Jueves, 22 de junio de 2006
22 junio 2006 ZENIT publica las ?Conclusiones y recomendaciones? emitidas por el Consejo Pontificio para las Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes tras haber celebrado su asamblea plenaria del 15 al 17 de mayo de 2006 sobre el tema ?Migraci?n e itinerancia desde y hacia los pa?ses de mayor?a isl?mica?. El documento ha sido distribuido este jueves en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.



Conclusiones y recomendaciones
Migrantes musulmanes en los pa?ses de mayor?a cristiana




1) Se ha observado, a este respecto, un aumento de la inmigraci?n de los musulmanes hacia los pa?ses europeos y hacia Norteam?rica, de antigua tradici?n cristiana (v. EMCC 59 y 65), en busca de trabajo o de democracia o con motivo de la reunificaci?n familiar.

2) Esto ha tenido como resultado el anhelo de una integraci?n (no asimilaci?n) de los musulmanes inmigrados (v. EMCC 2, 60-61).

3) Por consiguiente, los cat?licos, especialmente, est?n llamados a ser solidarios y a estar abiertos a compartir con los inmigrados musulmanes, conociendo mejor su cultura y su religi?n, y testimoniando, al mismo tiempo, los propios valores cristianos tambi?n desde la perspectiva de una nueva evangelizaci?n, respetuosa ? desde luego ? de la libertad de conciencia y de religi?n (v. EMCC 59 y 69).

4) Los cristianos deben, por tanto, profundizar su identidad (v. EMCC 60) como disc?pulos de Cristo, dando testimonio de ella en su vida y redescubriendo el papel que les corresponde en esa nueva evangelizaci?n (v. EMCC 86-88).

5) Ha sido, pues, importante, afirmar la necesidad del respeto mutuo y de la solidaridad humana, en un clima de paz, fund?ndose en la centralidad de la persona humana, de su dignidad y de sus derechos-deberes.

6) Naturalmente, los derechos humanos y las libertades de cada uno van junto con los de las otras personas.


Di?logo





7) Entre los participantes en la Plenaria, se ha manifestado con fuerza la conciencia de la necesidad de un di?logo aut?ntico entre creyentes de varias religiones y especialmente entre cristianos y musulmanes (v. EMCC 69).

8) En dicho contexto, se ha considerado importante una relaci?n fundada en la ?emulaci?n espiritual?.

9) As?, si el di?logo entre cristianos y musulmanes es necesario en todas partes, lo es especialmente en las sociedades occidentales, para mejorar en ellas el conocimiento rec?proco, la comprensi?n, el mutuo respeto y la paz.

10) En todo caso, del mismo modo que es necesario acoger a los inmigrados musulmanes, respetando su libertad religiosa, es imprescindible respetar la identidad cultural y religiosa de las sociedades que los acogen.

11) Ha parecido importante, adem?s, saber distinguir, en esto, lo que dichas sociedades pueden o no pueden tolerar de la cultura isl?mica y lo que se ha de respetar o compartir, con relaci?n a los creyentes de otras religiones (v. EMCC 65 y 66), con la posibilidad de dar indicaciones, al respecto, tambi?n a los pol?ticos, para una justa formulaci?n de la legislaci?n civil, dentro del respeto de las competencias de cada uno.

12) Esto significa que se debe proponer tambi?n un modelo de di?logo religioso que no sea una mera conversaci?n, o un simple escucharse, sino que llegue a revelar las propias, mutuas y profundas convicciones espirituales.

13) Es, pues, importante, seguir al partner dialogante en el proceso de reflexi?n sobre las dimensiones ?ticas y actuales, y no s?lo teol?gicas y religiosas, de las consecuencias de peticiones que se hacen a la sociedad civil, respetando siempre la distinci?n entre di?logo civil y di?logo religioso.

14) Dada la importancia, reafirmada, del principio de reciprocidad (v. EMCC 64), confirmado por el Santo Padre en su discurso a los participantes en la Plenaria, es necesario establecer una distinci?n entre esfera civil y esfera religiosa, tambi?n en los pa?ses isl?micos.

