Lunes, 08 de mayo de 2006
8 MAY 2006 (VIS).-Benedicto XVI recibi? hoy a los participantes en la Asamblea General del Consejo Superior de las Obras Misioneras Pontificias. La Asamblea reflexiona sobre "el mandato misionero que Jes?s confi? a sus disc?pulos".

"Vuestra presencia -dijo el Papa- atestigua el compromiso misionero de la Iglesia en los diversos continentes, y el car?cter pontificio que distingue vuestra asociaci?n subraya el lazo particular que os une a la sede de Pedro".

Tras mencionar que despu?s de un "intenso trabajo de actualizaci?n", esa instituci?n redact? y consigui? la aprobaci?n de su nuevo estatuto, el Santo Padre record? que desde su fundaci?n a principios del siglo XIX, las Obras Misioneras Pontificias "han advertido que la acci?n misionera consiste en definitiva en comunicar a los hermanos el amor de Dios que se revela en el proyecto de salvaci?n".

"A trav?s intervenciones de caridad concreta y generosa -prosigui?-, las Obras de la Propagaci?n de la Fe, de San Pedro Ap?stol y de la Santa Infancia han difundido el anuncio de la Buena Nueva y han contribuido a fundar y consolidar las Iglesias en nuevos territorios; la Uni?n Misionera del Clero ha favorecido el crecimiento de la atenci?n del clero y de los religiosos por la evangelizaci?n".

"Todo ello ha suscitado en el pueblo cristiano un despertar de fe y de amor, unido a un gran entusiasmo misionero -observ? el Papa-. La oraci?n y la ayuda concreta a las misiones se advierten hoy como parte integrante de la vida de todo cristiano" y "un esp?ritu responsable de divisi?n y comuni?n hace que los fieles de todas las comunidades se sientan implicados en la ayuda a las necesidades de las tierras misioneras, lo que constituye un signo elocuente de la catolicidad de la Iglesia".

"Este intenso movimiento misionero (...) se ha traducido en estos a?os en una cooperaci?n misionera muy prometedora, de la que represent?is un testimonio elocuente porque contribu?s a alimentar por doquier ese esp?ritu de misi?n universal que ha sido la se?al distintiva de vuestro nacimiento (...) y la fuerza de vuestro desarrollo".

Al final del discurso, Benedicto XVI les exhort? a continuar rindiendo su "precioso servicio a las comunidades eclesiales", subrayando que "la unidad de la acci?n evangelizadora crece en la medida en que toda actividad se refiere a Dios que es Amor y (...) a Cristo, en quien ese amor se expresa en grado supremo. De ese modo, vuestra acci?n (...) no se reducir? jam?s a una mera eficiencia organizadora o ligada a intereses particulares de cualquier tipo, sino que se revelar? siempre como una manifestaci?n del amor divino".
Comentarios