Viernes, 23 de junio de 2006
(Para difuntos)


En esta tarde de despedida queremos estar cerca de vosotros, y recordaremos esa canci?n que dice: "Donde hay caridad y amor all? est? el Se?or".
Hoy queremos tener experiencia de este amor expresado en la cercan?a, en la oraci?n, en el consuelo y la compa??a, que todos los que estamos aqu? queremos manifestaros.
Quisiera que mis palabras pudieran ser tambi?n capaces de transmitir el calor y la presencia de un Dios cercano, que se hizo uno como nosotros y que sabe del camino humano hasta el final que fue su propia muerte.
Este rostro tan humano de Dios, se nos ha hecho presente en Jes?s. Su camino de amor y de entrega le llev? hasta la cruz, pero Dios lo sac? de la muerte. Esta es nuestra fe.
Nos puede hacer mucho bien escuchar estas palabras un d?a como hoy, para que no nos aflijamos como los que no tienen esperanza. ?Qu? sentido puede tener nuestra vida si no nos creemos que Jes?s ha resucitado? qu? pintamos aqu??.
Cuando Jes?s muri? en la cruz, los disc?pulos cargados de tristeza, pensaban que todo hab?a terminado. Lo vemos en los Evangelios, temerosos, tristes, algunos regresaron a sus tareas de siempre, despu?s de haber seguido de cerca de Jes?s.
Pero he aqu? que ?l se les hace presente, les da la paz y se les muestra vivo, desde entonces no han dejado de anunciarse esta buena noticia: La vida de todo ser humano tiene sentido.
Sobre estas palabras, incluso, sin saberlo, muchos hombres y mujeres han vivido con sentido, han procurado servir y amar a los dem?s, han trabajado creyen?do que su esfuerzo no ser?a in?til.
Nada de lo bueno que hagamos en la vida, quedar? olvidado. Todos nuestros servicios y atenciones a los dem?s ser?n recompensados. Toda semilla de bien que sembremos, dar? buena cosecha, que ser? guardada en los graneros de Dios.
Mientras tengamos vida hay camino que andar. Todos nuestros difuntos nos recordar?n que tenemos que aprovechar el tiempo para llenar la vida y el mundo de cosas buenas.
Para un cristiano con verdadera fe, no hay ni vacaciones, ni jubilaci?n, hasta que llegue al abrazo del Padre.
Que salgamos de aqu? con paz en el coraz?n y dispuestos a seguir luchando hasta el d?a en que nosotros tambi?n nos reunamos con aquellos a quienes tanto hemos querido.
Publicado por verdenaranja @ 10:47  | Homil?as
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