15) En todo caso, es fundamental en dicho contexto, distinguir entre Occidente y Cristianismo, puesto que con frecuencia los valores cristianos ya no inspiran actitudes, posturas o acciones (tambi?n en relaci?n con la opini?n p?blica) en el llamado mundo occidental (v. EMCC 60).

16) Los participantes en la Plenaria han expresado, adem?s, la esperanza de que, dondequiera que vivan juntos los cristianos y los musulmanes, ellos puedan unir sus esfuerzos a los de los dem?s conciudadanos, para garantizar a cada uno, sin distinci?n de religi?n, el pleno ejercicio de los propios derechos y de las libertades individuales, como persona y como miembro de una comunidad.


Situaci?n en algunos pa?ses de mayor?a isl?mica




17) Por otra parte, en ciertos pa?ses de mayor?a isl?mica, sucede que cristianos, y generalmente los trabajadores inmigrados pobres y sin un verdadero poder contractual, experimentan graves dificultades para que les sean reconocidos sus derechos humanos. Adem?s, estos ?ltimos tienen escasa posibilidad de hacer valer su propia causa, en justicia, pues pueden ser f?cilmente castigados o expulsados.

18) La Iglesia est?, pues, llamada a ayudar a los migrantes cristianos en esos pa?ses, as? como en todo el mundo, dentro del respeto de la legalidad y con el inter?s de que se elabore una justa legislaci?n con relaci?n a la movilidad humana y con protecci?n legal de todos los que en ella est?n implicados. No ha faltado, en todo caso, alguien que haya recordado c?mo en el interior de los distintos pa?ses deber?a existir una situaci?n tal, que no exija la salida al exterior de los propios ciudadanos para sobrevivir.

19) Adem?s, conforme al dictado del Decreto Conciliar Christus Dominus (n. 18), la Iglesia debe garantizar una pastoral espec?fica, y adem?s integrada, tambi?n a los que tienen dificultades o no pueden gozar de la atenci?n pastoral ordinaria, es decir territorial, debido a su condici?n de movilidad. Esto vale tambi?n para los pa?ses de mayor?a isl?mica.

20) En ellos, la tarea de la Iglesia consiste en la acogida a los inmigrados e itinerantes, no obstante la escasez de personal y la insuficiencia de las propias estructuras.

21) A este respecto, son necesarios el di?logo y la colaboraci?n entre las Iglesias locales de origen de los inmigrados e itinerantes y aquellas de destino, para su asistencia espiritual. Esta es, por lo dem?s, la regla general para todos los pa?ses (v. EMCC 70 y 50-55).

22) Hay que ayudar, adem?s, a los migrantes internacionales, a que den su propia aportaci?n a la comunidad donde viven y a la porci?n local del Pueblo de Dios.

23) Al mismo tiempo, la comunidad receptora debe desarrollar el sentido de solidaridad con los inmigrados o con quienes se encuentran en circunstancias semejantes.



Solicitud de la Iglesia en los distintos sectores de la movilidad humana




Los Participantes en la Plenaria se detuvieron, adem?s, a considerar los distintos sectores de migraci?n e itinerancia. Todos est?n convencidos de que, para los migrantes:

24) La Iglesia debe velar por su justa integraci?n, con el debido respeto por la cultura y la religi?n de cada uno (v. Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial de la Paz 2001, n. 8 y Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado 2005, n. 3).

25) Por eso la Iglesia fomenta un di?logo que sea intercultural, social y religioso, dentro del respeto de las debidas distinciones (v. Mensaje Pontificio para la Jornada Mundial de la Paz 2001, n. 12).

Para los distintos sectores, se ha destacado ante todo lo siguiente:

26) La necesidad de crear v?nculos de amistad, en un ambiente de consideraci?n por las diferencias culturales y religiosas, tambi?n con aquellos que piensan, como migrantes, en regresar al lugar de origen, o con los estudiantes extranjeros (internacionales), que ser?n los futuros l?deres de sus pa?ses.

27) Para los refugiados y los estudiantes extranjeros, pero no s?lo para ellos, se ha formulado del deseo de la creaci?n de capellan?as.

28) Para las peregrinaciones, se ha subrayado la necesidad de que los peregrinos sean invitados a buscar el rostro de Dios tambi?n en los creyentes de otras religiones.

