Martes, 04 de julio de 2006
Homil?a

en la misa de bienvenida a los voluntarios

del V Encuentro Mundial de las Familias


Pabell?n Fuente de San Luis
Valencia, 2 julio 2006


Queridos hermanos en el episcopado.
Sacerdotes concelebrantes.
Queridos voluntarios y voluntarias.
Hermanos todos en el Se?or.



1. En primer lugar, quiero daros las gracias por vuestra ayuda desinteresada en la organizaci?n del V? Encuentro Mundial de las Familias con el Papa.

Sin vuestra colaboraci?n generosa ser?a imposible el feliz desarrollo de cada una de las actividades previstas.

No hay tareas m?s relevantes unas que otras. Cualquiera que sea la misi?n que se os ha asignado, es importante para la marcha del Encuentro.
Con la contribuci?n de cada uno en la tarea que se le ha confiado, el conjunto del evento ?estoy seguro? ser? un ?xito.

Por tanto, ya desde este momento, quiero que sep?is que vuestro Arzobispo cuenta con cada uno de vosotros y que os da las gracias por la colaboraci?n que vais a prestar, para que la verdad del matrimonio y de la familia llegue desde Valencia al mundo entero, proclamada por Benedicto XVI.

?Bienvenidos al V? Encuentro Mundial de las Familias!

Sois el mejor rostro de la sociedad: el rostro de la entrega, la imagen del servicio, la expresi?n de la solidaridad.

2. Acabamos de escuchar un precioso di?logo de Jesucristo con un joven. La mayor parte de vosotros sois j?venes. La ense?anza del texto se aplica hoy de manera especial a vosotros. Y tambi?n va dirigida a los que, siendo menos j?venes, conserv?is el ardor de la juventud en vuestros corazones.

El joven del evangelio pregunta al Se?or: Maestro, ?qu? tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna? (Mt 19, 16).

Esta pregunta puede traducirse por otras parecidas:

Maestro, ?qu? tengo que hacer para que mi vida tenga pleno sentido?, Maestro, ?qu? tengo que hacer para ser feliz?

El Se?or responde al joven: ama a tu pr?jimo como a ti mismo (Mt 19,19).

Jes?s propone al joven vivir amando al pr?jimo, gastar su vida en favor de los dem?s.

Los j?venes ten?is grandes ideales: la paz, la justicia para todos, la no discriminaci?n por raz?n del sexo, de raza, religi?n o nacionalidad. Corregir los abusos de los poderosos sobre los pobres?

Conozco, tambi?n, vuestra generosidad, queridos voluntarios: os hab?is ofrecido libremente para ayudar a los dem?s en este encuentro de las familias.

Tambi?n vosotros, como el joven rico, pod?is contestar un tanto presuntuosamente: Todo eso lo he cumplido. ?Qu? me falta? (Mt 19,20).

El Se?or le responde: Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres... y luego vente conmigo (Mt 19, 21).

No lo dud?is: El Se?or tiene una vocaci?n, un plan para la vida de cada uno de nosotros.

?l nos llama a seguirle por un camino determinado. Quiere que la vocaci?n universal al amor la desarrollemos de manera concreta, singular para cada uno.

Para el joven del evangelio, Jes?s hab?a previsto una vocaci?n magn?fica: convertirse en disc?pulo, acompa?arle en su peregrinar por las aldeas y ciudades, compartir su estilo de vida...

Tambi?n para cada uno de nosotros el Se?or ha previsto una vocaci?n magn?fica: os animo a descubrirla.

El Se?or os puede pedir la entrega del coraz?n en la vida matrimonial para que construy?is una familia, eduqu?is a vuestros hijos y se?is constructores de una sociedad libre, solidaria, responsable.

Y os puede pedir tambi?n que le sig?is de otro modo. S?: os puede pedir la entrega generosa del coraz?n por la causa del Evangelio.

As? lo hizo con el joven del relato que hemos escuchado: Jes?s lo llama a su seguimiento personal, pero antes tiene que renunciar a las ataduras de este mundo.

El joven es rico y no puede vivir el mandamiento del amor porque est? atado por los bienes y las seducciones del mundo.

?l debe venderlo todo a fin de estar m?s libre para el seguimiento del Se?or. Y a esto, el joven, no est? dispuesto. Sus muchas posesiones son como cadenas que le impiden llegar a ser, quiz?s, un ap?stol entre los doce.

