Domingo, 11 de junio de 2006
Cracovia-Blonie, s?bado 27 de mayo de 2006



Queridos j?venes amigos:

?Os doy mi cordial bienvenida! Vuestra presencia me alegra. Doy gracias al Se?or por este encuentro con el calor de vuestra cordialidad. Sabemos que "donde est?n dos o tres reunidos en el nombre de Jes?s, ?l est? en medio de ellos" (cf. Mt 18, 20). ?Pero vosotros sois hoy aqu? muchos m?s! Por esto os doy las gracias a cada uno de vosotros. As? pues, Jes?s est? aqu? con nosotros. Est? presente entre los j?venes de la tierra polaca, para hablar con ellos de una casa que no se desplomar? jam?s, porque est? edificada sobre roca. Es la palabra evang?lica que acabamos de escuchar (cf. Mt 7, 24-27).

Amigos m?os, en el coraz?n de cada hombre existe el deseo de una casa. En un coraz?n joven existe con mayor raz?n el gran anhelo de una casa propia, que sea s?lida, a la que no s?lo se pueda volver con alegr?a, sino tambi?n en la que se pueda acoger con alegr?a a todo hu?sped que llegue. Es la nostalgia de una casa en la que el pan de cada d?a sea el amor, el perd?n, la necesidad de comprensi?n, en la que la verdad sea la fuente de la que brota la paz del coraz?n.

Es la nostalgia de una casa de la que se pueda estar orgulloso, de la que no se deba avergonzar y por cuya destrucci?n jam?s se deba llorar. Esta nostalgia no es m?s que el deseo de una vida plena, feliz, realizada. No teng?is miedo de este deseo. No lo evit?is. No os desanim?is a la vista de las casas que se han desplomado, de los deseos que no se han realizado, de las nostalgias que se han disipado. Dios Creador, que infunde en un coraz?n joven el inmenso deseo de felicidad, no lo abandona despu?s en la ardua construcci?n de la casa que se llama vida.

Amigos m?os, se impone una pregunta: "?C?mo construir esta casa?". Es una pregunta que seguramente ya os hab?is planteado muchas veces en vuestro coraz?n y que volver?is a plantearos muchas veces. Es una pregunta que es preciso hacerse a s? mismos no solamente una vez. Cada d?a debe estar ante los ojos del coraz?n: ?c?mo construir la casa llamada vida? Jes?s, cuyas palabras hemos escuchado en el pasaje del evangelio seg?n san Mateo, nos exhorta a construir sobre roca. En efecto, solamente as? la casa no se desplomar?.

Pero ?qu? quiere decir construir la casa sobre roca? Construir sobre roca quiere decir ante todo: construir sobre Cristo y con Cristo. Jes?s dice: "As? pues, todo el que oiga estas palabras m?as y las ponga en pr?ctica, ser? como el hombre prudente que construy? su casa sobre roca" (Mt 7, 24). Aqu? no se trata de palabras vac?as, dichas por una persona cualquiera, sino de las palabras de Jes?s. No se trata de escuchar a una persona cualquiera, sino de escuchar a Jes?s. No se trata de cumplir cualquier cosa, sino de cumplir las palabras de Jes?s.

Construir sobre Cristo y con Cristo significa construir sobre un fundamento que se llama amor crucificado. Quiere decir construir con Alguien que, conoci?ndonos mejor que nosotros mismos, nos dice: "Eres precioso a mis ojos, ...eres estimado, y yo te amo" (Is 43, 4). Quiere decir construir con Alguien que siempre es fiel, aunque nosotros fallemos en la fidelidad, porque ?l no puede negarse a s? mismo (cf. 2 Tm 2, 13). Quiere decir construir con Alguien que se inclina constantemente sobre el coraz?n herido del hombre, y dice: "Yo no te condeno. Vete, y en adelante no peques m?s" (cf. Jn 8, 11). Quiere decir construir con Alguien que desde lo alto de la cruz extiende los brazos para repetir por toda la eternidad: "Yo doy mi vida por ti, hombre, porque te amo".

Por ?ltimo, construir sobre Cristo quiere decir fundar sobre su voluntad todos nuestros deseos, expectativas, sue?os, ambiciones, y todos nuestros proyectos. Significa decirse a s? mismo, a la propia familia, a los amigos y al mundo entero y, sobre todo, a Cristo: "Se?or, en la vida no quiero hacer nada contra ti, porque t? sabes lo que es mejor para m?. S?lo t? tienes palabras de vida eterna" (cf. Jn 6, 68). Amigos m?os, no teng?is miedo de apostar por Cristo. Tened nostalgia de Cristo, como fundamento de la vida. Encended en vosotros el deseo de construir vuestra vida con ?l y por ?l. Porque no puede perder quien lo apuesta todo por el amor crucificado del Verbo encarnado.

