Mi?rcoles, 21 de junio de 2006
Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 18 de junio de 2006

El respeto, la protecci?n y las ayudas econ?micas que merecen las familias se fundamenta en su contribuci?n al bien com?n y a la mejora de la sociedad. La dedicaci?n de los esposos a la estabilidad de su matrimonio, el compromiso educativo de los padres con el desarrollo de sus hijos, y las acciones de cuidado hacia los m?s d?biles y necesitados caracterizan las familias que se conciben como comunidades de vida y de amor. ?se es el modelo de familia cristiana, abierta a cuantos participan de sus valores y aportaciones.
La familia formada por un esposo y una esposa, con sus hijos y con la cooperaci?n de los abuelos y otros familiares es una realidad universal que contribuye a la sociedad y a la continuidad del g?nero humano desde el respeto a la dignidad de sus miembros. La poligamia en su formulaci?n hist?rica o encubierta no responde a la dignidad e igualdad del hombre y la mujer.

Las relaciones temporales y superficiales destruyen la grandeza fruct?fera del compromiso vital y revelan en muchas ocasiones tendencias de puro ego?smo, que tiene su paradigma en la prostituci?n. La sexualidad y la intimidad acaban convirti?ndose en un negocio desprovisto de su esencia. Todas las sociedades entienden que hay cosas que no pueden ser objeto de compra. Es una perversi?n de la democracia comprar votos en las elecciones y es il?cito la compraventa de ?rganos humanos. Las leyes laborales fijan claros l?mites para evitar la explotaci?n del trabajador, que no es libre de vender su trabajo a cualquier precio. La Iglesia proclama que la sexualidad humana, fuente de vida humana y signo de amor, est? por encima del dinero de los poderosos. Quienes defienden la legalidad de la prostituci?n deshumanizan la intimidad de cada ser humano. No es casual que las mujeres prostituidas sean mayoritariamente inmigrantes sin recursos o mujeres con dificultades.

Las comunidades pol?ticas sin familias estructuradas se resienten profundamente en sus posibilidades educativas, pol?ticas y econ?micas. El ejemplo de los barrios marginales es una muestra elocuente de que la pobreza social va unida a una ausencia de familia.

Quienes quieren identificar la familia basada en el matrimonio var?n/mujer con un modelo conservador y del pasado se equivocan gravemente. La ecolog?a humana es la escuela donde se aprende la dignidad personal y las actitudes de amor desde nuestra condici?n de seres corporales y espirituales. Desde hace unas d?cadas, las ideolog?as laicistas quieren hacer suyo el concepto de familia. Poco a poco, esas mismas ideolog?as van introduciendo variaciones sobre las notas esenciales del matrimonio, hasta vaciar incluso su car?cter de alianza entre la complementariedad de los sexos.

El resultado de esta maniobra laicista ha sido introducir una confusi?n insuperable con respecto a los valores que sustentan la vida de la inmensa mayor?a de las familias. Con el pretexto de acoger la ?diversidad familiar? y sus derechos, se ha realizado una maniobra de desestructuraci?n familiar con todo el apoyo del aparato del Estado. La falsedad de la ?diversidad familiar? se pone de manifiesto cuando intentan ?unificarla al matrimonio?. Respetar la ?diversidad? ser?a otorgar a cada uno su propio marco legal ?diverso? y distinto, no confundirlos a todos. Nunca en la historia se ha dado algo como lo que ha ocurrido entre nosotros.

Los resultados educativos de esta maniobra se empiezan a notar. Una de las pretensiones declaradas de la asignatura ?Educaci?n para la ciudadan?a? es realizar un adoctrinamiento sobre sexualidad y familia, con la pretensi?n de cambiar las convicciones de las familias por otras nuevas que sean concordes con el nuevo marco que se autoproclama progresista, comenzando esta tarea por los ni?os en edad escolar. Nunca se hab?a puesto tan en jaque el derecho de los padres a educar a sus hijos. La pretensi?n totalitaria de educar desde el Estado sin respetar la libertad religiosa de los ciudadanos surge como una amenaza y un exceso del poder pol?tico.

Otra maniobra la estamos experimentando con el V Encuentro Mundial de las Familias en Valencia. Determinados grupos est?n llevando su libertad ideol?gica m?s all? de lo que es admisible. Las injurias, las burlas, las exhibiciones de desprecio son provocaciones reaccionarias a las bondades y beneficios de la familia fundada en el matrimonio entre var?n y mujer.

Los ataques contra la familia se llegan a personificar en burlas y desconsideraciones contra el Santo Padre y su visita a Valencia en las pr?ximas semanas. Esas ofensas traspasan cualquier l?mite de cortes?a al que est? obligado un Estado con respecto a una autoridad religiosa mundial, por lo que est? obligado ya no s?lo a no potenciarlas, sino a rechazarlas p?blicamente, como se debe rechazar cualquier comportamiento que incita a alg?n tipo de violencia, de animadversi?n o de coacci?n del ejercicio de las libertades b?sicas. Tan interesados que dicen estar por la ?alianza de civilizaciones?, pod?an empezar por no agredir con sus injurias subvencionadas a la civilizaci?n cristiana, que adem?s de la mayoritaria en nuestro pa?s es la que tienen m?s cercana.

Ellos no son nuestro ejemplo. La Iglesia en su Catecismo predica el respeto que todo cristiano debe mantener con las personas que sienten atracci?n por personas de su mismo sexo, o por personas que no son creyentes. Es inaceptable cualquier discriminaci?n injusta, o menosprecio. Toda persona de buena fe es aceptada por la Iglesia. Que el activismo radical no enga?e a nadie y que los cristianos seamos conscientes de que toda persona merece escuchar la llamada salvadora de Cristo Resucitado.

El V Encuentro Mundial de las Familias con el Santo Padre Benedicto XVI es una fiesta de paz y concordia.

Con mi bendici?n y afecto,

Monse?or Garc?a Gasco Vicente, arzobispo de Valencia
Publicado por verdenaranja @ 0:57  | Art?culos de inter?s
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