Jueves, 22 de junio de 2006
22 de Junio

Art?culo escogido de la revista "Punto de Encuentro", n?mero 27 -2006, editada por OBRA SOCIAL DE ACOGIDA Y DESARROLLO. Las Palmas de Gran Canaria


Las Humanidades y el saber filos?fico


Actualmente, lejos de existir una alabanza de su conocimiento, asistimos a la evidencia de su denostaci?n. Sus aspectos pedag?gicos deb?an ser de inter?s para todos, pues su raz?n ?ltima se dirige a la experiencia de la vida. Su objetivo es lo cotidiano, estudia lo que todos ya saben y, sobre el papel, es lo m?s f?cil, que, a su vez, suele ser lo m?s dif?cil. Desde el comienzo, en filosof?a tenemos la necesidad de descubrir su disfraz, lo que parezco no soy. La filosof?a nace en el equ?voco, lo travestido; su actividad propia es lo enigm?tico, se opone a la vida biol?gica aparente y espont?nea; todo pasa como si su destino fuera ser desconocida. De ah? su depreciaci?n. Tiene la necesidad de defenderse de algunos reproches. Tiene que justificar su identidad y explicar que no es in?til para la sociedad. Se dice que su actividad no es para hombres hechos, es para ni?os, lo trastorna todo, no sirve para nada, no cambia nada. Otro reproche: la filosof?a es un arte del concepto, un bello juego, una catedral de convicciones, un castillo de naipes sin fundamento. Por ello hay tantas filosof?as como mundos est?ticos. Tambi?n se le reprocha que pretenda ser una ciencia, pues es una ciencia defectuosa. Hay una historia de la filosof?a pero una historia sin progreso. Hay multitud de fil?sofos, pero todos opuestos; no hay unidad ni universalidad, no se da la universalidad postulada, son un conjunto de hip?tesis pero sin verificar ni contrastar, casi una brujer?a.

El desprecio por la filosof?a es por su relaci?n con la verdad, por su relaci?n con la utilidad y a la eficacia, por su car?cter enigm?tico, ya que estas son cuestiones que nunca han sido resueltas o aclaradas por el estatuto y por el sentido de la filosof?a.

Lo primero es buscar el car?cter propio de la filosof?a y distinguirla de la ciencia, fundamentalmente en su relaci?n con la verdad, que no es la misma. En el cient?fico la verdad es la meta de su vida, tiene que construirla, es su fin. Para el fil?sofo la verdad es el comienzo, el principio y el fundamento de su vida. La verdad aparece en el cient?fico. El fil?sofo busca existir en la verdad. Para el cient?fico, es una realidad l?gica con la experiencia. El fil?sofo pretende y busca existir en la ver-dad, es una exigencia de identidad ontol?gica entre su pensamiento, su existencia, su vida y su ser. El cient?fico quiere dome?ar al mundo, el fil?sofo quiere que el hombre no sea despose?do de s? mismo, ser titular, amo, beneficiario de s?, aferrado a la verdad; por ello su relaci?n a la verdad no es la misma.

La verdad como adecuaci?n de la cosa al intelecto es diferente. Para la ciencia la realidad es constituida por los objetos configurados por la percepci?n, por las cosas aisladas, por la t?cnica y la experimentaci?n. Es el mundo sensible, una realidad constituida, mientras que la realidad del fil?sofo es la experiencia de la ausencia que me constituye, no la que constituyo. Es la experiencia de la separaci?n. Sin la experiencia de la decepci?n no hay filosof?a. Esperamos algo que no hemos encontrado nunca, que pertenece al mundo inteligible, algo que esperamos desde siempre y es la experiencia originaria de la vida. Es la realidad que me engloba, la res es la globalidad de la existencia y no una regi?n parcial de la existencia. Para el fil?sofo, la realidad es la paradoja de la experiencia de una ausencia en el seno de la naturaleza, el hecho de ser.

C?mo es posible que en la naturaleza exista un ser que sue?e que es sobrenatural, un ser que le falta ser. El fil?sofo est? perplejo por la intromisi?n del finito en el infinito. El estatuto de cada saber es diferente, su adecuaci?n a la realidad, a la cosa, no es la misma.

El cient?fico, en principio, tiene una idea que no es verdadera ni falsa, sino una hip?tesis que hay que verificar. En la ciencia, la verdad es un encuentro. En la filosof?a la idea es verdadera en s?, necesariamente verdadera, es la sustancia, lo que existe en si, lo que no precisa de otro concepto para ser definida. Si tuviese una causa tendr?a que recurrirse al concepto de su causa para entenderla. Todo lo que es posible es real, todo lo que es l?gico es ontol?gico, lo que es real es el m?ximo posible, lo que no es real no es posible. Querer algo que no existe es querer lo imposible, un absurdo. Por tanto, la definici?n de realidad y de perfecci?n son una misma cosa.

