S?bado, 27 de mayo de 2006
La escasez de poblaci?n joven amenaza el crecimiento econ?mico y las pensiones.

Gobiernos europeos asumen la necesidad de incentivar la natalidad


Los gobiernos europeos han comenzado a hablar, sin sonrojarse, de la necesidad de incentivar la natalidad. La generaci?n del "baby boom" se jubila y el siguiente reemplazo es mucho m?s escaso. Esto tiene ya efectos econ?micos innegables, sobre todo en las pensiones.


"Quien no tenga suficientes hijos morir? m?s pobre que una madrecita rusa y tan solitario como los presos en Guant?namo". El "S?ddeutsche Zeitung" (15-05-2006) se toma la cosa medio en broma medio en serio. Es la concesi?n a la vieja galer?a de un diario que se define como "liberal de izquierdas", despu?s de reconocer que "Alemania se muere" por la falta de ni?os. Y que, no sin raz?n, "los libros sobre demograf?a ?la mayor?a ?reaccionarios?? ocupan en las librer?as el espacio reservado antes a la literatura feminista".

Europa ha dicho "basta" y ha admitido el fomento de la natalidad entre los objetivos pol?ticos abiertamente declarados. El Libro Verde de la Comisi?n Europea sobre el envejecimiento demogr?fico afirma, categ?rico, que "nunca en la historia ha habido crecimiento econ?mico sin crecimiento de la poblaci?n".

Las oscuras profec?as maltusianas se han invertido. Es imposible predecir, a largo plazo, c?mo incidir?n las innovaciones tecnol?gicas en la productividad. Pero lo que ya nadie niega es que, en las pr?ximas d?cadas, "las transformaciones demogr?ficas pondr?n a prueba la financiaci?n del Estado del Bienestar tal y como lo conocemos actualmente y exigir?n una redefinici?n del papel de la protecci?n social en t?rminos de prestaciones sociales y oferta de servicios". La cita proviene de un documento de trabajo para la Universidad de Verano de los dirigentes sindicales europeos, celebrada el pasado a?o en Florencia.

Otra corriente de pensamiento no duda, en cambio, en se?alar la crisis de valores ?para otros rasgos de "progreso"? como detonante de la disminuci?n radical de las tasas de natalidad. El norteamericano George Weigel defiende, en su libro "Pol?tica sin Dios", que el secularismo estrecha tan dr?sticamente los horizontes y expectativas de las personas sobre s? mismas y sobre el porvenir que no son siquiera capaces de crear futuro en el sentido m?s elemental: el biol?gico.

La ministra alemana de la Familia se ha sumado a esta tesis, y ha impulsado, en el seno de la Gran Coalici?n, una nueva pol?tica familiar que pone el acento en la implicaci?n de los padres en el cuidado de los hijos y que quiere promover una "educaci?n en valores", en alianza con cat?licos y evang?licos.

Las propuestas de Ursula von der Leyen han llegado varios a?os despu?s de que apenas nadie en Alemania se atreva a negar el problema de la ca?da de la natalidad. Otros pa?ses comienzan en cambio ahora a vislumbrar el peligro que se avecina.

Rusia y Portugal han sido los ?ltimos pa?ses en dar la voz de alarma. El presidente Putin dedic? la mayor parte de su reciente discurso sobre el estado de la naci?n a la demograf?a: la poblaci?n rusa disminuye cada a?o en casi 700.000 habitantes, lo que, seg?n el presidente, genera una situaci?n "cr?tica". En Portugal, el socialista Jos? S?crates acaba de anunciar al Parlamento que, sin una reforma en profundidad, el sistema de pensiones entrar? en quiebra en 2015. Sencillamente, no habr? suficientes j?venes para mantener a los pensionistas, por lo que el primer ministro luso reconoce la necesidad de incentivar la natalidad. Pero esto es ya prevenci?n de males mayores en un futuro lejano. Con car?cter inmediato, S?crates considera necesario aumentar las contribuciones a la Seguridad Social y retrasar la edad de jubilaci?n, en l?nea con las recomendaciones de la OCDE.




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