Mi?rcoles, 14 de junio de 2006
Por gentileza de OBRA SOCIAL DE ACOGIDA Y DESARROLLO de Las Palmas de Gran Canaria ha llegado a nuestra parroquia la revista ?Punto de Encuentro? n?mero 27 mes de Junio. En ella el psiquiatra Saulo P?rez Gil publica un art?culo sobre el ?trastorno obsesivo compulsivo" que colocamos a continuaci?n.


El trastorno obsesivo compulsivo


Es un trastorno que antes se consideraba poco frecuente pero se ha comprobado que es bastante frecuente, pudiendo llegar a una prevalencia del 3%. Se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones de car?cter recurrente lo suficientemente graves como para producir p?rdidas de tiempo importantes (por ejemplo m?s de una hora al d?a) o un acusado deterioro de la actividad general o un malestar significativo.
Las obsesiones se definen como ideas, pensamientos o im?genes persistentes que la persona considera inapropiadas y provocan un malestar importante. Son intrusitas, el paciente sabe que son producto de su mente, no impuestas desde fuera, pero son intolerables para el individuo, son ajenas al control, el paciente las considera absurdas. Las obsesiones m?s frecuentes son sobre temas de contaminaci?n (contraer enfermedades al dar la mano a alguien o al pasar junto a un con-tenedor de basura), de duda sobre la realizaci?n de un acto (si se cerr? la puerta del coche, o la llave del gas, o la puerta de la casa), necesidad de un orden determinado, lo que popularmente se denomina man?a, impulsos no permitidos como herir a un ni?o o gritar obscenidades en una iglesia. El paciente normalmente lucha contra estas ideas de forma intensa pues ?l mismo las considera absurdas o inapropiadas.
Las compulsiones son comportamientos (lavado de manos, comprobaciones, puesta en orden de objetos) o actos mentales de car?cter repetido (rezar, contar o repetir palabras en silencio) cuyo prop?sito es prevenir o aliviar la ansiedad, pero no proporcionan placer. Normalmente se realizan para aliviar la ansiedad que provoca una idea obsesiva. Por ejemplo, las personas que tienen una obsesi?n sobre contraer una enfermedad se lavan las manos de forma repetida hasta da?ar la piel (30-40 veces al d?a); los individuos obsesionados por pensamientos blasfemos no deseados pueden verse aliviados contando del uno al diez y del diez al uno cien veces.
Los pacientes suelen reconocer que las obsesiones o compulsiones son absurdas o irracionales aunque podemos encontrar un amplio espectro en cuanto a la con-ciencia de enfermedad, o sea, a la capacidad de reconocer que son excesivas o irracionales.
Con frecuencia los pacientes evitan las situaciones relacionadas con el contenido de las obsesiones, como la suciedad o la posibilidad de contraer enfermedades. Por ejemplo evitan estrechar la mano de extra?os, lugares u objetos de uso p?blico. Puede haber sensaci?n de culpa, alteraci?n del sue?o o consumo excesivo de alcohol o f?rmacos.
En los estudios con neuroimagen (tomo-graf?a por emisi?n de positrones, TAC o resonancia magn?tica) se ha puesto de manifiesto la existencia de un aumento de la actividad (del metabolismo y del flujo) en los l?bulos frontales, ganglios basales (especialmente el caudado) y el c?ngulo. Los tratamientos farmacol?gicos y conductuales parece que corrigen estas alteraciones. En otros estudios se ha observado un menor tama?o de los n?cleos caudados en personas con TOC.
Desde que aparecen los s?ntomas hasta que se consulta a un psiquiatra pueden llegar a pasar entre cinco y diez a?os. Tiene un curso largo y variable. Un 30% presenta una notable mejor?a, un 40% presenta una mejor?a moderada y el 30% restante no mejora.
La eficacia de los f?rmacos en este trastorno ha quedado demostrada en muchos estudios cl?nicos. Los f?rmacos m?s utilizados son la clorimipramina y los inhibidores de la recaptaci?n de serotonina (ISRS).
SAULO P?REZ GIL PSIQUIATRA
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