien

Justamente en este tiempo cercano a la Navidad. ?Qu? bien queda este saludo Franciscano!

Con tu carta encima de mi escritorio, le?da ya tantas veces, tengo que agradecerte el detalle de desearme a m? y a todos mis ancianitos y colaboradores el ?Feliz Navidad y A?o Nuevo inmejorable! As? sea, mi buen amigo. Haz extensivo el m?o a ti y a tus familiares y amigos m?s cercanos. No est? mal tu carta justamente en estas fiestas tan entra?ables. Entiendo muy bien tu mensaje indic?ndome las cr?ticas que escuchas acerca de las cartas que me escribes a m?. Te dicen hasta que dejes tranquilo al Padre Antonio, que lo que le cuentas son simples problemas, que bastantes problemas tiene el hombre con sus ancianitos, y con sus empleados, que no s? cu?l ser? mayor problema de los dos.

A pesar de estos comentarios, me dices, siguiendo tu impulso y pensando en mi disponibilidad, que no puedes resistir m?s con tu problema personal y que quieres, al menos, desahogarte, con un amigo y compartir tus sufrimientos con alguien, que sabes, que toma bien en serio cuanto le cuentas.

Me manifiestas en tu carta un tanto llena de dolor que te sientes triste, raro, sin ganas de hacer nada, que est?s decepcionado, que te sientes desdichado, como un cacharro in?til, marginado, que ya no cuentan contigo para nada, que hasta de los que cre?as amigos te has sentido infravalorado, ignorado. Te sientes como traicionado, como si en otro tiempo simplemente te ?utilizaran?. Ahora han cambiado las cosas. Estamos en otra ?poca y te miran a ti como un desfasado, anticuado, calca y sencillamente han puesto en tu cargo, otra persona, quiz? de menos experiencia, y hasta quiz? con menos preparaci?n y a ti te han dado de lado. Por eso dices que ya no crees en nada, ni en nadie, que te has llevado muchos chascos, hasta de personas que no se te hab?a ni pasado por la imaginaci?n.

Me dices, por otra parte, que lo que quieres es meterte en alg?n rinc?n escondido, donde nadie te moleste. No quieres ver a nadie, ni hablar con nadie. Quieres estar solo. Abatido, te sientas en el sill?n invadido por la tristeza. Pones la televisi?n para evadirte de lo que pasa por tu cabeza. Angustiado miras hacia atr?s en tu vida y te sientes utilizado, que han jugado con tu tiempo y con tus sentimientos y te han relegado al olvido como una figura del pasado, y nadie se da cuenta del momento duro por el que est?s pasando. ?A qui?n, en verdad, importa tu problema? ?A qui?n le preocupa la soledad tan profunda en la que has ca?do? ?Qu? injusta, es la vida! Me cuentas y qu? pronto se han olvidado de cu?nto has hecho de bien por los dem?s durante muchos a?os. Has pasado de mil a cien.

Mi querido y buen Te?filo ?Sabes una cosa? ?Cu?nto quisiera meterme dentro de tu carne y de tu problema para comprender desde dentro lo que te est? ahora mismo ocurriendo y poder as? ayudarte! Gracias por confiar en m?, gracias por brindarme tu amistad y por hacerme part?cipe de esa desaz?n. Me he quedado parado con tu carta y me estaba acordando de alguien que t? y yo conocemos y que un d?a dijo ?Vengan a m? todos ustedes los que est?n cansados y agobiados. Vengan a m? todos los que est?n llenos de problemas, los incomprendidos, los arrinconados, los menospreciados, los golpeados por la vida, los desplazados, los abandonados; vengan a m? los que sufren el peso de la soledad, los desacreditados, los destituidos, los calumniados, los eliminados de la sociedad, los maltratados, los empujados, los anulados, los pospuestos y proscritos. Vengan a m?, que yo les aliviar?.