Construir sobre roca significa construir sobre Cristo y con Cristo, que es la roca. En la primera carta a los Corintios san Pablo, hablando del camino del pueblo elegido a trav?s del desierto, explica que todos "bebieron... de la roca espiritual que los acompa?aba; y la roca era Cristo" (1 Co 10, 4). Ciertamente, los padres del pueblo elegido no sab?an que esa roca era Cristo. No eran conscientes de que los acompa?aba Aquel que, cuando llegar?a la plenitud de los tiempos, se encarnar?a, asumiendo un cuerpo humano. No necesitaban comprender que apagar?a su sed el Manantial mismo de la vida, capaz de ofrecer el agua viva para saciar la sed de todo coraz?n. Sin embargo, bebieron de esta roca espiritual que es Cristo, porque sent?an nostalgia del agua de la vida, la necesitaban.

Mientras caminamos por las sendas de la vida, a veces quiz? no somos conscientes de la presencia de Jes?s. Pero precisamente esta presencia viva y fiel, la presencia en la obra de la creaci?n, la presencia en la palabra de Dios y en la Eucarist?a, en la comunidad de los creyentes y en todo hombre redimido por la preciosa sangre de Cristo, esta presencia es la fuente inagotable de la fuerza humana. Jes?s de Nazaret, Dios que se hizo hombre, est? a nuestro lado en los momentos felices y en las adversidades, y desea esta relaci?n, que es en realidad el fundamento de la aut?ntica humanidad. En el Apocalipsis leemos estas significativas palabras: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entrar? en su casa y cenar? con ?l y ?l conmigo" (Ap 3, 20).

Amigos m?os, ?qu? quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca significa tambi?n construir sobre Alguien che fue rechazado. San Pedro habla a sus fieles de Cristo como de una "piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios" (1 P 2, 4). El hecho innegable de la elecci?n de Jes?s por parte de Dios no esconde el misterio del mal, a causa del cual el hombre es capaz de rechazar a Aquel que lo ha amado hasta el extremo. Este rechazo de Jes?s por parte de los hombres, mencionado por san Pedro, se prolonga en la historia de la humanidad y llega tambi?n a nuestros d?as.

No se necesita una gran agudeza para descubrir las m?ltiples manifestaciones del rechazo de Jes?s, incluso donde Dios nos ha concedido crecer. Muchas veces Jes?s es ignorado, es escarnecido, es proclamado rey del pasado, pero no del hoy y mucho menos del ma?ana; es arrumbado en el armario de cuestiones y de personas de las que no se deber?a hablar en voz alta y en p?blico. Si en la construcci?n de la casa de vuestra vida os encontr?is con los que desprecian el fundamento sobre el que est?is construyendo, no os desanim?is. Una fe fuerte debe superar las pruebas. Una fe viva debe crecer siempre. Nuestra fe en Jesucristo, para seguir siendo tal, debe confrontarse a menudo con la falta de fe de los dem?s.

Queridos amigos, ?qu? quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca quiere decir ser conscientes de que habr? contrariedades. Cristo dice: "Cay? la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa..." (Mt 7, 25). Estos fen?menos naturales no s?lo son la imagen de las m?ltiples contrariedades de la condici?n humana; normalmente tambi?n son previsibles. Cristo no promete que sobre una casa en construcci?n no caer? jam?s un aguacero; no promete que una ola violenta no derribar? lo que para nosotros es m?s querido; no promete que vientos impetuosos no arrastrar?n lo que hemos construido a veces a costa de enormes sacrificios. Cristo no s?lo comprende la aspiraci?n del hombre a una casa duradera, sino que tambi?n es plenamente consciente de todo lo que puede arruinar la felicidad del hombre. Por eso, no deb?is sorprenderos de que surjan contrariedades, cualesquiera que sean. No os desanim?is a causa de ellas. Un edificio construido sobre roca no queda exento de la acci?n de las fuerzas de la naturaleza, inscritas en el misterio del hombre. Haber construido sobre roca significa tener la certeza de que en los momentos dif?ciles existe una fuerza segura en la que se puede confiar.

