S?bado, 01 de julio de 2006
Comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap., a la liturgia del pr?ximo domingo XIII del Tiempo Ordinario B



Talit? kum, ?muchacha, lev?ntate!


XIII Domingo del tiempo ordinario (B)

Sabidur?a 1, 13-15-2,23-25;
2 Corintios 8,7.9. 13-15;
Marcos 5, 21-43


El pasaje del Evangelio de este domingo est? hecho de escenas que se suceden r?pidamente en lugares distintos. Est? ante todo la escena a orillas del lago. Jes?s est? rodeado de un gran gent?o cuando un hombre se arroja a sus pies y le dirige una s?plica: ?Mi hija est? a punto de morir; ven, imp?n tus manos sobre ella, para que se salve y viva?. Jes?s deja a la mitad su discurso y se pone en marcha con el hombre hacia su casa.

La segunda escena acontece en el camino. Una mujer que sufr?a hemorragias se acerca a escondidas a Jes?s para tocar su manto, y se siente curada. Mientras Jes?s hablaba con ella, de la casa de Jairo llegan a decirle: ?Tu hija ha muerto. ?A qu? molestar ya al Maestro??. Jes?s, que ha o?do todo, dice al jefe de la sinagoga: ?No temas; solamente ten fe?.

Y he aqu? la escena crucial, en la casa de Jairo. Gran confusi?n, gente que llora y grita, como es comprensible ante el fallecimiento reci?n ocurrido de una adolescente. ?Entra y les dice: ??Por qu? alborot?is y llor?is? La ni?a no ha muerto; est? dormida?. [...] ?l, despu?s de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la ni?a, a la madre y a los suyos, y entra donde estaba la ni?a. Y tomando la mano de la ni?a, le dice: ?Talit? kum?, que quiere decir: ?Muchacha, a ti te digo, lev?ntate?. La muchacha se levant? al instante y se puso a andar; ten?a doce a?os. [...]. Y les insisti? mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer?.

El pasaje del Evangelio sugiere una observaci?n. Se vuelve a discutir continuamente sobre el grado de historicidad y fiabilidad de los Evangelios. Hemos asistido recientemente al intento de poner en el mismo nivel, como si tuvieran la misma autoridad, los cuatro evangelios can?nicos y los evangelios ap?crifos de los siglos II-III.

Pero este intento es sencillamente absurdo y demuestra tambi?n buena dosis de mala fe. Los evangelios ap?crifos, sobre todo los de origen gn?stico, fueron escritos varias generaciones despu?s por personas que hab?an perdido todo contacto con los hechos y que, por lo dem?s, no se preocupaban lo m?s m?nimo de hacer historia, sino s?lo de poner en labios de Cristo las ense?anzas propias de la escuela de ellas. Los evangelios can?nicos, al contrario, fueron escritos por testigos oculares de los hechos o por personas que hab?an estado en contacto con los testigos oculares. Marcos, de quien leemos este a?o el Evangelio, estuvo en estrecha relaci?n con el Ap?stol Pedro, de quien refiere muchos episodios que le tuvieron como protagonista.

El pasaje de este domingo nos ofrece un ejemplo de este car?cter hist?rico de los Evangelios. El n?tido retrato de Jairo y su petici?n angustiosa de ayuda, el episodio de la mujer que se encuentran de camino a su casa, la actitud esc?ptica de los mensajeros hacia Jes?s, la tenacidad de Cristo, el clima de la gente que llora a la ni?a muerta, el mandato de Jes?s referido en la lengua original aramea, la conmovedora solicitud de Jes?s de que se d? algo de comer a la ni?a resucitada. Todo hace pensar en un relato que remite a un testigo ocular del hecho.

Ahora, una breve aplicaci?n del Evangelio del domingo a la vida. No existe s?lo la muerte del cuerpo, tambi?n est? la muerte del coraz?n. La muerte del coraz?n existe cuando se vive en la angustia, en el desaliento o en una tristeza cr?nica. Las palabras de Jes?s: Talit? kum, ?muchacha, lev?ntate!, no se dirigen por tanto s?lo a chicos y chicas muertos, sino tambi?n a chicos y chicas que viven.

Qu? triste es ver a los j?venes... tristes. Y hay much?simos a nuestro alrededor. La tristeza, el pesimismo, el no deseo de vivir, son siempre cosas malas, pero cuando se ven o se las oye expresar a j?venes oprimen el coraz?n todav?a m?s.

En este sentido Jes?s sigue resucitando tambi?n hoy a chicas y chicos muertos. Lo hace con su palabra y tambi?n envi?ndoles a sus disc?pulos, quienes, en Su nombre y con Su mismo amor, repiten a los j?venes de hoy aquel grito Suyo: Talit? kum: ?muchacho, lev?ntate! Vuelve a vivir.
Publicado por verdenaranja @ 10:52  | Espiritualidad
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