S?bado, 17 de junio de 2006
En la revista de la Cl?nica de San Juan de Dios, en Tenerife, FAMILIA HOSPITALARIA, el Padre Fernando Lorente expone lo que es y significa un hospital cat?lico.

El HOSPITAL CAT?LICO


EL hospital cat?lico, como ahora, nunca ha sido la ?nica instituci?n en la que se realiza una actividad profesional hospitalaria con motivos confesionales cat?licos. En todos los tiempos, hasta nuestros d?as, han existido otras instituciones con la voluntad expresa de testimoniar estas actividades sin contradecir la fe. Creemos de inter?s destacar esta realidad hist?rica que alcanza a todas las actividades humanas porque todo pensamiento ideol?gico y directrices de un hospital cat?lico no significa limitaci?n en la justa autonom?a de las realidades terrenas, tal como la misma Iglesia ha reconocido en el Concilio Vaticano II.

Algunos textos:
?La iglesia cree firmemente que no puede haber oposici?n ni conflicto permanente entre la fe y la verdadera ciencia. La oposici?n que, moment?neamente, puede surgir, debe resolverse con una investigaci?n m?s profunda por ambos lados. La ciencia contiene valores muy positivos, y tanto el progreso cient?fico como el t?cnico pueden ser muy beneficiosos si se desarrollan de conformidad con la moral y buscan el desarrollo total del hombre, tanto en su vida personal como comunitaria. Por otra parte, el concilio Vaticano II reconoce una justa libertad a la investigaci?n a fin de que pueda desarrollarse y moverse seg?n sus derechos y sus propios principios. La investigaci?n exige respeto y goza de una espec?fica inviolabilidad, salvo siempre los derechos
de la persona y de la comunidad, dentro de los l?mites del bien com?n. Pero, a pesar de la justa autonom?a de las cosas terrenas reconocidas por este Concilio, la Iglesia no puede renunciar al derecho y deber que tiene de intervenir con su magisterio en aquellas materias en que los valores eternos del ser humano est?n de alguna manera en juego (Gaudium et spes, n. 36).

Si esta doctrina es aplicable a todas las ciencias y t?cnicas humanas, lo es tambi?n la que comprende la asistencia hospitalaria. Incluso m?s, puesto que su aplicaci?n va dirigida directamente al ser humano enfermo. Y la enfermedad afecta al hombre en la totalidad de su ser.

?El cuerpo humano, ha escrito el gran profesor La?n Entralgo, no es s?lo una armoniosa composici?n de huesos, m?sculos y v?sceras; es tambi?n una activa realidad que se mueve,... pinta tablas y lienzos, esculpe m?rmoles, levanta edificios, inventa lenguajes y escribe leyes?, y otras actividades. Toda esta armon?a y acci?n se altera, poco o mucho, con las enfermedades. Por otra parte, el cristianismo descubre al ser humano un mundo espiritual y personal, inseparable de su existencia que le trasciende, ?es imagen y semejanza de Dios?, que la Medicina y las dem?s ciencias, en su estudio y aplicaci?n, no puede o no se debe olvidar. En el caso concreto que aqu? nos ocupa, la labor de la medicina debe tener por centro a todo el ser humano en su unidad indivisible.

Est? claro que este amplio y complejo sector ata?e directamente al bien de la persona humana y de la sociedad. Por eso, precisamente, plantea cuestiones delicadas que afectan no s?lo al aspecto social e institucional, sino tambi?n a la ?ndole ?tica y religiosa, ya que se ven implicados funda-mentalmente sucesos humanos y espirituales.
Las nuevas metas que ha abierto y seguir? abriendo el progreso de las ciencias y sus posibles aplicaciones t?cnicas y terap?uticas, tocan los ?mbitos m?s delicados de la vida en su misma fuente y su significado m?s profundo del ser humano.

Esta situaci?n actual y futura nos viene a demostrar que la participaci?n cat?lica de la asistencia hospitalaria ha estado, est? y estar? marcada en su nacimiento y desarrollo, por vitales condicionamientos hist?ricos, pero su ?ltima justificaci?n no puede hallarse m?s que en la misma fe cristiana que invita al creyente, como tal. a ponerse al servicio de la persona humana con tanta mayor urgencia cuanto mayor sea su debilidad corporal, psicol?gica y social.

Este servicio, pues, es un signo connatural de la misericordia de la Iglesia. La comunidad cristiana que cree en Cristo y quiere seguirle, est? convencida de que esta fe y este seguimiento le exige testificar ante el mundo el valor y la dignidad de la persona humana, tal y como se pone de manifiesto en la predicaci?n y en la conducta de Jes?s de Nazaret. Por eso, el cuidado de los enfermos, comprendido como un testimonio del calor de la persona humana y opci?n cristiana, se convierte en el lugar privilegiado para que la Iglesia pueda ejercer su misi?n, que es testimoniar la caridad de Jesucristo, anunciar la exigencia de la justicia y poner a disposici?n de todo el mundo la fuerza salvadora que ella, conducida por el Esp?ritu Santo, ha recibido de su Fundador.
Todas las instituciones civiles, cristianas y religiosas que han surgido en la historia de la Iglesia, ha tenido este origen y desarrollo, al servicio de los enfermos.

