Mi?rcoles, 21 de junio de 2006
21 de Junio

La Media Columna. Francisco Ayala


LO PRIMERO, LA CALIDAD


NO S? SI, EN AQUELLOS TIEMPOS, no de las primeras piedras porque ni piedras hab?a para empezar las obras, pero como la caridad est? antes, y despu?s est?n las obras, es posible que fuera el mismo San Juan de Dios, quien ya llevaba dentro de su coraz?n y su cerebro la vocaci?n de entregar su vida entera dispuesto a salvar a los pobres y los necesitados, el que pens?, y exterioriz? al practicarlo, que la caridad es lo primero y hay que echarla a caminar antes que nada.

Cuando avanza el tiempo, nacen y pasan tambi?n los hombres y las obras que realizan, sirven y hacen progresar. Crecen las casas, se agrandan y pueden acoger a muchos m?s necesitados, a una mayor parte de la sociedad que padece enfermedades, que necesita ser atendida, que precisa tener donde curarse. Var?an poco o mucho las casas, depende de las circunstancias, del momento, de las necesidades, pero, principalmente, de lo que pens? y practic? San Juan de Dios, como ya dije, desde el primer momento: la caridad.

La caridad es la misma, no envejece. Pasan las personas, repito, pero con las obras llega la modernidad, hoy d?a, afortunadamente, para esta Casa de la Orden Hospitalaria de Tenerife, m?s temprano que tarde, es el progreso, los avances cient?ficos, que llegan y no quedan fuera de los muros del hospital. Han penetra-do en esta Casa. Mucho tiempo han durado los trabajos, pero quienes los han promovido y dirigido, con ilusi?n de empezar ahora mismo a utilizarlas, esperan por las obras como agua de mayo. Se han desconsolado al pasar ante los nuevos pabellones, verlos pr?cticamente terminados y no poderlos usar. Para los que no entendemos de estas cosas, estaban listos. Pero queda el detalle, el elemento aparentemente insignificante, que es el que hace permanecer parada a toda una planta quir?rgica, que va a ser extraordinariamente beneficiosa para Tenerife y para todas las islas, de ser necesario, porque cinco quir?fanos no se incorpo?ran, juntos y listos para funcionar, un d?a cualquiera a la sanidad p?blica. Y, adem?s, servidos por una excelente plantilla de profesionales, que est?n entre los m?s competentes cirujanos de los que aqu? trabajan.

Todos los trabajos y el material proceden del patrimonio de la orden. Porque, como bien dice el capell?n del establecimiento y estimado colaborador de este peri?dico, P. Fernando Lorente, San Juan de Dios devuelve as?, en cierto modo, el esfuerzo econ?mico de Tenerife y aquellas islas, entonces pobres, en la posguerra civil, por levantar esta gran Casa, que empez? pr?cti?camente erradicando de las Islas la temible poliomielitis que tan tremendos estragos produjo entre la poblaci?n infantil y juvenil. Este d?a especial de inauguraciones puede deberse en gran parte a los legendarios hermanos fray Agust?n Monsol?n, ya fallecido, fundador y entusiasta promotor del primer establecimiento de la orden en Canarias; fray Ernesto Ruiz, primer prior de la Casa actual y fundador de la Ciudad San Juan de Dios de Las Palmas: fray Sebasti?n Fern?ndez, actualmente en Venezuela, P. Fer?nando Lorente, ahora capell?n y antes hasta limosnero, y otros tantos religiosos, algunos de los cuales no est?n ya en este mundo. Creo que es justo y oportuno dedicarles un recuerdo en esta extraordinaria fecha inaugural de los cinco nuevos quir?fanos, que coincide casi exactamente con el 550 aniversario de la inauguraci?n de la primera Cl?nica Infantil de San Juan de Dios en Tenerife y Canarias, que fue el D?a del Carmen de 1950 (16 de julio).
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