29) En los aeropuertos, cruce de caminos de distintas gentes, y en las estaciones de ferrocarril, se ha deseado la presencia de capillas espec?ficamente cat?licas, o lugares de silencio, incluso multirreligiosos, cuando s?lo estos ?ltimos sean posibles.

30) En los centros ?Stella Maris? (Apostolado del Mar) habr? que continuar la acogida, tambi?n a los marinos musulmanes, con una respetuosa ayuda espiritual, cuando la soliciten.

31) Por lo que se refiere a la poblaci?n gitana, objeto de marginaci?n, xenofobia y racismo, se estima necesario fortalecer la coherente madurez de las sociedades democr?ticas, as? como su capacidad de comprender y respetar la diversidad social, cultural y religiosa de los Gitanos (v. Orientaciones para una Pastoral de los Gitanos 50).

32) Para las ?mujeres de la calle? ? teniendo en cuenta que muchas veces la pobreza y el tr?fico de seres humanos lleva al comercio del propio cuerpo, y que la prostituci?n puede depender de cristianos y de musulmanes ? se estima necesario formar una conciencia que abarque toda la sociedad.

33) De todos modos, hay que renovar el empe?o por implicar a las mujeres especialmente en las decisiones que les conciernen, as? como en la obra de convencer a los padres de familia a que ofrezcan a las j?venes una educaci?n equiparada con la de los varones, que incluya, naturalmente, la formaci?n ?tica.


Escuelas y educaci?n




Los Participantes en la Plenaria subrayaron con fuerza lo siguiente:

34) Es importante garantizar la educaci?n de las nuevas generaciones, tambi?n porque la escuela tiene un papel fundamental para ganar en la lucha contra la ignorancia y los prejuicios, y para conocer correctamente y objetivamente la religi?n de los dem?s, poniendo especial atenci?n a la libertad de conciencia y de religi?n (v. EMCC 62). Por lo que se refiere a los cristianos, se les proporcionar? el fundamento de un discernimiento evang?lico de la experiencia religiosa de los otros creyentes (v. EMCC 65) y de los signos de los tiempos.

35) Resulta, por tanto, indispensable, realizar un trabajo de verificaci?n de los textos escolares, tambi?n para la presentaci?n hist?rica en conexi?n con las religiones, que forja la propia identidad y transmite una imagen de la identidad religiosa de los otros.

36) Se estima necesario, en todo caso, profundizar estudios, ense?anzas e investigaciones sobre los distintos rostros del Islam hist?rico y/o contempor?neo, incluso en sus diferentes aceptaciones de una sana modernidad (v. EMCC 66).

37) Los padres de familia musulmanes y sus responsables religiosos han de ser ayudados a comprender las rectas intenciones de los sistemas de educaci?n occidentales y las consecuencias concretas de un rechazo a la educaci?n impartida en las escuelas de estos sistemas, en cuyo interior ellos viven y crecen.



Los Estados y la libertad religiosa



38) Puesto que, muy a menudo, el Estado da la ?forma? al Islam en una determinada Naci?n de mayor?a isl?mica, organiza el culto, interpreta su esp?ritu y transmite su patrimonio, dando a la sociedad un car?cter globalmente isl?mico, los no musulmanes se sienten all?, con mucha frecuencia, ciudadanos de segunda clase. Para los inmigrados cristianos, la dificultad, es, pues, a?n mayor.

39) Por eso es necesario empe?arse, en todas partes, para que prevalezca la cultura de la convivencia entre los aut?ctonos y los inmigrados, con un esp?ritu de mutua comprensi?n civil y de respeto por los derechos humanos de todos. Hay que buscar, adem?s, caminos de reconciliaci?n y de purificaci?n de las memorias (v. EMCC 65), as? como tratar de ser abogados en la defensa de la libertad religiosa ? constante imperativo nuestro ? y del bien com?n para todos, y de respetar las minor?as. Se trata, en tal caso, de un signo muy claro de aut?ntica civilizaci?n.

40) Se ha constatado, con satisfacci?n, que muchos Estados de mayor?a isl?mica han establecido relaciones diplom?ticas con la Santa Sede, haci?ndose con esto m?s sensibles hacia los derechos humanos y mostr?ndose deseosos de un di?logo intercultural e interreligioso, dentro de un marco de sana pluralidad.

41) En tal contexto, hay que deplorar, en algunos pa?ses, las restricciones de los derechos humanos, vinculadas especialmente a las diferencias religiosas y a la falta de libertad incluso para cambiar de religi?n. Se espera, en todo caso, que las Autoridades p?blicas de los pa?ses de origen de los emigrados cristianos ayuden a sus ciudadanos, en los pa?ses isl?micos, a lograr la posibilidad de ejercer efectivamente el derecho de libertad religiosa.

42) Se anima, pues, a esos pa?ses, a crear espacios de di?logo con los de mayor?a isl?mica acerca de las cuestiones relativas al bien com?n universal, al respeto de las minor?as, a los derechos humanos y especialmente a la libertad religiosa, fundamento de todas las libertades.

43) La Iglesia, de todos modos, debe continuar las iniciativas de di?logo intercultural e interreligioso en distintos niveles, sobre todo cuando dicho di?logo es facilitado por los responsables pol?ticos.

44) La cooperaci?n entre instituciones cristianas y musulmanas en la ayuda a individuos y poblaciones necesitados, sin ninguna discriminaci?n, es un signo eficaz para superar prejuicios y cerrazones, con el fin de llegar a una mutua y razonable apertura.

45) La creciente extensi?n de la convivencia de musulmanes y cristianos puede ofrecer una oportunidad para colaborar juntos, con miras a un mundo m?s pac?fico, respetuoso de la identidad de cada uno, y m?s unido en el servicio al bien com?n, ya que formamos una ?nica familia humana necesitada de esperanza (v. EMCC 101-103).

46) En tal contexto, la colaboraci?n tiene una importancia capital, tambi?n entre los distintos Dicasterios de la Curia Romana, las Conferencias Episcopales y las Iglesias particulares.

47) Factor de unidad, dentro de las leg?timas diversidades, ser? la conciencia de la dignidad de toda persona humana, sea cual fuera su etnia, cultura, ciudadan?a o religi?n. Es un valor que se afirma siempre m?s universalmente, no obstante las muchas incoherencias y las concretas negaciones en la acci?n cotidiana.

48) En dicho contexto, los Participantes en la Plenaria dedicaron una atenci?n especial al Continente africano, especialmente necesitado de estabilidad pol?tica y de cooperaci?n multilateral, con miras a un desarrollo pac?fico e integral.

49) Tambi?n a este respecto, se consideraron algunas causas de tensi?n y conflicto, con el anhelo de resolver con justicia y prontitud esas situaciones, adem?s para prevenir las guerras, la violencia y el terrorismo. Habr? que evitar, en todo caso, que la religi?n sea utilizada abusivamente para inculcar el odio hacia los creyentes de otras religiones, o por motivos pol?ticos o ideol?gicos.

50) Se espera, pues, que los intelectuales musulmanes y cristianos, en nombre de un com?n humanismo y de sus respectivas creencias, se planteen los dram?ticos problemas relacionados con el uso de la violencia, todav?a con frecuencia perpetrada en nombre de la religi?n.


Papel de los medios de comunicaci?n




51) Se les reconoce una importancia particular para crear, en la informaci?n, un clima adecuado de comprensi?n y de respeto sobre los fen?menos religiosos. Los periodistas y los agentes de los mass media, en general, deben asumir, por tanto, sus propias responsabilidades, no s?lo en lo que respecta a la libertad de expresi?n, en un mundo siempre m?s globalizado, especialmente en lo referente a la informaci?n.

52) Los mass media pueden tambi?n dar una importante aportaci?n a la ?formaci?n? (y, desafortunadamente, viceversa, a la deformaci?n) de cristianos y musulmanes.


Terminamos este informe destacando la viva satisfacci?n de los Participantes por lo que se refiere al contenido, al m?todo de trabajo y a la actualidad de esta Sesi?n Plenaria, que ha despertado vivo inter?s.


Ciudad del Vaticano, 19 de junio, 2006

[Traducci?n distribuida por el Consejo Pontificio para las Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes]
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