Jueves, 22 de junio de 2006
Colocamos en nuestro blog el art?culo de la revista "Cooperador PAULINO", de la secci?n "Iglesia y Comunicaci?n - 20, de Silvio Sassi (N?mero 133, Marzo-Abril 2006)


Desde P?o XII hasta Benedicto XVI, todos los papas han prestado gran atenci?n a los med?os de comunicaci?n social. Lo prueban las numerosas transformaciones y continuas ampliaciones de competencias que ha sufrido el organismo vaticano que se ocupa de ellos. Fue la Pontificia Comisi?n la que elabor? la instrucci?n pastoral ?Communio et progressio? y otros documentos posteriores, colaborando tambi?n en la redacci?n de las ?Orientaciones para la formaci?n de los futuros sacerdotes sobre los instrumentos de la comunicaci?n social?, un documento que necesita ser m?s conocido y, sobre todo, puesto en pr?ctica.


El problema

es la formaci?n

Los sucesivos inventos de nuevos medios de comunicaci?n a lo largo del siglo XIX y la explosi?n comunicativa que se fue acentuando en siglo XX, han llamado la atenci?n de la Iglesia para considerar la comunicaci?n no s?lo como un conjunto de tecnolog?as sino como un ?signo de los tiempos?. Los papas, adem?s de intervenir de manera ocasional aunque autorizada y significativa, han promovido la creaci?n de un organismo vaticano que se ocupe de modo espec?fico y permanente del binomio ?Iglesia y comunicaci?n?.

Con Carta de la Secretar?a de Estado del 30.1.1948, P?o XII establece ad experimentum la ?Pontificia Comisi?n de asesoramiento y revisi?n eclesi?stica de pel?culas de tema religioso o moral?. El 7.9.1948, el Papa aprueba el estatuto de la oficina, que se denominar? ?Pontificia Comisi?n para la cinematograf?a did?ctica y religiosa?. A ra?z de los grandes desarrollos del cine, P?o XII, el 1.1. 1952, aprueba un nuevo estatuto para la oficina vaticana, que toma el nombre de ?Pontificia Comisi?n para la cinematograf?a?. En la primera reuni?n de expertos (26-27. 4.1953) se pone en evidencia la necesidad de tener en cuenta tambi?n los nuevos medios de comunicaci?n; el 31.12.1954 P?o XII promulga el estatuto de la nueva oficina, que se denomina ?Pontificia Comisi?n para la cinematograf?a, la radio y la televisi?n?.

Con el motu proprio Boni Pastoris (22.2.1959), Juan XXIII da una nueva estructura a la comisi?n, agreg?ndola a la Secretar?a de Estado; el 16-11-1959 el Papa establece la Filmoteca vaticana, dependiente de la misma Pontifi?cia Comisi?n. Con vistas a la celebraci?n del concilio Vaticano II, mediante el motu proprio Superno Dei nutu (5.4.1960), el Papa da vida, junto a la sede de la comisi?n, a un ?Secretariado para la prensa y el espect?culo?.

Pablo VI, con el motu proprio In fructibus multis (2.4.1964) transforma la comisi?n en ?Pontificia Comisi?n para las comunicaciones sociales?, confi?ndole todas las cuestiones relativas a la prensa, el cine, la radio y la televisi?n con vistas a la evangelizaci?n.

El 13.8.1965 Pablo VI aprueba el Reglamento para las trasmisiones audiovisuales de las ceremo?nias y de los lugares directamen?te dependientes de la Santa Sede creando, dentro de la Pontificia Comisi?n, un servicio de asistencia audiovisual. El 1.3.1968 el Papa promulga el Reglamento de la Ofi?cina de prensa de la Santa Sede, confiada al cuidado de la misma Pontificia Comisi?n.

Juan Pablo II, con la constituci?n apost?lica Pastor bonus (28.6.1988) reorganiza toda la Curia romana y transforma la Pontificia Comisi?n en ?Pontificio consejo de las comunicaciones sociales?, que debe actuar en estrecha relaci?n con la Secretar?a de Estado; la Oficina de prensa de la Santa Sede se convierte en ?la oficina especial? dependiente de la Secci?n Primera de la Secretar?a de Estado.

La sucesi?n de las diversas denominaciones refleja tanto la ampliaci?n progresiva de competencias que los papas encomiendan al organismo vaticano que se ocupa de comunicaciones como la fisonom?a que dicho organismo asume dentro de la Curia vaticana. Si limitamos nuestra observaci?n a los documentos oficiales emanados por el organismo vaticano para la comunicaci?n, debemos recordar la instrucci?n pastoral Communio et progressio (23.5.1971), que resume y reelabora todo el magisterio precedente sobre la comunicaci?n. La instrucci?n la quiso expresamente el decreto conciliar Inter mirifica n. 23 (4.12.1963) que, a pesar de sus l?mites, sigue siendo un texto providencial en la historia de la Iglesia.

