Jueves, 08 de junio de 2006
8 junio 2006 ZENIT publica el Mensaje que el Cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de Su Santidad, envi? en nombre del Santo Padre Benedicto XVI, a los participantes en la XXXVI Asamblea General de la Organizaci?n de Estados Americanos (OEA), que se clausur? el 6 de junio en Santo Domingo.



Excelent?simo Se?or Presidente,

Con ocasi?n de la 36? Asamblea General de la Organizaci?n de los Estados Americanos, tengo el honor de transmitirles a Usted, a los Cancilleres de los Estados Americanos y del Caribe, y a los Representantes de los Pa?ses Observadores, los cordiales saludos de Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Quisiera extender asimismo estos votos al Secretario General de la Organizaci?n, el Se?or Jos? Miguel Insulza, y a sus colaboradores.

El tema de los debates de esta 36? Asamblea General, ?Gobernabilidad y desarrollo en la sociedad del conocimiento? abraza varios aspectos de la vida del Continente: la promoci?n de los derechos humanos, el desarrollo econ?mico y social, la seguridad y la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la corrupci?n. En realidad, son estos puntos decisivos para contribuir a la construcci?n de una sociedad de paz, de estabilidad y de justicia en todo el Continente.

El tema primordial es la dignidad de la persona humana, el valor absoluto de la vida humana desde su concepci?n hasta su fin natural. El Continente Americano tiene una tradici?n de respeto a la vida que se ve ahora amenazada por la presi?n de corrientes extra?as a su naturaleza.

En el ?mbito de la tutela de la dignidad de la persona humana es tambi?n una prioridad favorecer las condiciones para que disminuya la violencia en sus diversas formas: terrorismo, ataques contra civiles inocentes, secuestros, amenazas, tr?fico de droga...

Otra cuesti?n esencial, estrechamente unida al tema de la dignidad de la persona humana, es la promoci?n de la familia, basada en el matrimonio. Promover la familia es una tarea esencial para el desarrollo de la sociedad de todo el Continente. La familia es el lugar del aprendizaje, del conocimiento, de la formaci?n b?sica del futuro protagonista de la vida social. Por eso la primera entidad que los Estados tienen que proteger y promover es la familia. El papel desempe?ado por los padres es fundamental y no puede ser sustituido por el Estado u otra instituci?n que es un complemento necesario y muy ben?fico, pero no remplaza el rol primordial de los padres a quienes compete tambi?n elegir la forma de educaci?n que quieren para sus hijos. Por supuesto, la familia no puede desempe?ar adecuadamente su misi?n si no dispone de las condiciones materiales m?nimas para ello. Aqu? tocamos otro elemento importante: la persistencia, a veces agravada, de la pobreza y del aumento de la desigualdad entre los m?s ricos y los m?s pobres. No se trata solamente de distribuir m?s adecuadamente lo que hay, sino de mejorar las condiciones de producci?n y de buscar nuevas modalidades de un desarrollo en paz y armon?a para todos. En este sentido, la Doctrina Social de la Iglesia ofrece un marco que permite sentar las bases de la edificaci?n de una sociedad que tiene como centro al hombre y no al dinero o a la ideolog?a. Otra contribuci?n de la Doctrina Social de la Iglesia que habr?a que apreciar m?s es la importancia del principio de subsidiariedad que valoriza los cuerpos sociales intermedios en el desempe?o de todas las funciones que les competen (cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia n. 186).

En ese contexto, hace falta perseverar en la v?a del constante di?logo entre los Pa?ses; precisamente una de las tareas de la Organizaci?n de los Estados Americanos es garantizar ese necesario di?logo. La gran mayor?a de los habitantes de los Pa?ses de la OEA son cristianos y las ra?ces cristianas pueden constituir un apoyo decisivo a la vida social y pol?tica de los Estados Americanos.
Excelent?simo Se?or Presidente, en nombre de Su Santidad Benedicto XVI, deseo a esta Asamblea General una labor fruct?fera para contribuir al progreso material y espiritual de los pueblos de Am?rica.

Dado en la Ciudad del Vaticano el 1? de junio de 2006.

Angelo Cardenal Sodano
Secretario de Estado de Su Santidad
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