Mi?rcoles, 10 de mayo de 2006
?Aclaremos algunos asuntos?



La Declaraci?n del portavoz de la Oficina de Asuntos Religiosos del 6 de mayo [afirma] que en la Iglesia Cat?lica china, reconocida por el gobierno chino, ?la auto-elecci?n y la auto-consagraci?n de los obispos es continua desde hace m?s de 50 a?os?. ?sta es la t?ctica fundamental para la autogesti?n de la Iglesia china. Ellos saben que en la Iglesia Cat?lica existe una jerarqu?a; que si ah? no hay obispo, no hay Iglesia Cat?lica. Pero en la Iglesia Cat?lica los obispos son nombrados por el Papa. Ellos quieren obispos, pero no quieren el nombramiento ni la aprobaci?n del Papa. ?Puede de esta forma tal Iglesia decirse todav?a verdaderamente Iglesia Cat?lica?

Los obispos consagrados ?durante m?s de 50 a?os? con ?la auto-elecci?n y la auto-consagraci?n? conoc?an su situaci?n, y su coraz?n no estaba realmente en paz. Al final de los a?os ?70 y comienzo de los ?80, mientras se fueron haciendo m?s f?ciles los contactos con el extranjero, estos obispos, a trav?s de algunas personas, confiaron su petici?n de ?perd?n y reconocimiento? a la Santa Sede. Siempre que ha sido posible, el Papa acept? muchas de estas peticiones, y les pidi? que lo hicieran saber a los sacerdotes y a los fieles laicos, sin ponerse en oposici?n directa con las instituciones del gobierno. Esto permit?a a los obispos, sacerdotes y laicos vivir con tranquilidad sus actividades de fe, a?n estando bajo el control del gobierno.

En los ?ltimos 20 a?os, al final de este ?medio siglo?, en la Iglesia oficial la importancia para los obispos de ser nombrados por el Papa ha sido, poco a poco, reconocida por todos.

Por lo tanto, todos los candidatos episcopales ?elegidos? ?por el Consejo de los obispos chinos? [una especie de conferencia episcopal china no reconocida por el Vaticano. Ndr] y reconocidos por la Oficina de Asuntos Religiosos , todos env?an a la Santa Sede la petici?n de ser aprobados por el Papa ?y saben que es necesario. S?lo despu?s de haber obtenido la aprobaci?n del Papa, reciben la consagraci?n.

Precisamente por esto, en la ordenaci?n episcopal organizada por la Asociaci?n Patri?tica a principios de 2000, cuando hab?a 12 candidatos, s?lo se presentaron 5, y fueron a la ordenaci?n con los ojos llenos de l?grimas. Hasta los seminaristas del seminario nacional de Pek?n, dependiente de forma directa de Liu Bainian [vicepresidente de la AP, el principal responsable de las recientes ordenaciones ileg?timas. Ndr], rechazaron esa ordenaci?n. Despu?s de aquello, la Santa Sede record? a todos que el canon 1382 del C?digo de Derecho Can?nico estaba a?n vigente.

Aquellos que fueron obligados a ser ordenados obispos de forma ileg?tima [sin el permiso de la Santa Sede] no enfrentan una situaci?n f?cil: los sacerdotes rechazan en general concelebrar con ellos; los fieles no quieren participar en sus misas.

De esta actitud de sacerdotes y fieles surge un significado muy claro. Y yo mismo digo por ello que ?en China hay s?lo una Iglesia Cat?lica, y todos quieren ser guiados por el Papa?.

En estos a?os varios candidatos al episcopado han recibido la aprobaci?n de la Santa Sede, pero han sufrido muchas dificultades. El gobierno no les permite hacer p?blica la aprobaci?n de la Santa Sede, y as? en las celebraciones est?n obligados a emplear la f?rmula ?aprobado por el Consejo de los obispos chinos? que sustituye la aprobaci?n del Papa. S?lo fuera de la ordenaci?n, se hace saber a los sacerdotes que el candidato ha sido confirmado y aprobado por la Santa Sede (todos los chinos conocen este tipo de disimulo).

Pero el papel no puede tapar el fuego: de este modo era imposible para la Asociaci?n Patri?tica y la Oficina de Asuntos Religiosos realizar sus intereses.

Todos saben que para las consagraciones del a?o pasado de los obispos de Shanghai y Xian, los dos consagrados fueron antes nombrados por la Santa Sede; despu?s los obispos y los sacerdotes, para cumplir [en apariencia] las normas del gobierno, llevaron a cabo una elecci?n. El gobierno tuvo que aceptar a los dos candidatos. Respecto a estas dos consagraciones, el gobierno fue m?s bien silencioso; s?lo el se?or Liu Bainian, en una entrevista a Reuters, dijo que en estos ?ltimos tiempos el gobierno chino se hab?a hecho ?muy tolerante?.

La realidad es que China y Vaticano, ambos, afirman querer colaborar en una sociedad arm?nica, pero en una ?colaboraci?n pasiva?. Lamentablemente, entre Santa Sede y gobierno chino no hay pacto. Por ello esperamos que en las conversaciones entre China y Vaticano se pueda hallar un acuerdo aceptable para las dos partes.

Un acuerdo es nuestra esperanza de hoy. Pero la Asociaci?n Patri?tica y la Oficina de Asuntos Religiosos han obligado a dos sacerdotes a aceptar la consagraci?n episcopal sin la aprobaci?n dela Santa Sede. No comprendemos este hecho y nos lleva a perder la esperanza. En conclusi?n: ?qui?n es el que est? haciendo retroceder las cosas?

Cardenal Joseph Zen Ze-kiun
8 de mayo de 2006
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