Martes, 13 de junio de 2006
13 de Junio

En el n?mero 9 de MISA DOMINICAL, a?o XXXVIII,encontyramos una reflexi?n sobre el domingo de Joaquim Gomis, que reproducimos.


El ritmo semanal o la valoraci?n de la celebraci?n eucar?stica dominical es una de las mejores adquisiciones fruto del Vaticano II y de la renovaci?n li?t?rgica. Simplificando, podr?amos decir que es el paso de la concepci?n del deber individual de "cumplir" con el precepto de ir a misa cada domingo a la progresiva toma de conciencia que es la comunidad cristiana la que se encuentra y se re?ne semanalmente, dominicalmente, para celebrar el me?morial vivo y vivificante de Jes?s resucitado. Y asisten, participan, los que pueden.
Los que pueden. Este quisiera ser el objeto de este comentario. Porque qui?z? con frecuencia olvidamos que estos buenos cristianos que vienen a la asamblea dominical, acuden porque quieren pero tambi?n porque pueden. Y que probablemente hay bastantes otros buenos cristianos que querr?an venir, pero no pueden. Dicho de otro modo: que el ritmo semanal, de cada domin?go, es un deber satisfactorio para la comunidad de seguidores de Jes?s -sa?tisfactorio porque significa encontrarse en comuni?n con ?l y tambi?n con los hermanos creyentes sean conocidos o desconocidos- pero al mismo tiempo es algo imposible o muy dif?cil para bastantes otros fieles creyentes. Para ellos, el ritmo semanal suele convertirse en un ritmo menos fijo, quiz? impre?visible: vienen a misa cuando pueden y no siempre saben cuando podr?n.
En una reciente conversaci?n con cristianos de diversas edades, sali? este tema de la misa dominical. Explicablemente, hubo quien se lament? de que a veces fueran "sosas", rutinarias, poco vivas (alguien supo decirlo: "nuestra fe suele ser viva, y la del celebrante tambi?n, pero nos cuesta expresarlo"). Varias voces coincid?an que buena parte del problema est? en que se utiliza un lenguaje poco expresivo, lejano.
Pero a lo que iba. Uno de los asistentes, joven padre de tres hijos, confes?: "Para m?, el problema de poder o no ir a misa, son los cr?os". ?D?nde o con quien dejarlos? Agradeci? que en algunas iglesias existan "guarder?as" para el caso, pero son pocas. Otra de las asistentes, ya mayor, explic? su proble?ma: cuida de una hermana con Alzheimer y tampoco le es f?cil hallar cada domingo alguien que cuide de ella para ir a misa. Salieron otros casos, quiz? menores, pero no por ello insignificantes. Y la coincidencia com?n fue: no es f?cil ir a misa cada domingo. Aunque fuera siempre atractiva. Por eso, nuestra conclusi?n, podr?a ser: es important?simo el ritmo semanal, domini-cal, para la comunidad cristiana, pero tambi?n lo es comprender que para muchos no es f?cil seguirlo.

JOAQUIM GOMIS
Publicado por verdenaranja @ 23:48  | Liturgia
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