La formaci?n debe ser te?rico-pr?ctica, excluyendo ?una actitud meramente defensiva que conduce a una total cerraz?n frente a los mass media? y favoreciendo un uso de los mismos ?en funci?n de la informaci?n y de la formaci?n, para un crecimiento arm?nico cultural y social?.

Despu?s de la Communio et progressio, el texto m?s importante al que la Pontificia Comisi?n para las comunicaciones sociales ha prestado su colaboraci?n es un documento querido y promulgado por la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica, Orientaciones sobre la formaci?n de los futuros sacerdotes para el uso de los instrumentos de la comunicaci?n social (19.3. 1986). Despu?s del Vaticano II la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica, el 6.1.1970, promulg? la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis, que en el n. 68 prescribe: ?Ya que en la sociedad de hoy la mentalidad corriente de los hombres se ve influenciada e inspirada no s?lo por los libros y por los maestros sino cada vez m?s ampliamente por los medios audiovisuales, es sumamente necesario que los sacerdotes sepan usarlos bien, no permaneciendo pasivos ante tales medios, sino siendo capaces de un juicio cr?tico. Esto ser? imposible si en el seminario no han sido educados por personas competentes, con adecuados ejercicios te?ricos y pr?cticos, aunque siempre con la necesaria prudencia y medida?. El 19.3.1985 la misma Congregaci?n publica una nueva redacci?n de la Ratio fundamentalis, que integra las disposiciones contenidas en la nueva edici?n del C?digo de Derecho can?nico (25.1.1984). El n. 68 de la nueva Ratio, retorna y con-firma todo lo dicho en la edici?n de 1970 sobre la necesidad de que el seminario ofrezca una preparaci?n tambi?n en el campo de la comunicaci?n. En 1977 la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica organiz? una encuesta en los seminarios para cerciorarse de si y c?mo la iniciaci?n y formaci?n en comunicaci?n se hab?a tenido en cuenta y se hab?a llevado a la pr?ctica. La clasificaci?n de las respuestas confirm? la escasa actuaci?n de las directrices para dicha formaci?n.

El texto Orientaciones de 1986 precisa: ?A distancia de a?os, estas deficiencias no han sido eliminadas e incluso se detectan ulteriores retrasos con respecto a los desarrollos que mientras tanto ha marcado la comunicaci?n humana? (n. 6). El documento se dirige a las conferencias episcopales, a los obispos de las di?cesis de los territorios de derecho com?n, a los superiores y a los profesores de los seminarios e, indirectamente, tambi?n a los seminarios y a los institutos de formaci?n sacerdotal que no dependen de la Congregaci?n para la educaci?n cat?lica. El programa de formaci?n en comunicaci?n para los seminarios trazado por las Orientaciones prev? tres niveles diversos. El primero es un nivel b?sico para todos los seminaristas y asume la forma de una educaci?n a la acogida de los len?guajes de los medios de comunicaci?n. Esta educaci?n deber?a impartirse ya desde la familia, la catequesis y la escuela; pero, con realismo, el documento encarga al seminario integrar o suplir las frecuentes carencias.

La formaci?n en comunicaci?n se extiende no s?lo al aspecto t?cnico, sino sobre todo a los aspectos cultural, est?tico, religioso y moral. La formaci?n debe ser te?rico-pr?ctica, excluyendo ?una actitud meramente defensiva que conduce a una total cerraz?n frente a los mass media? y favoreciendo un uso de los mismos ?no exclusivamente en funci?n del entretenimiento, sino sobre todo, de la informaci?n y de la formaci?n, para un crecimiento arm?nico cultural y social? (n. 18). El segundo nivel, pastoral, debe garantizarse ?durante los cursos filos?fico y teol?gico indistintamente a todos los que se preparan al ministerio sacerdotal? (n. 20). Los fines de esta formaci?n son: adiestrar a los futuros sacerdotes en el uso de los medios, en la actividad pastoral, formarles como gu?as de los fieles tambi?n en el campo de la comunicaci?n, sensibilizarles y preparles a una ?inculturaci?n de la fe y de la vida cristiana en las diversas Iglesias particulares a un mundo psicol?gica y socialmente condicionado por los mass media y por la tele (infor)m?tica? (n 20). El tercer nivel, el de la especializaci?n, est? destinado a los futuros sacerdotes que manifiestan una particular disposici?n y propensi?n hacia la comunicaci?n. Esta formaci?n podr? capacitar a los futuros sacerdotes para desarrollar su misi?n sirvi?ndose, con todas las de la ley, de los medios de comunicaci?n social. Pero tambi?n quienes est?n destinados a la ense?anza de la comunicaci?n tendr?n que prepararse en escuelas adecuadas para con-seguir la competencia necesaria.

