Jueves, 29 de junio de 2006
29 Jun. 06 (ACI).- A las 9.30 (hora local) el Papa Benedicto XVI celebr? en la Bas?lica Vaticana la Santa Misa por la Solemnidad de los Santos Ap?stoles Pedro y Pablo y en su homil?a dijo firmemente que en la Iglesia sufriente Cristo triunfa, no obstante las ideolog?as que parecieran condenarla.

El Santo Padre inici? sus palabras citando el Evangelio de san Mateo: ?T? eres Pedro y sobre esta piedra edificar? mi Iglesia?. Sobre estas palabras agreg? que ?los Evangelios nos cuentan tres situaciones diversas en las que el Se?or trasmite a Pedro su tarea. Se trata siempre de la misma, pero de la diversidad de las situaciones y de las im?genes usadas se hace m?s claro lo que en ello interesaba e interesa al Se?or?.

Recordando nuevamente el Evangelio hodierno, el Pont?fice hizo notar como Pedro reconoce a Jes?s ?como Mes?as e Hijo de Dios? y que a partir de ello le es dada su tarea mediante tres im?genes: ?aquella de la roca que se convierte en piedra de fundamento o piedra angular, aquella de las llaves y aquella del atar y desatar?.

Seguidamente el Papa puso la atenci?n en el lugar geogr?fico y el contexto cronol?gico en que se dan los hechos: ?La promesa se da en las fuentes de Jord?n, en la frontera de la tierra hebrea, en los confines con el mundo pagano. El momento de la promesa marca un cambio decisivo en el camino de Jes?s: ahora el Se?or se encamina hacia Jerusal?n, y por vez primera, dice a los disc?pulos que este camino hacia la Ciudad Santa es el camino hacia la Cruz?.

?Continuamente el Se?or est? en camino hacia la Cruz, hacia la bajeza del siervo de Dios sufriente y asesinado, pero al mismo tiempo est? siempre en camino hacia la vastedad del mundo, en la cual ?l nos precede como Resucitado, para que en el mundo resplandezca la luz de su palabra y la presencia de su amor?.

M?s adelante, Benedicto XVI record? la situaci?n actual de la Iglesia, una Iglesia que ?sufre tambi?n hoy. En ella Cristo es nuevamente golpeado; siempre se trata de empujarlo fuera del mundo. Nuevamente la peque?a barca de la Iglesia es golpeada por el viendo de las ideolog?as, que con sus aguas penetran en ella y parecieran condenarla al hundimiento. Y sin embargo, justamente en la Iglesia sufriente Cristo sale victorioso?.

?Tambi?n hoy -agreg? el Papa- el Se?or ordena a las aguas y se demuestra Se?or de los elementos. ?l permanece en su barca. De este modo en el ministerio de Pedro se revela, por un lado, la debilidad de aquello que es propiamente humano, por otro la fuerza de Dios: justamente en la debilidad de los hombres el Se?or manifiesta su fuerza; demuestra que es ?l mismo quien construye, mediante hombres d?biles, su Iglesia?.

Tambi?n cit? el Evangelio de san Lucas, la ultima cena, cuando ?mediante la Eucarist?a los disc?pulos se convierten en su casa viviente que, a lo largo de la historia, crece como el nuevo y viviente templo de Dios en este mundo?.

En este contexto explic? lo que significa ser disc?pulos en la nueva comunidad: ?es un compromiso de servicio, as? como ?l mismo se encuentra en medio a ellos como Aquel que sirve?.

Citando el libro de Job, hizo notar como ?a nosotros tantas veces pareciera que Dios concede a Satan?s demasiada libertad; que le concede la facultad de perturbarnos en modo demasiado terrible; y que esto supera nuestras fuerzas y nos oprime demasiado?.

Sin embargo ?la oraci?n de Jes?s es el l?mite puesto al poder del maligno. La oraci?n de Jes?s es la protecci?n de la Iglesia. La oraci?n de Jes?s tutela la fe de Pedro, aquella fe que ?l ha confesado en Cesarea: ?T? eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente??.

Llegado a este punto el Papa Benedicto XVI afirm? la misi?n de Pedro: ?no dejar jam?s que la fe se vuelva muda, justamente tambi?n de frente a la cruz y a todas las contradicciones del mundo?.

Y citando la negaci?n de Pedro agreg?: ?a trav?s de esta ca?a, Pedro debe aprender que la propia fuerza por s? misma no es suficiente para edificar y guiar la Iglesia del Se?or. Nadie lo logra solamente por s? mismo. Por mucho que Pedro parezca capaz y bueno, desde el primer momento de la prueba falla?.

?El Se?or conf?a a Pedro la tarea para los hermanos a trav?s de la promesa de su oraci?n. El encargo de Pedro est? anclado a la oraci?n de Jes?s. Es esto lo que le da la seguridad de su perseverar a trav?s de todas las miserias humanas?.

Finalmente cit? el Evangelio de san Juan, cuando ?Jes?s predice a Pedro que su camino ir? hacia la cruz. El poder del Se?or no es un poder seg?n la modalidad de este mundo. Es el poder del bien, de la verdad y del amor, que es m?s fuerte que la muerte?.

Terminada la homil?a el Santo Padre impuso el Palio a los Arzobispos Metrop?litas nombrados a lo largo del a?o.
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