S?bado, 15 de julio de 2006
13 julio 2006 ZENIT publica el mensaje que Benedicto XVI dirigi? al II Congreso mundial de los movimientos eclesiales y de las nuevas comunidades (Rocca di Papa, Roma) ?del 31 de mayo al 2 de junio? en v?speras del encuentro multitudinario que celebraron con ocasi?n de Pentecost?s en la Plaza de San Pedro (del Vaticano) junto al Santo Padre.




MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
A LOS PARTICIPANTES EN EL II CONGRESO MUNDIAL DE LOS MOVIMIENTOS ECLESIALES
Y DE LAS NUEVAS COMUNIDADES



Queridos hermanos y hermanas:

A la espera del encuentro, previsto para el s?bado 3 de junio en la plaza de San Pedro, con los miembros de m?s de cien Movimientos eclesiales y nuevas comunidades, me alegra saludaros cordialmente a vosotros, representantes de todas estas realidades eclesiales, reunidos en Rocca di Papa en un congreso mundial, con las palabras del Ap?stol: "El Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Esp?ritu Santo" (Rm 15, 13).

Sigue vivo en mi memoria y en mi coraz?n el recuerdo del anterior Congreso mundial de los Movimientos eclesiales, celebrado en Roma del 26 al 29 de mayo de 1998, al que fui invitado a dar mi contribuci?n, entonces en calidad de prefecto de la Congregaci?n para la doctrina de la fe, con una conferencia sobre la situaci?n teol?gica de los Movimientos. Ese congreso culmin? en el memorable encuentro con el amado Papa Juan Pablo II, el 30 de mayo de 1998 en la plaza de San Pedro, durante el cual mi predecesor confirm? su aprecio por los Movimientos eclesiales y las nuevas comunidades, que defini? "signos de esperanza" para el bien de la Iglesia y de los hombres.

Hoy, consciente del camino recorrido desde entonces a trav?s de la senda trazada por la solicitud pastoral, por el afecto y por las ense?anzas de Juan Pablo II, quisiera congratularme con el Consejo pontificio para los laicos, en las personas de su presidente mons. Stanislaw Rylko, del secretario mons. Josef Clemens y de sus colaboradores, por la importante y v?lida iniciativa de este Congreso mundial, cuyo tema ?"La belleza de ser cristiano y la alegr?a de comunicarlo"? se inspira en una afirmaci?n que hice en la homil?a de inicio de mi ministerio petrino.

Es un tema que invita a reflexionar sobre una caracter?stica esencial del acontecimiento cristiano, pues en ?l nos sale al encuentro Aquel que en carne y sangre, de forma visible e hist?rica, trajo a la tierra el esplendor de la gloria de Dios. A ?l se aplican las palabras del Salmo 45: "Eres el m?s bello de los hombres". Y a ?l, parad?jicamente, hacen referencia tambi?n las palabras del profeta: "No hay en ?l parecer, no hay hermosura para que le miremos, ni apariencia para que en ?l nos complazcamos" (Is 53, 2).

En Cristo encontramos la belleza de la verdad y la belleza del amor; pero, como sabemos, el amor implica tambi?n la disponibilidad a sufrir, una disponibilidad que puede llegar incluso a la entrega de la vida por aquellos a quienes se ama (cf. Jn 15, 13).

Cristo, que es "la belleza de toda belleza", como sol?a decir san Buenaventura (Sermones dominicales 1, 7), se hace presente en el coraz?n del hombre y lo atrae hacia su vocaci?n, que es el amor. Gracias a esta extraordinaria fuerza de atracci?n, la raz?n sale de su entorpecimiento y se abre al misterio. As? se revela la belleza suprema del amor misericordioso de Dios y, al mismo tiempo, la belleza del hombre que, creado a imagen de Dios, renace por la gracia y est? destinado a la gloria eterna.

A lo largo de los siglos, el cristianismo se ha comunicado y se ha difundido gracias a la novedad de vida de personas y comunidades capaces de dar un testimonio eficaz de amor, de unidad y de alegr?a. Precisamente esta fuerza ha puesto en "movimiento" a tantas personas generaci?n tras generaci?n. ?Acaso no ha sido la belleza que la fe ha engendrado en el rostro de los santos la que ha impulsado a tantos hombres y mujeres a seguir sus huellas?

En el fondo, esto vale tambi?n para vosotros: a trav?s de los fundadores y los iniciadores de vuestros Movimientos y comunidades hab?is vislumbrado con singular luminosidad el rostro de Cristo y os hab?is puesto en camino. Tambi?n hoy Cristo sigue haciendo resonar en el coraz?n de muchos la invitaci?n: "Ven y s?gueme", que puede decidir su destino. Eso se produce normalmente a trav?s del testimonio de quienes han experimentado personalmente la presencia de Cristo. En el rostro y en la palabra de estas "nuevas criaturas" resulta visible su luz y audible su invitaci?n.

As? pues, a vosotros, queridos amigos de los Movimientos, os digo: haced que sean siempre escuelas de comuni?n, compa??as en camino, en las que se aprenda a vivir en la verdad y en el amor que Cristo nos revel? y comunic? por medio del testimonio de los Ap?stoles, dentro de la gran familia de sus disc?pulos. Que resuene siempre en vuestro coraz?n la exhortaci?n de Jes?s: "Brille as? vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est? en los cielos" (Mt 5, 16).

Llevad la luz de Cristo a todos los ambientes sociales y culturales en los que viv?s. El impulso misionero es una confirmaci?n del radicalismo de una experiencia de fidelidad, siempre renovada, al propio carisma, que lleva a superar cualquier encerramiento, cansado y ego?sta, en s? mismos.

Iluminad la oscuridad de un mundo trastornado por los mensajes contradictorios de las ideolog?as.

No hay belleza que valga si no hay una verdad que reconocer y seguir, si el amor se reduce a un sentimiento pasajero, si la felicidad se convierte en un espejismo inalcanzable, si la libertad degenera en instintividad. ?Cu?nto da?o puede producir en la vida del hombre y de las naciones el af?n de poder, de posesi?n, de placer!

Llevad a este mundo turbado el testimonio de la libertad con la que Cristo nos ha liberado (cf. Ga 5, 1). La extraordinaria fusi?n entre amor de Dios y amor al pr?jimo embellece la vida y hace que vuelva a florecer el desierto en el que a menudo vivimos. Donde la caridad se manifiesta como pasi?n por la vida y por el destino de los dem?s, irradi?ndose en los afectos y en el trabajo, y convirti?ndose en fuerza de construcci?n de un orden social m?s justo, all? se construye la civilizaci?n capaz de frenar el avance de la barbarie. Sed constructores de un mundo mejor seg?n el ?ordo amoris? en el que se manifiesta la belleza de la vida humana.

Los Movimientos eclesiales y las nuevas comunidades son hoy signo luminoso de la belleza de Cristo y de la Iglesia, su Esposa. Vosotros pertenec?is a la estructura viva de la Iglesia. La Iglesia os agradece vuestro compromiso misionero, la acci?n formativa que realiz?is de modo creciente en las familias cristianas, la promoci?n de las vocaciones al sacerdocio ministerial y a la vida consagrada que llev?is a cabo en vuestro interior. Tambi?n os agradece la disponibilidad que mostr?is para acoger las indicaciones operativas no s?lo del Sucesor de Pedro, sino tambi?n de los obispos de las diversas Iglesias locales, que son, juntamente con el Papa, custodios de la verdad y de la caridad en la unidad.

Conf?o en vuestra obediencia pronta. M?s all? de la afirmaci?n del derecho a la propia existencia, siempre debe prevalecer, con indiscutible prioridad, la edificaci?n del Cuerpo de Cristo entre los hombres. Los Movimientos deben afrontar cualquier problema con sentimientos de profunda comuni?n, con esp?ritu de adhesi?n a los leg?timos pastores.

Que os sostenga la participaci?n en la oraci?n de la Iglesia, cuya liturgia es la expresi?n m?s elevada de la belleza de la gloria de Dios, y constituye de alg?n modo un asomarse del cielo en la tierra.

Os encomiendo a la intercesi?n de Mar?a, a la que invocamos como la ?Tota pulcra?, la "Toda hermosa", un ideal de belleza que los artistas siempre han tratado de reproducir en sus obras, la "Mujer vestida del sol" (Ap 12, 1), en la que la belleza humana se encuentra con la belleza de Dios.

Con estos sentimientos, env?o a todos, como prenda de constante afecto, una especial bendici?n apost?lica.

Vaticano, 22 de mayo de 2006

BENEDICTUS PP. XVI
Publicado por verdenaranja @ 1:12  | Habla el Papa
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