?Qu? quieres que te diga mi amigo Te?filo! ?Qu? quieres que te diga! No es sencillo aconsejarte. Pido a Dios que en esta hora tan dif?cil, en esta etapa tan tremenda por la que est?s pasando, te d? luz, y aumente tu fe. Vete a una iglesia y si?ntate en un rinc?n mirando al Sagrario. No le digas nada a ese Personaje real que est? en ese lugar encerrado. M?ralo en silencio, llora, si es preciso. No mires el reloj. P?ralo, si puedes, y p?dele ayuda a Dios para encajar esta situaci?n y acepta tus limitaciones y date cuenta que se ha terminado una etapa de vida y sencillamente est? comenzando otra, que no tiene por qu? ser peor, sino distinta. Necesitas un poco de tiempo para asumir la nueva etapa. Si Dios ha permitido esta prueba tan dura, El te ayudar? a salir vencedor.

Acepta, pues, que esta es una prueba a la que Dios te est? sometiendo, para que salgas m?s purificado y te levantes como un gigante, reforzado por la gracia de Dios, para reemprender de nuevo el camino sin mirar atr?s. Quiz? todav?a te quede un poco de cuesta arriba. Ten paciencia ya llegar?s a la cima y luego vendr? la bajada, la llanura y descansar?s de nuevo, para rehacer el camino y as? etapa por etapa puedas cruzar victorioso la meta a la que has sido llamado.

Quiz? ha valido la pena esta etapa un tanto desconcertante y casi inexplicable, para que te des cuenta qu? cambiable es la gente, y no te creas tanto las alabanzas que alguna vez te hicieron cuando aceptabas un cargo importante. Posiblemente eran m?s bien unos aduladores interesados. ?Qu? injustos y qu? desagradecidos somos much?simas veces los seres humanos! Pero tienes que reaccionar a la contra, como dice San Ignacio de Loyola. Agarrar las riendas de tu vida, levantar la cabeza y caminar con firmeza con la seguridad, de confiar en el buen Dios, y sabedor que a la larga es lo mejor para ti, aunque ahora no lo entiendas. No es prudente tampoco que est?s buscando partidarios que te den la raz?n. A lo mejor te llevas una mayor desilusi?n, o se acercan a ti un mont?n de mentirosos que te dicen lo que no sienten y ser?a peor el remedio que la enfermedad. Ten claro, que en modo alguno, Dios te ha abandonado a tu suerte. No. T? tienes formaci?n suficiente para comprender que lo m?s importante para Dios eres t? mismo, como si no existiera en el mundo otro problema peor que el tuyo. Tus autoridades podr?an hasta pasar de ti. Compa?eros mismos tuyos hasta podr?an alegrarse en su interior, aunque no lo digan, de tu fracaso y gozaran vi?ndote pospuesto. Pero Dios no es as?.

No te repliegues sobre ti mismo, mi querido Te?filo, no vayas arrastrando los pies cansados del camino recorrido, sigue mirando hacia delante y hacia arriba. Dios necesita que t? cooperes, que est?s en positivo, que pongas todo lo que est? de tu parte. Ten una actitud de disponibilidad, con toda la humildad, con el talante del que sirve con amor.

Est?s vivo, mi querido amigo. Dios te quiere como t? no puedes imaginarte. Siempre va contigo ?Qu? m?s da tener el papel de protagonista que ser un eterno segund?n! Lo que cuenta ante Dios es el amor.

Pasa de la gente que te calienta la cabeza dici?ndote que me molestas, que siempre vienes con problemas; pero vamos a ver ?Qu? es la vida en este planeta Tierra? ?Una mala noche en un hotel muy malo?, como dec?a nuestra Santa Teresa: ?Si todo te va bien ?En qu? te puedo ayudar yo??. Para La cuesta arriba quiero mi burro, dice el refr?n, que para las bajadas me valgo yo.

Venga, adelante. Vale la pena la vida, la que tienes. ?Cu?nto bien puedes hacer t? con tu experiencia! A?n con esta misma amarga experiencia que est?s viviendo ahora mismo. Ponle buena cara al mal tiempo. Arruga esa cara, que s?lo Dios se entere del drama que est?s viviendo. Veras c?mo sales mucho mejor cuando termine esta etapa un tanto pasajera y amarga. De las pruebas se sale reforzado si las aceptamos como venidas o permitidas por Dios, que nos quiere tanto.

Antonio Mar?a Hern?ndez Hern?ndez.
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