Mi?rcoles, 10 de mayo de 2006
Puntos sobre los que vers? la charla del obispo nivariense Don Bernardo ?lvarez Afonso a sus sacerdotes el D?a del Encuentro Sacerdotal por la Fiesta de San juan de ?vila, patrono del Clero Espa?ol.



Los presb?teros, rectores del Pueblo de Dios (Presbyterorum Ordinis 6)6




6. Los presb?teros, ejerciendo, seg?n su parte de autoridad, el oficio de Cristo Cabeza y Pastor, re?nen, en nombre del Obispo, a la familia de Dios, con una fraternidad alentada un?nimemente, y la conducen a Dios Padre por medio de Cristo en el Esp?ritu. Mas, para el ejercicio de este ministerio, lo mismo que para las otras funciones del presb?tero, se le confiere la potestad espiritual, que, ciertamente, se da para la edificaci?n.

6.1 En la edificaci?n de la Iglesia, los presb?teros deben vivir con todos con exquisita delicadeza, a ejemplo del Se?or. Deben comportarse no seg?n el benepl?cito de los hombres, sino conforme a las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana, ense??ndoles y amonest?ndoles como a hijos amad?simos, seg?n las palabras del Ap?stol: "Insiste a tiempo y a destiempo, arguye, ense?a, exhorta con toda longanimidad y doctrina" (2 Tim., 4,2).

6.2 Por lo cual, ata?e a los sacerdotes, en cuanto educadores en la fe, procurar personalmente, o por medio de otros, que cada uno de los fieles sea conducido en el Esp?ritu Santo a cultivar su propia vocaci?n seg?n el Evangelio, a la caridad sincera y diligente y a la libertad con que Cristo nos liber?.

6.3 De poco servir?n las ceremonias, por hermosas que sean, o las asociaciones, aunque florecientes, si no se ordenan a formar a los hombres para que consigan la madurez cristiana. En su consecuci?n les ayudar?n los presb?teros pura poder averiguar qu? hay que hacer o cu?l sea la voluntad de Dios en los mismos acontecimientos, grandes o peque?os. Ens??ese tambi?n a los cristianos a no vivir s?lo para s?, sino que, seg?n las exigencias de la nueva ley de la caridad, pongan cada uno al servicio del otro el don que recibi? y cumplan as? todos cristianamente su deber en la comunidad humana.

6.4 Aunque se deban a todos, los presb?teros tienen encomendados a s? de una manera especial a los pobres y a los m?s d?biles, a quienes el Se?or prefiere, y cuya evangelizaci?n se da como prueba de la obra mesi?nica. Tambi?n se atender? con diligencia especial a los j?venes y a los c?nyuges y padres de familia. Es de desear que ?stos se re?nan en grupos amistosos para ayudarse mutuamente a vivir con m?s facilidad y plenitud su vida cristiana, dificultosa en muchas ocasiones.

6.5 No olviden los presb?teros que todos los religiosos, hombres y mujeres, por ser la porci?n selecta en la casa del Se?or, merecen un cuidado especial para su progreso espiritual en bien de toda la Iglesia. Atiendan, por fin, con toda solicitud a los enfermos y agonizantes, visit?ndolos y confort?ndolos en el Se?or.

6.6 Pero el deber del pastor no se limita al cuidado particular de los fieles, sino que se extiende tambi?n a la formaci?n de la aut?ntica comunidad cristiana. Mas, para atender debidamente al esp?ritu de comunidad, debe abarcar no s?lo la Iglesia local, sino la Iglesia universal. La comunidad local no debe atender solamente a sus fieles, sino que, imbuida tambi?n por el celo misionero, debe preparar a todos los hombres el camino hacia Cristo. Siente, con todo, una obligaci?n especial para con los catec?menos y ne?fitos que hay que formar gradualmente en el conocimiento y pr?ctica de la vida cristiana.

6.7 No se edifica ninguna comunidad cristiana si no tiene como ra?z y quicio la celebraci?n de la Sagrada Eucarist?a; por ella, pues, hay que empezar toda la formaci?n para el esp?ritu de comunidad. Esta celebraci?n, para que sea sincera y cabal, debe conducir lo mismo a las obras de caridad y de mutua ayuda que a la acci?n misional y a las varias formas del testimonio cristiano.

6.8 Adem?s, la comunidad eclesial ejerce por la caridad, por la oraci?n, por el ejemplo y por las obras de penitencia una verdadera maternidad respecto a las almas que debe llevar a Cristo, porque ella es un instrumento eficaz que indica o allana el camino hacia Cristo y su Iglesia a los que, todav?a no creen, que anima tambi?n a los fieles, los alimenta y fortalece para la lucha espiritual.

6.9 En la estructuraci?n de la comunidad cristiana, los presb?teros no favorecen a ninguna ideolog?a ni partido humano, sino que, como heraldos del Evangelio y pastores de la Iglesia, empe?an toda su labor en conseguir el incremento espiritual del Cuerpo de Cristo.
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