No hay nada tan deseable como la realidad misma; pensar conforme a la l?gica, ir de cumplimiento en cumplimiento. Eso es la vida del concepto, esto es el estatuto de la verdad en filosof?a. La idea tiene la verdad en si misma, no puede verificarse en algo exterior. En la ciencia lo verdadero es lo adecuado a la experiencia, en la verificaci?n por el montaje t?cnico, es extr?nseco, un ?xito t?cnico. Por ello, m?s que una episteme, ser?a una tecn?. Por su parte, la filosof?a va de un dato metaf?sico, de un hecho, de una experiencia, de sus condiciones, de sus consecuencias, es lo que se llama dial?ctica ascendente. En filosof?a, el pensamiento consiste en hacerse id?ntico a s? mismo. Por esto, la filosof?a es la ciencia de lo sencillo, de lo trivial; es algo sabido de siempre, sin saber que lo sab?a. Es una gran verdad, no una met?fora, una reminiscencia. En la ciencia la verdad es provisional, del momento actual, es una simulaci?n de la naturaleza, una verosimilitud. Pertenece al mundo de la doxa, de lo opinable. La filosof?a ser?a la l?gica del sentido, en la b?squeda de algo que percibo como una ausencia de la sensaci?n de extra?eza, de algo que busco por todas partes y no encuentro, porque el objeto de la filosof?a es el sujeto, algo que es inobjetivable.

En la ciencia se piden pruebas, testimonios. Son demostraciones. Como la verdad policial, en la filosof?a se muestran como algo que no tiene nada que ver con la realidad observada. Se desarrolla en el pensamiento, hasta que sea id?ntico a mi mismo en su discurso, y aunque presenten m?ltiples testimonios opuestos. Pienso como todos piensan, esto es la verdad filos?fica.

La funci?n y fin de la ciencia es pensar con eficacia los objetos. Su valor es la utilidad, mientras que filosof?a es un medio para entender la existencia, pues la filosof?a nace de la extra?eza. La conciencia en el mundo se siente perdida; no puede leer el mundo en el que est? instalado, es extra?o, no entiende.

Por la ciencia, el pensamiento se adapta al mundo, aprende a leer su lenguaje, su sintaxis, mientras que la filosof?a intenta dilucidar el sentido de esa desadaptaci?n originaria, evitar esa separaci?n originaria con el mundo; la filosof?a no quiere ser domesticada, adue?ada por la dominaci?n del mundo. En la filosof?a la verdad me domina, es una revoluci?n del centro de gravedad del conocimiento, no est? en el objeto sino en el sujeto. De este modo la tentaci?n de la ciencia es ser la autoridad del mundo, dar leyes, dominarlo, y as?, intenta resistirse a la mutua integraci?n. La verdad filos?fica se opone a la rapi?a con la que opera la verdad cient?fica, siendo ?sta la causa por la que la filosof?a cae tambi?n en esa tentaci?n, sin intentar un sistema compatible y coherente entre la construcci?n cient?fica y la experiencia interior, la experiencia de los objetos con la de los sujetos, en la b?squeda de una lectura global de la existencia, en una experiencia de la ausencia que nos constituye, que es la del sujeto, y no s?lo la del presente de los objetos. Este es el problema de los fil?sofos de todos los tiempos, construir un m?todo. En este momento, pretende ser ciencia, pero la filosof?a no construye, escucha, es sumisa, descubre. Este intento es lo que hace que se frene el progreso, porque la experiencia del sujeto es algo que no cambia. Por esto hay historia pero no progreso.

La experiencia interior conduce a tener primero la experiencia de infinito que la de finito, es decir, de Dios que de m? mismo.

Los fil?sofos mueren cuando la ciencia que hay en ellos pretende llegar a conclusiones irrebatibles, al introducirse en sistemas dogm?ticos y excluyentes, por la descripci?n de las ideas que construyen y por la no aceptaci?n de la experiencia de la ausencia existencial que debe describir, de modo que es como si hubiese una filosof?a perenne, al menos en las grandes cuestiones.

La filosof?a que quiere ser sin coartadas viene a demostrar que el objeto del deseo no es un objeto, es la simple experiencia del deseo.

En filosof?a todo puede ser cuestionado, por la ausencia de pruebas excluyentes y sin olvidar que toda reflexi?n es una posibilidad, pero sabiendo que toda reflexi?n metaf?sica tiene dificultades por su car?cter violento. En filosof?a las dificultades est?n unas en el objeto cognoscible y otras en el sujeto cognoscente.

En la filosof?a est? la raz?n ?ltima de las cosas y de la vida, teniendo su discurso una eficacia plenificadora y sanadora, porque pone orden y armon?a en la existencia.

Agust?n Meli?n, psiquiatra
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Comentarios
Publicado por gregorio_luri
Jueves, 29 de junio de 2006 | 15:16
Totalmente de acuerdo. La filosof?a muere cuando pierde el nervio de la pregunta y se dedica a ofrecer f?rmulas. En ese mismo momento el fil?sofo se degrada en intelectual.