S?bado, 15 de julio de 2006
Colocamos a continuaci?n la carta a mi querido Te?filo del Padre Antonio Mar?a Hern?ndez del Hogar Santa Rita del Puerto de la Cruz, publicada en la revista Como las Abejas, perteneciente a los meses de Marzo-Abril, n?mero 26.


Carta a mi querido Te?filo

Padre Antonio, yo no s? si es que todo est? oscuro, o que yo lo veo todo negro. Quiz? es que usted no est? metido en este mundo. Quiz?, con sus miles de problemas, inmerso en el mundo de sus ancianos, sin tiempo ni para ver televisi?n, ni leer la prensa escrita, quiz? no conozca a fondo la realidad que le rodea. Es muy dura esta vida, Padre Antonio. No me siento feliz viviendo en un mundo tan desigual, tan deshumanizado. Muchas veces, hasta me averg?enzo de pertenecer a la raza humana. Los valores morales y religiosos parece que se est?n derrumbando. Los hombres dan la espalda a Dios y parece que se r?en de sus mandamientos, de sus Santas Leyes. M?tase, Padre Antonio, en este mundo en que yo vivo, para que vea que si uno
1 habla del Cielo, del Infierno, de la otra vida, que si uno habla de su vida espiritual y no digamos si uno habla del pecado mortal y de la posibilidad de condenarse, le ven a uno como un bicho raro y no quieren saber nada de esto. No hay ilusi?n por el Cielo, ni nadie tiene miedo al Infierno. Se nota, en el ambiente, una indiferencia terrible y parece que se confunde el bien con el mal como si todo fuera igual. A veces veo entierros de numerosos acompa?antes y la mayor?a de la gente se queda impasible como unas estatuas mudas y sin vida y casi ninguno ni comulga ni contestan las palabras del sacerdote. A veces veo levantarse un mont?n de gente a comulgar y observo que la mayor?a ni ha venido a la iglesia, ni se confiesan y tengo entendido que para recibir la comuni?n hay que estar en estado de gracia y a m? me ense?aron que comulgar en pecado, es cometer un gran sacrilegio.
Como ve, estoy hecho un l?o y hasta me siento una persona desfasada, que vive en la edad media o un siglo anterior y confieso que no entiendo este mundo de hoy. D?me un poco de luz Padre Antonio, que me parece que me estoy asfixiando y s?lo tengo ganas de meterme en un rinc?n perdido del mundo donde no vea, ni oiga a nadie, ni nadie se entere ni que yo existo.
Mi buen amigo Te?filo, me has dejado parado, perplejo y hasta me has contagiado de tu angustia y encima tengo que decirte a?n, que cuanto has dicho es cierto, y a?n te has quedado corto. Pero pienso que no es cuesti?n de salirse de este mundo en que vivimos. Primero porque ser?a irreal y a cada uno le toca vivir en el tiempo que le toca. No es cuesti?n de escurrir el bulto, ni salirse de su tiempo, ni tampoco vivir de nostalgias de tiempos pasados. Tienes que ser realista y pararte a pensar, para ver sosegadamente qu? puedes hacer t? personalmente. T?, en concreto. Si empiezas a mirar para atr?s, por muy atr?s que vayas te dar?s cuenta que all? donde hay hombres, hay miseria. Estamos todos envueltos por el mundo de las pasiones y tenemos que tener las ideas claras y no olvidarnos, que, desgraciadamente, antes que el hombre pusiera el pie en el planeta Tierra ya exist?a el enemigo n?mero uno del hombre, que es el Diablo.
F?jate en la misma Creaci?n: hasta los animales y las plantas, tienen un enemigo superior. Se quejan los ratones de que existe el gato, y los corderos de que existe el lobo, y los pobres ciervos de que existe el le?n, el tigre y el leopardo, y los peces peque?os se asustan ante una ballena o un tibur?n, por aquello de que el pez grande se come al peque?o.
Pero, mi amigo Te?filo, has tocado tantos temas, y me has hablado de tantos problemas, que hemos de ir poco a poco, aunque tenga que escribirte m?s de una carta, para no desviar ninguna respuesta. Primero que siempre protestamos y creemos que el tiempo en que estamos es peor que el anterior. No hay que ser, ni pesimista, ni conformista. A los Santos de todos los tiempos siempre los han mirado como, ?bichos raros?, que caminan en sentido contrar?o, por donde camina el com?n de la gente; por eso son pocos en cada siglo; pero tambi?n es cierto que no hay siglo sin Santos y que el hilito de oro y diamantes que comenz? con la llegada de Cristo al planeta Tierra, formada por ese ej?rcito incontable de Santos, jam?s se ha interrumpido y en estos mismos tiempos dif?ciles, en que estamos viviendo, segur?simo que hay un pu?ado muy grande de Santos. Lo que pasa es que el mal es muy escandaloso y mete mucho ruido y, el bien es muy silencioso y casi no se nota. Pero estoy convencido que en este mundo en que estamos, mi querido Te?filo, hay m?s bien que mal, hay m?s gente buena que mala, hay mucho m?s amor que odio.
Acu?rdate del tiempo anterior al Diluvio Universal, en el que hay un momento que dice la Biblia que Dios se lleg? a arrepentir de haber creado al hombre. M?s atr?s a?n. Desde los comienzos de la humanidad, se comete el primer crimen que hubo en el planeta Tierra por culpa de la desgraciada envidia. Un hermano mata a otro. Y a?n vete m?s atr?s, si quieres ?Podr?an ser m?s felices nuestros primeros padres? Cuando el mismo Dios gozaba, disfrutaba paseando con esos primeros pobladores del planeta Tierra, creados por El mismo con tanto mimo. ?HAGAMOS AL HOMBRE A NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA? dijo el Creador, con tono solemne. Pero ya dije, que cuando Ad?n fue a vivir al para?so ya exist?a el envidioso y zorro Diablo, personaje lleno de odio y venganza y con mentiras, enfrent? al hombre contra su Creador. Claro que ya El, no ten?a nada que perder, ni la infelicidad del hombre le iba a traer a ?l ning?n beneficio. El envidioso es feliz viendo hundido al que est? feliz y lo que consigue es aumentar el n?mero de los infelices, y en lugar de crecer en el amor aumenta m?s el odio y el rencor.
Mi buen y querido Te?filo, lo siento; pero tengo a?n que decirte que hay que ir a?n m?s atr?s y ver cu?ndo empez? el mal y d?nde y por qui?nes. ?Te acuerdas, mi querido amigo, que ya arriba en el Cielo cuando Dios decidi? salir de s? mismo y crear a los ?ngeles, esp?ritus sin cuerpo como El? Pues bien, no quiso darles el Cielo directamente, sino antes quiso dejarles libres, para que libremente le eligieran, como amigo. Y mi querido amigo, ?Qu? sucedi?? Pues, lo que pasa con la libertad, que est? puesta para que elijamos el bien y lo bueno; pero siempre est? abierta la posibilidad de decir no, porque si no fuera as?, entonces no habr?a ning?n m?rito y actuar?amos como robots autom?ticos, sin voluntad y como por inercia.
Dios quiere que le amemos libremente y as?, en el mismo Cielo, se sembr? el p?nico y la guerra, por la soberbia y el orgullo de unos que negaron la autoridad de quien les hab?a creado, crey?ndose autosuficientes y olvid?ndose de su origen. Se enfrentaron en una horrible batalla ?Qui?n lo dir?a! En la misma casa del Se?or: una guerra ?civil?. Unos, capitaneados por San Miguel y otros capitaneados por Satan?s. Al final, como siempre ser?, triunf? el bien sobre el mal y definitivamente se quedaron a vivir en el Cielo los que libremente eligieron al Creador como su Padre y amigo, y el resto fueron a parar tambi?n definitivamente al Infierno, que en esos momentos se encendi? para no apagarse jam?s.
Esto todo lo sabes, mi buen amigo Te?filo; pero hoy he querido hacer un repaso y recordar c?mo comenz? todo para poder entenderlo que me dices ahora. No es que quiera justificar en modo alguno el mal que est? ocurriendo en estos tiempos que nos est? tocando vivir, sino para ser realistas y no catastrofistas y ver qu? es lo que han hecho en sus respectivos tiempos nuestros amigos los Santos, que tuvieron que afrontar el mal, como titanes.
T? te has olvidado de la cantidad de hombres y mujeres que han muerto martirizados por ser buenos, empezando por Abel, hasta el Santo de los Santos el mismo Dios transformado en hombre, llevando sobre s? la grandeza de su divinidad, y el peso horroroso de todo el mal de los hombres de todos los tiempos: Cristo Jes?s, nuestro Se?or. Los hombres, parece que no sabemos hacer otra cosa que matar y cuando alguien nos hace sombra o nos molesta, le matamos, o con armas o con calumnias.
Mira, a grandes rasgos, los vaivenes de la historia del hombre en la Tierra. El Diluvio Universal, la destrucci?n de Sodoma y Gomorra, la corrupci?n y hundimiento del imperio Griego, la corrupci?n generalizada y la desaparici?n del imperio Romano, la guerra inacabable de Jud?os y ?rabes, que empez? hace casi cuatro mil a?os y a?n sigue sin haber paz definitiva, la primera guerra mundial y la guerra civil Espa?ola y la segunda guerra mundial y suma y sigue y repasa toda la geograf?a actual y contar?s ahora mismo m?s de 40 conflictos b?licos aunque las m?s conocidas sean Irak y Palestina. Mi querido amigo Te?filo, sin darme cuenta, si largo fuiste t?, largo estoy siendo yo, sin apenas tocar el problema; pero creo que vale la pena hablarlo a fondo.
Seguiremos hablando en otra ocasi?n ?Qu? prisa tenemos! No es cuesti?n, digo yo, de acabar por acabar, dej?ndolo todo en el aire. ?Qu? te parece si ponemos punto y final y continuamos otro d?a?. Chao y que Dios te bendiga mi buen amigo Te?filo.

Antonio Mar?a Hern?ndez Hern?ndez.
Publicado por verdenaranja @ 13:51  | Cartas a Te?filo
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