Domingo, 16 de julio de 2006
Damos cabida al art?culo publicado en el Programa de Semana Santa de 2005 de Icod de los Vinos.


FRAILES Y SACERDOTES ESCRITORES
ICODENSES


Manuel Hern?ndez Gonz?lez



Entre los escritores religiosos icodenses destacan en primer lugar los agustinos, orden ilustrada por excelencia. la ?nica que abri? una brecha en la ense?anza tomista.

FRAY MARCOS ALAYON

El primero de todos ellos fue Fray Marcos Alay?n. uno de los baluartes del agustianismo, que propuls? ese gran proyecto frustrado que fue la Universidad lagunera junto con el orotavense Fray Gaspar de Herrera. Amigo personal de otra de las figuras de la Preilustraci?n canaria. Crist?bal del Hoyo Sol?rzano, Marqu?s de la Villa de San Andr?s. muy vinculado a Icod, donde residi? en su hacienda de las Ca?as, Definidor de la Orden falleci? en su convento del Realejo en 1761. Hab?a nacido en Icod el 15 de abril de 1675. bautizado el 25 de dicho mes. hijo de Juan Manuel Tarifa y de Catalina Gonz?lez Alay?n. Fue notable su fama en su tiempo como predicador, pero su mayor contribuci?n fue la literaria. Fue el gran poeta de la Navidad isle?a con sus autos "Los mejores peregrinos". en la que incorpora pastores de carne y hueso, Coloquio gracioso para la Navidad de Jesucristo, Loa dedicatoria para la Natividad de Jesucristo y Loa de Adoraci?n para la :Noche de Navidad. Est? ?ltima se represent? en 1773 en casa de Ces?reo de la Torre en La Laguna. Otras obras suyas fueron la loa al nacimiento de nuestro redentor, juguete del Alcalde, juguete de los pastores dormidos, loa para la noche de Navidad, el Rey de los Cielos Adorado en la tierra auto sacramental, publicado en Sevilla. Escribi? tambi?n poes?as dedicadas al Vizconde y a la gran quema de Garachico la noche de San Jos? de 1697. Introduce la s?tira v el demonio en sus textos.

JOS? GONZ?LEZ SOTO

Otro de los m?s significados frailes icodenses escritores fue Jos? Gonz?lez de Soto. Hab?a nacido enel seno de una familia posici?n social intermedia. Estudia desde los primeros a?os de su infancia en el convento agustino de San Sebasti?n. Profundiza en su estudios de Filosof?a y Teolog?a en el convento agustino de La Orotava. Ser?a su educador uno de los m?s cualificados representantes del clero regular ilustrado, Fray Antonio Jacob Machado, doctor en la suprimida Universidad agustina de La Laguna. Junto con ?l influenciaron en sus estudios el grancanario Fray Antonio Raymond, socio de las Econ?micas de La Laguna y Las Palmas. enciclopedista. seguidor de Dupin y Voltaire, procesado por la Inquisici?n y Fray Luis de San Jos? Delgado, maestro de la Econ?mica lagunera, y toda una pl?yade de agustinos educados en las m?ximas racionalistas. en la historia eclesi?stica y en una teolog?a que armonizase Raz?n y Fe.

