Lunes, 12 de junio de 2006
Lunes, 12 junio 2006 (ZENIT.org).- Jutta Burggraf, te?loga y profesora de la Facultad de Teolog?a de la Universidad de Navarra (Espa?a), sugiere a los cristianos que redescubran el ?amor hermoso? en la Escuela de Mar?a.

Zenit ha entrevistado a esta te?loga despu?s de su estancia en Roma con ocasi?n del congreso y celebraci?n de los 25 a?os del (Instituto Juan Pablo II, en el que ha hablado del ?amor hermoso?.

--?Qu? es el amor hermoso?

--Burggraf: Es una expresi?n usada frecuentemente por Juan Pablo II. De la mano de la Virgen ?destaca Juan Pablo II? descubrimos las lecciones del amor hermoso. Aprendemos que los acontecimientos que vivimos constituyen el lugar de cita con Dios en cada momento.

A veces huimos de estas citas, no queremos comprometernos, estamos cansados. Precisamente en estos momentos, Mar?a est? a nuestro lado: comprende nuestras flaquezas y escucha nuestras palabras. La Virgen nos ama incondicionalmente tal y como somos, y nos estimula a ser lo que podemos ser.

Amar significa estar vivo para el bien y experimentar el mundo de un modo m?s bello y luminoso. Cuando amamos, vemos todo con buenos ojos, y queremos cada cosa como Dios la quiere; m?s a?n, descubrimos las huellas de Dios en cada ser.

No se trata de hacer m?s, sino de ser m?s: estar realmente presentes, dispuestos a aprender y a crecer.

--Todo lo que necesitamos es amor, dijo usted en el congreso en Roma para celebrar el 25? aniversario del Instituto Juan Pablo II. ?Es ?ste el centro de la existencia humana?

--Burggraf: No queremos s?lo ser ricos y estimados; queremos amar y ser amados, deseamos ser lo m?s importante para alguien y acoger a otro alegremente en el coraz?n. Por la misma constituci?n de nuestra naturaleza tenemos la vocaci?n de ser amantes, en el sentido m?s pleno y profundo de la palabra.

?El hombre no puede vivir sin amor --destaca el Papa Juan Pablo II--. Permanece para s? mismo un ser incomprensible; su vida est? privada de sentido, si no le es revelado el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y no lo hace propio, si no participa en ?l vivamente?.

--?Dios es amor?, ha recordado Benedicto XVI retomando el n?cleo del cristianismo.

--Burggraf: El cristiano es aquel que ha encontrado el amor de su vida. Comprende que Dios mismo quiere colmar sus necesidades m?s vitales, y le invita a una ?ntima amistad con ?l. Se da cuenta de que ?Dios es Amor?, es el gran Amante, el primer Amante, que dijo al comienzo de su vida: ?Yo quiero que seas; es bueno, muy bueno que existas... Qu? maravilloso que t? est?s en el mundo?.

--Dios ha tomado la iniciativa y ha amado primero a la humanidad. ?C?mo se responde a este amor divino?

--Burggraf: Para aprenderlo, es preciso acudir a las personas que lo han conseguido en su vida, y que ya est?n eternamente unidas a Cristo. As?, la mirada del creyente se dirige espont?neamente a la Virgen Mar?a, a la ?llena de gracia?, la m?s bella de todas las criaturas. Mar?a es bella porque es amada; y es de aquella hermosura que llamamos santidad. El esplendor de Dios se refleja en ella.

Juan Pablo II afirma que ?la historia del amor hermoso? comienza precisamente con Ella, con esta mujer simp?tica y sencilla que irradia bondad. A trav?s de su fiat, Mar?a se ha convertido en Madre de Dios, y el Amor infinito se ha hecho visible en nuestro mundo. En el mismo acto, Mar?a se ha convertido tambi?n en Madre nuestra, ya que por la gracia somos hermanos de su Hijo divino. Ella nunca ha dicho no al amor y --movida por la fuerza del Esp?ritu-- ha vivido su vida terrena en Dios y para Dios y, al mismo tiempo, ha tenido desde siempre un amor verdadero, profundo y real a cada uno de los seres humanos.

--?Qu? quiere decir usted con la afirmaci?n que ?para Dios s?lo hay hijos ?nicos??