2
La Orden hospitalaria fue una de las instituciones, al servicio de necesitados y enfermos, aparecida en el siglo XVI, fundada. por San Juan de Dios. Este santo naci? en Portugal y muri? en Espa?a. Para conocer su personalidad es imprescindible conocer su origen, es decir, cu?l fue la ?poca en la que vivi? y trabaj? (1495-1550). El suelo ib?rico siempre ha sido tierra muy f?rtil de grandes conquistadores y de revoluciones en series; cada p?gina de su historia es un relato de guerra, de conquistas y de pronunciamientos militares. Los ?beros son gente fogosa, de mano f?cil y de coraz?n ardiente. En el campo de la vida cristiana aparecen estos personajes contempor?neos o casi contempor?neos de Juan de Dios: Ignacio de Loyola, Juan de ?vila, Juan de la Cruz, Teresa de Jes?s, Tom?s de Villanueva, obispo de Valencia, Bartolom? de los M?rtires, obispo de Braga, Carlos de Portugal y Pedro de Alc?ntara. Con este esp?ritu encontramos a los espa?oles en las Indias Occidentales y a los portugueses en las Indias Orientales. Todo el mundo ib?rico est? en plena ebullici?n: reyes y vasallos, soldados y misioneros, nobles y villanos, todos sienten el deseo de asentaras terrenas y sobrenaturales.

Juan de Dios funda la Orden Hospitalaria en este ambiente hist?rico. Instituci?n que podr?a sintetizarse as?: un bagaje cultural y espiritual propio, su carisma y raz?n de vida estaba en el servicio integral a los pobres y enfermos. El crecimiento de sus seguidores, hasta hoy y la expansi?n de su obra en Europa y en los dem?s continentes, da la medida exacta de los frutos de una espiritualidad y una abnegaci?n hacia el pr?jimo, como expresi?n de seguimiento bajo los dictados evang?licos. Actualmente, este esp?ritu se mantiene y as? se expresa en las constituciones que definen actualmente esta instituci?n.

?La Orden Hospitalaria nace del Evangelio, vivido en manifestaciones de fe y amor a los enfermos de toda naci?n, raza y clase social, preferentemente los m?s abandonados. En esta misi?n de usarse los medios que proporciona la ciencia, el progreso y la t?cnica, de modo que pueda apreciarse claramente el inter?s y la particular y Constante urgencia de la Orden Hospitalaria por actualizar la caridad de siempre ?de Cristo? con los medios humanos modernos de cada ?poca.

Con este esp?ritu, el cuerpo sanitario de esta instituci?n ha de ser seleccionada con ponderaci?n y amplia apertura de ideas, adapt?ndose a las disposiciones legislativas de loa respectivos pa?ses, procurando ayudarles en el desenvolvimiento de su acci?n con los medios exigidos por el progreso, seg?n se enfrente la econom?a de cada centro. Ha de cuidarse tambi?n de la formaci?n peri?dica, puesta al d?a del personal auxiliar.

Los sacerdotes y con ellos los religiosos de la Orden, religiosas y seglares cristianos comprometidos que trabajan en estos hospitales ejercitar?n su ministerio y acci?n apost?lica con todas las personas vinculadas a dichos centros con humildad y amor, a imitaci?n del divino Maestro que vino para servir y dar la vida para la redenci?n de todos. Con cardad y discreci?n buscar?n el modo de acercarse a todas las personas, manifest?ndoles la acci?n de la palabra, ala acci?n lit?rgico-sacramental y las diversas iniciativas que hacen mis vira y eficaz la pastoral hospitalaria. Con celo prudente y comprensi?n humana, invitan a los enfermos a acercarse a los sacramentos, y asistir con particular efusi?n de caridad a. los que se encuentren en peligro de muerte o. en agon?a proporcion?ndoles el consuelo de la fe y de la esperanza cristiana. La esperanza cristiana es el ox?geno de la vida humana, vida desesperada es vida asfixiada Y si ,?sta es una realidad en la persona sana, lo es a?n m?s grave en la persona enferma.

Nos atreve riamos a afirmar que en ninguna vocaci?n humana, como en la asistencia a los enfermos, se reclama tanto la necesidad de apartarse de estos dos errores funestos: la. visi?n del mundo y de la sociedad que prescindiendo absolutamente de Dios por una autonom?a de lo temporal, que llega al extremo de denunciar toda actuaci?n de la Iglesia sobre las realidades humanas; y a la vez, cuando se quiere reducir la actuaci?n de la Iglesia a la pura inferioridad de las almas, a un angelismo pernicioso. ?Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aqu? ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta que la propia fe es un motivo que les obliga al m?s perfecto cumplimiento de todas ellas seg?n la vocaci?n temporal de cada no. Pero no es menos grave el error de quienes, por el contrario, piensan que pueden entregarse totalmente a los asuntos temporales, como si ?stos fuesen ajenos del todo a la vida religiosa, pensando que ?sta se reduce meramente a ciertos actos de culto y al cumplimiento de determinadas obligaciones morales. El divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los m?s graves errores de nuestra ?poca?.
Esta cita del Vaticano II (GS,43) no puede ser m?s elocuente, m?s categ?rica y m?s perentoria para todos los tiempos, para esclarecer y definir lo que es un hospital cat?lico.
Publicado por verdenaranja @ 1:11  | Art?culos de inter?s
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