La orden agustina, a diferencia de las dominica y franciscana. se esforzaba por desterrar la anquilosada escol?stica e integrar en sus estudios las teor?as racionalistas y la ciencia experimental. En 1790, es designado Lector de Artes en los estudios del convento orotavense. All? desarrolla en la C?tedra de Filosof?a un programa racionalista, que trataba de armonizar la fe con las nuevas teor?as cient?ficas, con un claro eclecticismo. En 1793 sus conclusiones p?blicas de Filosof?a no se leyeron por chocar abierta con las de los franciscanos y dominicos, por lo que fue denunciado ante la Inquisici?n por ?stos ?ltimos.
La educaci?n escol?stica hab?a creado un prototipo de religioso dogm?tico, intransigente e incapaz de poseer una personalidad y entidad propias. La creencia ciega en verdades preconcebidas le llevaba a repetir sistem?ticamente como una cantinela las m?ximas que se consideraban perennes. En el terreno pedag?gico tra?a consigo una orientaci?n memor?stica y una Teolog?a y Filosof?a ininteligibles. Soto era visto por ?stos como una persona arrogante y un hereje por pensar de forma diferente. Sin embargo, su eclecticismo le lleva a analizar y experimentar con las teor?as cient?ficas m?s avanzadas de su tiempo, incluido el propio Leibniz. Propugna la total separaci?n de los planteamientos filos?ficos de la intervenci?n del Santo Oficio. Se fundamenta en el terreno de la historia eclesi?stica en las reformas de los agustinos italianos Berti y Buz_i, afines al catolicismo ilustrado y cr?ticos con la rancia escol?stica. En la filosof?a se aprecia de manera directa la influencia en ?l de la escuela atomista. en especial de Gassendi, rompiendo con el idealismo de Descartes. Para el franc?s no hay m?s espacio que la extensi?n de los cuerpos, s?lo existe diversa densidad en los mismos. Para los atomistas como Soto la estructura ?ltimo de los cuerpos es su composici?n en part?culas indivisibles, cuyas distintas agregaciones en cantidad y figura determinan sus diferentes proporciones.

Al defender el atomismo, delata una concepci?n del Universo radicalmente opuesta a la tomista que bebe directamente de Gassendi y del padre del atomismo, Epicuro. Sus proposiciones procesadas por la Inquisici?n demuestran el profundo espiritual
conocimiento de la Ciencia Moderna pose?do por el agustino icodense, expresivo del nivel intelectual de su orden en las islas, que le permite combinar el catolicismo ilustrado con la filosof?a atomista. Admite la existencia de una sustancia infinita espiritual (Dios) y las almas inmateriales humanas. Ese delicado equilibrio sobre una v?a intermedia entre el dogmatismo tradicional y el escepticismo cient?fico. Adopta un cosmos f?sico en el cual la Naturaleza parece estar disociada de la voluntad divina, tener un cuerpo de leyes propio e independiente. Esta contraposici?n entre la acci?n de un Dios infinito y la existencia de un Universo con leyes propias da al pensamiento del agustino una concepci?n pante?sta del mundo que se torna pol?mica en la asunci?n de los dogmas cat?licos como el de la consagraci?n del pan y del vino como cuerpo y sangre de Cristo. Para Soto suenan como cosa distinta lo que hace Dios y lo que produce la Naturaleza. Es la asunci?n de una filosof?a mecanicista, resultante de la combinaci?n de muchas peque?as part?culas. Cada una de ellas persiste a la otra con que se combina. De esa mutua resistencia a las part?culas resulta la resistencia o solidez de los cuerpos por este mecanismo que causa la Naturaleza, del cual Dios no le puede privar.

Soto es elegido en 1795 Prior del convento agustino de La Orotava. Se esfuerza por introducir las reformas ilustradas en la gesti?n econ?mica de su orden. en particular en el cultivo de la tierra. Sigue profundizando en la ciencia experimental. Fruto de ese an?lisis es su Carta sobre la erupci?n del volc?n de Chahorra de 9 de junio de 1798, en el que muestra sus profundos conocimientos en la materia en una ?poca en la que los conocimientos sobre el volcanismo eran todav?a bien escasos y fragmentarios.

La primera d?cada del siglo XIX es la que su posici?n reformista en la ?rbita de la ciencia y la pedagog?a que le hab?a llevado a constantes choques con dominicos y franciscanos y a un abierto enfrentamiento en sus estudios. que le llev? a ser procesado por la Inquisici?n, se transforma en compromiso pol?tico. l.a invasi?n napole?nica de la Pen?nsula ib?rica lleva las islas a una ausencia de poder establecido. Hab?a que tomar el poder por parte de las elites constituidas si no se quer?a que la situaci?n derivase en anarqu?a. La oligarqu?a tinerfe?a, encabezada por el Marqu?s de Villanueva del Prado, decide tomar en sus manos el poder pol?tico y erige una Junta Suprema de Canarias. En ella el agustino desempe?ar? el papel de secretario. Soto agosto de 1808 y marzo de 1810. Servia de vocero de las opiniones y actividades de la Junta y difund?a noticias tanto locales como internacionales.