Por eso, el joven se marcha triste.

Su tristeza es expresi?n de su amor a s? mismo y al mundo por encima del amor a Dios y a los dem?s.

Su respuesta anterior, ?todo eso lo he cumplido?, se revela ahora como falsa. No es capaz de amar del todo y se marcha a su casa.

Tambi?n vosotros, queridos j?venes, pod?is estar atados por bienes y seducciones de este mundo, que os impiden el seguimiento total de Jesucristo.

El mundo actual, con sus enormes atractivos y sensualidad, os tiende muchas veces trampas que os impiden amar con la radicalidad que pide el Se?or.

Muchos compa?eros y amigos vuestros est?n presos en las redes de la indiferencia religiosa, del consumismo, del hedonismo, del alcohol, de los des?rdenes sexuales, de los para?sos artificiales de la droga; en definitiva, de los ?dolos del mundo. Y no es f?cil vivir en estos ambientes sin contagiarse de su influencia.

?Entrad en vuestro interior! No escap?is a vuestro propio yo. Escuchad la llamada que el Se?or os dirige en este Encuentro Mundial de las Familias. Reflexionad si est?is dispuestos a seguir al Se?or, cualquiera que sea el designio que tiene para vosotros. ?No os qued?is en la orilla! ?Remad mar adentro!, como nos dec?a nuestro querido Papa Juan Pablo II.

Seguid a Jesucristo, como ?l os pide que le sig?is. S?lo ese seguimiento puede dar plenitud a vuestra vida.

Quiz?s me pregunt?is con ?nimo generoso: ?c?mo puedo seguir al Se?or?

Intentar? responderos brevemente.

El seguimiento de Jes?s consiste en luchar con alegr?a y paciencia para identificarse con Jesucristo, tener sus mismos sentimientos.

Para ello hemos de apreciar la oraci?n, el di?logo ?ntimo con Jes?s y, por medio de ?l, con el Padre. Abrid vuestro coraz?n a Dios. Dejaos sorprender por Cristo. Dadle el derecho a hablaros...1 .

El seguimiento de Jes?s os pide vivir en la Iglesia de Cristo, formar parte de su comunidad en la tierra y participar asiduamente en la Eucarist?a dominical.

El seguimiento de Jes?s os pide escuchar su llamada para ser testigos valientes del Evangelio en el mundo.

En resumen: conocer a Cristo, amarle y seguirle.

Para terminar, quisiera recordaros las palabras que el Papa Benedicto XVI os dirigi? en la Jornada Mundial de la Juventud, el pasado verano en Colonia, en la que muchos de vosotros estuvisteis presentes:

?Queridos j?venes, la felicidad que busc?is, la felicidad que ten?is derecho de saborear, tiene un nombre, un rostro: el de Jes?s de Nazaret, oculto en la Eucarist?a. S?lo ?l da plenitud de vida a la humanidad. Decid, con Mar?a, vuestro "s?" al Dios que quiere entregarse a vosotros.

Os repito hoy lo que dije al principio de mi pontificado: ?Quien deja entrar a Cristo (en la propia vida) no pierde nada, nada, absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ?No! S?lo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. S?lo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condici?n humana.


S?lo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera?.

Estad plenamente convencidos: Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros, sino que lleva todo a la perfecci?n para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvaci?n del mundo?. 2

Queridos voluntarios:

Os felicito ya por vuestra entrega generosa. Vamos a vivir d?as estupendos. Aprovechad bien esta experiencia. Tenemos la alegr?a y la responsabilidad de recibir al Papa y de servir a cientos de miles de peregrinos.

Sois la mayor alegr?a del V? Encuentro Mundial de las Familias.

La prueba de que el Esp?ritu de Dios es joven y transforma el mundo. Que el Se?or os bendiga.

Que la Virgen Mar?a, Madre de los Desamparados, os ayude en vuestra b?squeda de Cristo, su Hijo, y al fin de vuestra vida os muestre a Jes?s, el fruto bendito de su vientre. Amen.

Arzobispo de Valencia
Agust?n Garc?a Gasco Vicente
Publicado por verdenaranja @ 1:12  | Hablan los obispos
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios