Martes, 30 de mayo de 2006
Catequesis sexta



Los mandamientos de la ley de Dios



1. Canto Inicial.

2. Oraci?n del Padrenuestro.

3. Lectura b?blica: Mt 19, 16-22.

4. Lectura de la Ense?anza de la Iglesia:

1. Al joven rico que pregunta: "?Qu? he de hacer yo para conseguir la vida eterna?, Jes?s le responde invocando la necesidad de reconocer a Dios como el "?nico bueno" y como la fuente de todo bien. Luego le declara: "Si quieres entrar en la vida, guarda los Mandamientos: no matar?s, no cometer?s adulterio, no robar?s, no levantar?s falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre", y finalmente concluye: "Amar?s a tu pr?jimo como a ti mismo" (Mt 19, 16-19).

2. Por tanto, el seguimiento de Jesucristo exige cumplir sus Mandamientos: "No todo el que dice: Se?or, Se?or entrar? en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre". Ellos est?n contenidos en el llamado "Dec?logo -que significa 'diez palabras'-, que resume y proclama la ley de Dios. Por eso, el Magisterio de la Iglesia ense?a que es necesario el cumplimiento de los Diez Mandamientos para obtener la salvaci?n, puesto que expresan los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su pr?jimo y revelan en este contenido obligaciones graves; por ejemplo, la protecci?n e inviolabilidad de la vida, el respeto a la mutua donaci?n conyugal indisoluble y el deber de la procreaci?n y educaci?n de los hijos?

3. Los mandamientos reciben su plena significaci?n en el interior de la Nueva Alianza; porque es en este contexto de correspondencia a la fidelidad de Dios, donde el obrar del hombre adquiere su sentido. As?, la existencia moral es "respuesta" a la iniciativa amorosa del Se?or, expresada en su Alianza: es el reconocimiento, el homenaje y la cooperaci?n con el designio que Dios se propone en la historia. Por eso, los mandamientos han de ser contemplados no s?lo como mandatos sino como una posibilidad gozosa de responder a la voluntad de Dios.

4. Los tres primeros enuncian directamente las exigencias del amor de Dios; los restantes, las del amor al pr?jimo. Ellos nos ense?an la verdadera humanidad del hombre, es decir: ponen de relieve los deberes esenciales y, por tanto, los derechos fundamentales inherentes a la persona humana. Aunque de suyo la mente humana puede alcanzar el conocimiento de estos mandamientos, sin embargo, dada su condici?n pecadora, el hombre necesita de la Revelaci?n de Dios para alcanzar un conocimiento completo y cierto de esta ley natural.

5. La actitud respetuosa y religiosa hacia la Ley de Dios por parte de los padres hace que los hijos perciban en su coraz?n qui?n es el verdadero autor y legislador de la ley natural y de los preceptos divinos. Ayuda mucho a formar rectamente la conciencia de los hijos que los padres sepan distinguir en su conducta qu? cosas est?n mandadas por la Ley de Dios y qu? otras quedan a la libre determinaci?n de cada persona, pues no todo cae bajo el precepto de la ley divina. Adem?s, si los padres reconocen oportunamente sus propios fallos e incumplimientos de la Ley de Dios, contribuir?n a que los hijos reconozcan tambi?n los suyos en un clima de sinceridad, sin recurrir a la f?cil excusa o a la culpabilidad enfermiza.

6. Los padres transmiten a los hijos la adhesi?n a los mandamientos cuando desarrollan y aplican las exigencias de cada uno de ellos tomando ocasi?n de las incidencias de la vida familiar o social, y ayud?ndoles a aplicar a las circunstancias personales los conocimientos te?ricos que pueden haber adquirido. Los padres perfeccionan as? de un modo pr?ctico la catequesis institucional y la ense?anza escolar de la Religi?n.

5. Reflexi?n del que dirige.

6. Di?logo:

?C?mo descubrir la voluntad de Dios en cada mandamiento?
?Cu?l es el mandamiento principal de la Ley?
?Se puede amar a Jesucristo sin cumplir su voluntad? ?Por qu??
7. Compromisos.

8. Oraci?n del Ave Mar?a e invocaci?n: Regina familiae. Ora pro nobis.

9. Oraci?n por la familia: Oh Dios que has puesto la plenitud de la Ley en el amor a ti y al pr?jimo, conc?denos cumplir tus mandamientos, para llegar as? a la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Se?or.

10. Canto final.
Publicado por verdenaranja @ 0:06  | Espiritualidad
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