Ante la marcha de los acontecimientos, el liberalismo de las Cortes de C?diz, que pon?a en cuesti?n las ?rdenes religiosas, le lleva a tomar partido por el absolutismo, si bien manteniendo siempre una posici?n reformista. Segu?a creyendo en direcci?n del Correo de Tenerife, el primer peri?dico regular existente en Canarias, que sale a la luz entre agosto de 1808 y marzo de 1810. Serv?a de vocero de las opiniones y actividades de la Junta y difund?a noticias tanto locales como internacionales.

Ante la marcha de los acontecimientos, el liberalismo de las Cortes de C?diz, que pon?a en cuesti?n las ?rdenes religiosas, le lleva a tomar partido por el absolutismo, si bien manteniendo siempre una posici?n reformista. Segu?a creyendo en esos ideales que parec?an haber sido superados por las nuevas perspectivas que abr?a el liberalismo. As? en 1817 ingresa en la Econ?mica lagunera, con la intenci?n de reanimar los cauces ilustrados en visible decadencia. Ese mismo a?o es destinado como Prior al convento de su ciudad natal, por lo que no acepta el encargo de realizar el Elogio de Fernando VII.

Eran a?os dif?ciles de escasez de religiosos en los que se hace cargo de un convento en crisis. En 1820 con el r?gimen liberal se suprime. Consigue del ayuntamiento icodense la apertura de su iglesia como parroquia auxiliar y crea una c?tedra de humanidades en el extinto convento, como prueba de la continuidad de su esp?ritu ilustrado y su fe en el papel redentor de la pedagog?a, testimonio fehaciente de un religioso abierto a los nuevos tiempos.

ANTONIO HERN?NDEZ BERMEJO

Por su parte, otro religioso agustino icodense escritor fue Antonio Hern?ndez Bermejo (1760-1837). Hijo de una familia de emigrantes. fue el autor de estudios geneal?gicos de linajes de su localidad natal. Junto con ese af?n por el rescate de las ra?ces de la localidad se signific? como grabador. Ilustrado, miembro de la Real Sociedad Econ?mica de Amigos del Pa?s, destac? en sus trabajos art?sticos en ella. Entre sus obras se conserva un Se?or de la Ca?ita, de 1785. En 1786 firma el escudo de la orden de San Juan Evangelista junto al drag?n. En la modalidad calcogr?fica es autor de blasones y escudos de Tenerife, del del Real Consulado del mar de la isla y de varias ilustraciones de la obra sobre el cultivo del aceite de colza que dio a la luz en 1786 la Real Sociedad Econ?mica. Tambi?n dibuj? un mapa de la isla de Tenerife, incluido en el Semanario miscel?neo enciclop?dico elemental del ingeniero Amat de Tortosa. Su protagonismo fue tal en la segunda imprenta tinerfe?a. la de la Real Sociedad Econ?mica del italiano Bazzanti, que particip? en numerosos grabados como el escudo de Tenerife del ayuntamiento lagunero de 1786 en una s?plica impresa a su Majestad.

En la Orden agustina desarroll? reformas educativas en el convento de San Sebasti?n icodense. Sin embargo choc? abiertamente con el prior Antonio Reyes, que le separ? del ministerio sacerdotal, por lo que disgustado solicit? la exclaustraci?n. Hab?a continuado la misa despu?s del Incarnatus, como se practicaba en las iglesias de la di?cesis. En 1811, a su espera de la misma, el obispo en Teror, teniendo en cuenta las mejores noticias de su conducta y buenas habilidades y de lo adelantado del expediente le concedi? indulto de retento a fin de que pudiera vivir fuera del claustro, vistiendo su h?bito regular y sujeto a la obediencia del Prelado. El 24 de febrero de 1812 fue nombrado capell?n del hospital y el 20 de abril de 1817 maestro de primeras letras. El beneficiado Juan Hern?ndez Cordura destac? su celo en la ense?anza de los ni?os y en el cuidado de los pobres del hospital, a pesar de la falta de dotaci?n de la escuela Asist?a tambi?n con frecuencia al confesionario y a todo cuanto le dispon?a la parroquia. El presb?tero .los? Sopranis Montesdeoca reflej? el esmero con que educaba a la juventud, tanto en las primeras letras como en la doctrina cristiana y buenas costumbres y su recogimiento en la casa hospital.


LOS PRESB?TEROS

CRIST?BAL P?REZ DEL CRISTO


Entre los p?rrocos de Icod escritores destaca, sin duda, Crist?bal P?rez del Cristo Nacido en la ciudad del Drago el 18 de septiembre de 1639, pertenec?a a una familia intermedia. Era hijo de Antonio P?rez del Cristo y de Mar?a Hern?ndez o Fern?ndez Figueroa o Alsovclo, como le gustaba denominarse en esa continua trastocaci?n de apellidos caracter?stica de la ?poca. Una informaci?n geneal?gica de su padre reconoce que su abuelo materno fue hijo de Pablo y Mar?a 1-lern?ndez que vinieron al lugar procedentes de Catalu?a. El bautismo de ?ste fechado el 20 de febrero de 1554 recoge que sus padres eran `'ambos catalanes del Reino de Catalu?a" (1). Sus pretensiones de ingresar al Santo Oficio en 1671 se vieron paralizadas en virtud de ciertas denuncias tocantes a su ascendencia.

El joven Crist?bal P?rez del Cristo, tras iniciar sus estudios en el convento agustino. pas? a La Laguna y m?s tarde a Sevilla para desarrollar su carrera eclesi?stica. En esa ciudad se licenci? y doctor? en su Universidad en Teolog?a, culminando este proceso formativo en 1669 (2). En sus aulas lleg? a ser Catedr?tico de L?gica, retornando m?s tarde a su localidad natal, donde servir?a su parroquia de San Marcos como beneficiado sustituto del Doctor Amaral entre los a?os 1686 y 1691. Adquiri? en esa ?poca fama de orador sagrado (3).

Conforme a la mentalidad de la ?poca, trat? de ascender en su valoraci?n social a trav?s de unos de sus veh?culos, la reafirmaci?n de la limpieza de sangre por su entrada en la Inquisici?n y por medio de uno de sus cargos honor?ficos m?s valorados socialmente, el de notario. Debemos de tener en cuenta que su acceso hab?a sido frenado en su juventud por denuncias sobre la impureza de su origen Y ello a pesar de haber alegado su c?tedra en la Universidad de Sevilla. Finalmente en 1685, con el informe favorable de testigos que glosan su prestigio social y su labor como beneficiado sustituto. se le admiti? como notario del Santo Oficio el 20 de septiembre de 1685. Se le reconoci? ?til para su servicio en ese Tribunal por ser "famoso te?logo en lo escol?stico, como se reconoce en todos los actos p?blicos y literarios, predicador de los nombrados en esta isla, persona muy condecorada y asistida de toda virtud y en continuos ejercicios espirituales con la asistencia de todo el pueblo"(4).

Con su peculio hab?a construido un retablo a San Antonio Abad en la parroquia de San Marcos en el crucero del lado del Evangelio con licencia del obispo Bartolom? Garc?a Xim?nez. Formaba parte de una capellan?a que hab?a erigido en 1704. en la que tambi?n estaban integradas las casas de su morada, de alto y bajo con sitio,. corral y huertas, en la calle real que baja de la plaza, varios pedazos de vi?a que hab?a obtenido por herencia y su modesto patrimonio con el que fue ordenado, cuya casa era terrera y de piedra con sitio y corral. Ordena que dos escritorios, el uno hechura del Norte (ingl?s posiblemente) y el otro peque?o y una papelera de Indias con 24 taburetes y un bufete grande de madera de barbusano se conserven para aseo y adorno de sus casas. El apell?n ten?a obligaci?n de decir en cada a?o 6 misas rezadas a Cristo Redentor. Nuestra Se?ora de Dolores, San Miguel Arc?ngel, los santos de su devoci?n, San Marcos Evangelista y San Gonzalo de Amarante, "a que siempre he sido muy devoto y una cantada en el altar de San Antonio Abad. Debe hacerse cargo tambi?n de su aseo y tener siempre reparado "el frontal mantelero". Expres? que deb?a usufructuarla durante su vida su prima y ahijada Mar?a de la Luz Alsobelo con la obligaci?n de pagar las misas "para que pueda pasar su vida honradamente". A su fallecimiento la desempe?ar?a el licenciado Francisco Gonz?lez de Aguiar, su primo hermano, beneficiado servidor de la parroquia de Icod por vacante del Licenciado Pedro Borges. M?s adelante coloc? a sus parientes por orden de cercan?a. De no haberlos, dio facultad al obispo para nombrar al icodense m?s benem?rito (5). Como se puede apreciar, el escritor perteneci? a un sector social intermedio con algunas rentas eclesi?sticas aumentadas con peque?as donaciones y cedidas a sus parientes m?s cercanos para su ordenaci?n a trav?s de capellan?as. Era un proceso habitual para garantizarse el acceso a la carrera eclesi?stica en una ?poca en la que las rentas comienzan a restringirse dr?sticamente con la crisis vin?cola sufrida por la isla desde el ?ltimo tercio del siglo XVII, ?poca de sus ?ltimos a?os de vida.

P?rez de Cristo falleci? en su ciudad natal el 5 de enero de 1705. Viera y Clavijo recoge que hab?a permanecido sus catorce ?ltimos a?os paral?tico en la cama, asistido seg?n Guti?rrez L?pez por Sebastiana Garc?a. mujer caritativa que hab?a atendido en sus enfermedades a trece sacerdotes y que le sobrevivi? pocos d?as (6).

Perteneci? a la misma generaci?n que Juan N??ez de la Pe?a, Tom?s Mar?n y Cubas, Fray Jos? de Sosa y Fray Diego Henr?quez. una pl?yade de escritores que renov? la historiograf?a isle?a barroca en los ?ltimos a?os de esplendor socio-econ?mico.. Fue el mayor de todos ellos, aunque s?lo le llevaba dos a?os a N??ez y cuatro a los restantes. En ese marco debemos de situar las claves de su pensamiento y de su obra. Empe?ados en mostrar la grandeza y relieve del archipi?lago, la abordan a trav?s de una erudici?n centrada en las fuentes y en el argumento de autoridad. Ingenuidad barroca teatral y devocional que muestran con candidez en su obra y en su af?n por revestirla de hechos providenciales e intervenciones constantes de la Divinidad. Son plumas que trataban
con denuedo las m?ltiples fuentes documentales y bibliogr?ficas a las que tienen acceso, pero est?n todos marcados por su origen social y su dependencia del patronazgo de la oligarqu?a que posibilita su subsistencia y la edici?n de su obra. Todos tienen en com?n su origen social intermedio.