Al texto de las Orientaciones le siguen como ap?ndice dos anexos. El primero es una antolog?a de 42 citas tomadas de los documentos oficiales de la Iglesia (desde 1935 a 1985) que tratan de la formaci?n del clero en los mass media. Esta rese?a de 50 a?os de documentos quiere ser una confirmaci?n autorizada de las disposiciones contenidas en las Orientaciones. Se han dejado voluntariamente a parte otros textos del magisterio de aquellos a?os m?s temerosos e incluso disuasorios. Bastar?a referirse a la prohibici?n, extensiva incluso a cardenales y obispos, de leer las publicaciones enumeradas en el ?ndice de libros prohibidos, a la prohibici?n de informarse con los diarios y peri?dicos en los seminarios, a la regulaci?n del uso del cine, de la radio y de la televisi?n. La primera intervenci?n vaticana sobre el cine es un decreto del cardenal Pedro Respighi que, como cardenal vicario de Roma, el 15.8.1909 proh?be al clero romano frecuentar los teatros p?blicos y ?asistir a los espect?culos que se desarrollan en los cines de Roma?. Contra los trasgresores se prev?n penas can?nicas, incluida la sus-pensi?n a divinis. Entre las normas del S?nodo romano de 1960 se incluye la prohibici?n ?a los cl?rigos, a los religiosos y a todos los que aspiran a la vida eclesi?stica o religiosa, residentes o s?lo de paso en la Ciudad, de asistir a espect?culos de cualquier g?nero (ni siquiera cinef?rum) que se den en salas o en otros lugares no dependientes o no aprobados por la autoridad eclesi?stica?.

Un segundo ap?ndice de las Orientaciones contiene un ??ndice de temas? a tratar en la iniciaci?n y en la formaci?n de la comunicaci?n. Los distintos contenidos est?n distribuidos para desarrollar algunos temas fundamentales: la comunicaci?n humana, medios e instrumentos de comunicaci?n e Iglesia, pastoral de los mass media en general, pastoral de cada uno los mass media. El contenido de las Orientaciones necesitar?a, hoy, integrarse y desarrollarse de los mass media. El contenido de las Orientaciones necesitar?a, hoy, integrarse y desarrollarse teniendo en cuenta la situaci?n actual de la comunicaci?n y el reciente magisterio de los papas sobre la comunicaci?n. Sin embargo el tiempo no ha restado nada a la validez de los objetivos fijados por el documento; es m?s, ser?a f?cilmente documentable la necesidad de que, todav?a hoy, el texto sea mejor conocido y, sobre todo, puesto en pr?ctica con mayor diligencia y fidelidad. La formaci?n en comunicaci?n es indispensable para el sacerdote: ?A esta cura pastoral es necesario que el sacerdote se adapte, tanto en la did?ctica, para hacer comprensible a los hombres de hoy el mensaje de la salvaci?n, como en la pedagog?a, para hacerlo operante? (n. 23).

El 7.5.1989 el Pontificio consejo de las comunicaciones sociales publica Pornograf?a y violencia en las comunicaciones sociales. El documento pretende ?ilustrar los efectos m?s graves de la pornograf?a y la violencia en el individuo y en la sociedad, as? como se?alar las causas principales del problema? (n. 8) proponiendo siete sectores operativos para contrastar el fen?meno. Los profesionales de la comunicaci?n, los padres, los educadores, la juventud, el p?blico, las autoridades civiles, la Iglesia y los grupos religiosos son movilizados para ahuyentar los da?os de la pornograf?a y de la violencia vehiculados por los medios.

El 4.10.1989 el Pontificio consejo de las comunicaciones sociales redacta Criterios de colaboraci?n ecum?nica e interreligiosa en las comunicaciones sociales. El texto pretende ?promover una creciente colaboraci?n entre los cristianos y con los representantes de otras religiones comprometidos en los mass media? (n. 1). El entendimiento entre cristianos y con los creyentes de otras religiones ?adquieren una importancia central en las relaciones con los poderes p?blicos y con las direcciones de las empresas de comunicaci?n, con el fin de preservar, promover y coordinar sus posibilidades cristianas y religiosas de expresi?n por estos medios? (n. 2).

Teniendo en cuenta lo que dicen las Orientaciones para la formaci?n en la comunicaci?n de los seminaristas: ?ev?tese degradar la moral de los mass media a meromoralismo? (n. 17a), es indispensable que la contribuci?n de los cat?licos a la comunicaci?n siga siendo amplia y se preocupe de todos los aspectos del fen?meno comunicativo, sin encerrase en una ?nica perspectiva ?tica
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