--Burggraf: Que cada hombre es un agraciado, es un elegido entre millones. El amor divino, como todo amor, es puro regalo, que no podemos ni merecer ni exigir. Estamos hechos para recibirlo de lo alto, estamos llamados a acogerlo agradecidamente y colaborar en su desarrollo.

--?Estamos en un valle de l?grimas o en un mundo maravilloso? O quiz? es mejor preguntarle como vivir en este mundo maravilloso que a su vez es un valle de l?grimas?

--Burggraf: A veces olvidamos contemplar las cosas bellas. Y, sin embargo, esto es precisamente lo que aprendemos en el trato con Mar?a: detenernos y mirar lo que Dios ha hecho. Admirar las obras del Creador. Querer el mundo con pasi?n. Porque el mundo es ?el escabel de sus pies?.

En la Sagrada Escritura se encuentran consejos en esta l?nea como: ?Anda y come tu pan con alegr?a, y bebe tu vino con buen coraz?n?, se puede leer en el Antiguo Testamento. Tambi?n Jesucristo disfrut? de la naturaleza y de la arquitectura del templo. Amaba la armon?a y la belleza, y prefer?a que le llamasen un ?comil?n y bebedor? antes de ser tomado por un asceta triste.

Ver las cosas as? es verlas no s?lo con una nueva luz, sino tambi?n en un nuevo marco: no desde la perspectiva del tiempo, sino desde la eternidad. Si nos encerramos en nuestras propias posibilidades, el gozo m?s pleno suele mezclarse con la triste experiencia de la fugacidad: todo pasa, todo termina, la vida es un continuo ?decir adi?s?. Ciertamente, no podemos eliminar del todo este ?dolor de la partida?, tan propio de nuestra existencia. Pero cuando nos unimos a Dios, participamos de alg?n modo en su eterno presente: no hay pasado ni futuro en Dios; todo lo que existe, est? eternamente.

--?Puede hablarnos del amor a los enemigos desde esta perspectiva de Mar?a?

--Burggraf: En la escuela de Mar?a aprendemos que una de las novedades del mensaje cristiano es el amor a los enemigos. El ?enemigo? del que habla el Evangelio no s?lo existe en la guerra. Est? muy cerca de nosotros. Es aqu?l que ha pasado de largo ante nuestras necesidades, que nos ha hecho alg?n da?o o que amenaza nuestra libertad. Es aqu?l de quien huimos y con el que no nos queremos comunicar.

A lo largo de la vida, todos recibimos heridas que nos van marcando. Podemos esconderlas y sepultarlas en lo m?s profundo de nuestro ser, detr?s de barreras que levantamos para protegernos. Pero tal actitud no nos llevar? a la felicidad. El odio es como una gangrena que nos carcome. La venganza y el rencor envenenan la vida. Hacen que las heridas se infecten en nuestro interior, creando una especie de malestar y de insatisfacci?n generales. Un refr?n chino dice: ?El que busca venganza debe cavar dos fosas?.
Nosotros, adem?s, no solamente debemos perdonar, sino tambi?n pedir perd?n. Enfurecerse por la culpa de otro puede conducir con gran facilidad a la represi?n de la culpa de uno mismo. Debemos perdonar como pecadores que somos, no como justos, por lo que el perd?n es m?s para compartir que para conceder. Todos necesitamos el perd?n, porque todos hacemos da?o a los dem?s, aunque algunas veces quiz? no nos demos cuenta.
Como Dios nos ama a nosotros, as? queremos amar a los dem?s. Seg?n la par?bola del buen samaritano, el pr?jimo no s?lo es el que sufre, sino tambi?n el extra?o. Es el que pertenece a otro grupo social, a otra profesi?n, otro partido pol?tico, otra cultura, naci?n o religi?n. No debemos poner etiquetas ni clasificar a nadie. La caridad no tiene l?mites.

Mar?a, la Virgen discreta, nos ense?a que, normalmente, no hace falta decir muchas palabras.
Si nos dejamos formar por Mar?a, podemos aprender lo que quiere decir ?amar a todos?. El amor materno es incondicional: no hace falta ?gan?rselo?, y tampoco hay nada que lo haga perder.
Publicado por verdenaranja @ 22:35
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