Amigos m?os, permitidme que insista: ?qu? quiere decir construir sobre roca? Quiere decir construir con sabidur?a. Con raz?n Jes?s compara a quienes oyen sus palabras y las ponen en pr?ctica con un hombre sabio que ha construido su casa sobre roca. En efecto, es insensato construir sobre arena cuando se puede hacer sobre roca, teniendo as? una casa capaz de resistir a cualquier tormenta. Es insensato construir la casa sobre un terreno que no ofrece garant?as de resistir en los momentos m?s dif?ciles. Tal vez sea m?s f?cil fundar nuestra vida sobre las arenas movedizas de nuestra visi?n del mundo, construir nuestro futuro lejos de la palabra de Jes?s, y a veces incluso contra ella. Sin embargo, es evidente que quien construye de este modo no es prudente, porque quiere convencerse a s? mismo y a los dem?s de que en su vida no se desatar? ninguna tormenta, de que ninguna ola se estrellar? contra su casa. Ser sabio significa tener en cuenta que la solidez de la casa depende de la elecci?n del fundamento. No teng?is miedo de ser sabios; es decir, no teng?is miedo de construir sobre roca.

Amigos m?os, una vez m?s: ?qu? quiere decir construir sobre roca? Construir sobre roca quiere decir tambi?n construir sobre Pedro y con Pedro, pues a ?l el Se?or le dijo: "T? eres Pedro, y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer?n contra ella" (Mt 16, 18). Si Cristo, la Roca, la piedra viva y preciosa, llama a su Ap?stol piedra, significa que quiere que Pedro, y con ?l toda la Iglesia, sean signo visible del ?nico Salvador y Se?or.

Ciertamente aqu?, en Cracovia, la ciudad predilecta de mi predecesor Juan Pablo II, a nadie sorprenden las palabras acerca de construir con Pedro y sobre Pedro. Por eso os digo: no teng?is miedo de construir vuestra vida en la Iglesia y con la Iglesia. Sent?os orgullosos del amor a Pedro y a la Iglesia a ?l encomendada. No os dej?is enga?ar por quienes quieren contraponer a Cristo y a la Iglesia. S?lo hay una roca sobre la cual vale la pena construir la casa. Esta roca es Cristo. S?lo hay una piedra sobre la cual vale la pena apoyarlo todo. Esta piedra es aquel a quien Cristo dijo: "T? eres Pedro, y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia" (Mt 16, 18). Vosotros, los j?venes, hab?is conocido bien al Pedro de nuestro tiempo. Por eso, no olvid?is que ni aquel Pedro que est? observando nuestro encuentro desde la ventana de Dios Padre, ni este Pedro que ahora est? delante de vosotros, ni ning?n Pedro sucesivo estar? nunca contra vosotros, ni contra la construcci?n de una casa duradera sobre roca. Al contrario, con su coraz?n y con sus manos os ayudar? a construir la vida sobre Cristo y con Cristo.

Queridos amigos, meditando en las palabras de Cristo sobre la roca como fundamento adecuado para la casa, no podemos menos de notar que la ?ltima palabra es una palabra de esperanza. Jes?s dice que, a pesar de la furia de los elementos, la casa no se desplom?, porque estaba fundada sobre roca. Con estas palabras nos infunde una extraordinaria confianza en la fuerza del fundamento, la fe que no teme ser desmentida porque est? confirmada por la muerte y resurrecci?n de Cristo. Esta es la fe que, a?os despu?s, confesar? san Pedro en su carta: "He aqu? que coloco en Si?n una piedra angular, elegida, preciosa, y el que crea en ella no ser? confundido" (1 P 2, 6). Ciertamente "no ser? confundido...".

Queridos j?venes amigos, el miedo al fracaso a veces puede frenar incluso los sue?os m?s hermosos. Puede paralizar la voluntad e impedir creer que pueda existir una casa construida sobre roca. Puede persuadir de que la nostalgia de la casa es solamente un deseo juvenil y no un proyecto de vida. Como Jes?s, decid a este miedo: "?No puede caer una casa fundada sobre roca!". Como san Pedro, decid a la tentaci?n de la duda: "Quien cree en Cristo, no ser? confundido". Sed testigos de la esperanza, de la esperanza que no teme construir la casa de la propia vida, porque sabe bien que puede apoyarse en el fundamento que le impedir? caer: Jesucristo, nuestro Se?or.
Publicado por verdenaranja @ 22:09  | Habla el Papa
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