"Excelencias y antig?edades de las Islas de Canaria" ha sido una obra pol?mica en la adjudicaci?n de su autor?a. No en su texto, donde aparece di?fana y profusamente su autor, Crist?bal P?rez del Cristo, sino en algunos autores que han cuestionado su autor?a en un supuesto que se estima defendido por Jos? Antonio de Anchieta y Alarc?n al atribuir la obra a su t?o Luis de Anchieta. Viera y Clavijo, que en la primera parte de su historia de Canarias no duda en ning?n momento sobre la autor?a de P?rez del Cristo, que reitera en numerosas ocasiones, cambia su punto de vista en su Biblioteca de Autores Canarios. Afirma sin ning?n argumento s?lido que la imprimi? en Jerez "con nombre del doctor Crist?bal P?rez de Cristo". Pero sus datos son confusos y err?neos. En primer lugar Luis de Anchieta hab?a nacido en La Orotava y bautizado en ella el 2 de enero de 1652 y no en La Laguna `"donde naci? por los a?os de 1648". Hab?a fallecido en Las Palmas en 1683 cuando tan s?lo contaba con 31 a?os y no en 1685 con 37. En 1678 dej? Andaluc?a, donde hab?a marchado para ingresar en la Compa??a de Jes?s. Hab?a ingresado en ella el 8 de octubre de 1676 (7). Nada prueba, y la biograf?a y la temprana muerte del jesuita menos lo avalan. Si contradictorios son sus argumentos, no lo son menos los del descendiente de Anchieta. Manuel de Ossuna y Savi??n. En su Resumen de la Geograf?a F?sica y Pol?tica y de la Historia Natural de las Islas Canarias sostiene que Luis de Anchieta por modestia "ocult? su nombre bajo el de Crist?bal P?rez del Cristo" . Asienta ese juicio en "un manuscrito del a?o 1676 que se conservaba en los curiosos papeles que dej? Jos? Antonio de Anchieta y Alarc?n en los que as? consta" (8). Tras haber le?do con exhaustividad la extensa y prolija obra de Jos? Antonio de Anchieta y Alarc?n a trav?s de sus apuntes y diarios, no hay nada que nos avale esa atribuci?n a su t?o. ni que la justifique medianamente. Su propia trayectoria, su breve vida, todo parece contradecirlo. La autor?a de P?rez de Cristo, su formaci?n sevillana, su reiterada cita en todas las partes del libro. demuestran fehacientemente su redacci?n.

La tesis de la obra es que las Canarias eran las Afortunadas de IaAntig?edad, lodo lo dem?s se da por analog?a. Eran el fin de la Tierra, el lugar alejado por excelencia. Al estar en el extremo del mundo conocido, nada tiene de extra?o su identificaci?n con islas m?ticas y escatol?gicas (9). Si el archipi?lago son las Islas Afortunadas, en la misma medida son los Campos El?seos. En ese fin de la tierra estaba el celebrado Monte Atlante y esta cima est? situada en una de las islas. Pero la ?ltima raz?n y de m?s fuerza, por ser fundamento de las dem?s, es la conclusi?n de los cosm?grafos antiguos que "creyeron eran las Islas de Canarias la ?ltima raya o l?mite del mundo a donde fenec?a el Cielo, Tierra y Mar". Para invalidar el mito del R?o de los Campos El?seos, P?rez del Cristo cree que se situ? all? para llevar adelante algunas de sus opiniones o f?bulas err?neas sobre la transmigraci?n de las almas.

Otras obras suyas manuscritas, dadas a conocer por Juan G?mez Luis-Ravelo son `"Los Ejercicios de los Cinco pasos" y "Modo que se ha de observar en la procesi?n del d?a de la presentaci?n de Nuestra Se?ora", testimonios fehacientes de sus conocimientos teol?gicos y enmarcados dentro de la religiosidad barroca de su tiempo (10).

FRANCISCO JOS? VERGARA

Otro cl?rigo escritor icodense lo fue el doctor Francisco Jos? Vergara, beneficiado rector de la parroquia de San Marcos. Dio a la luz un serm?n paneg?rico con motivo de la colocaci?n de la imagen mejicana de Nuestra Se?ora de las Angustias en la ermita de su advocaci?n. Esta funci?n se celebr? el 22 de septiembre de 1748 en la iglesia de San Marcos. La talla hab?a sido conducida en procesi?n desde la casa de su donante. el indiano Marcos Torres, un icodense dedicado al comercio canario-americano y que hab?a vivido durante varias d?cadas en Campeche, en el Yucat?n mejicano, uno de los puertos con los que Canarias ten?a permitido traficar. La obra, editada en C?diz en la imprenta de Pedro G?mez de Requena, sita en la plaza Real, estaba dedicada a otro se?ero mercader de la carrera de Indias, el santacrucero Mat?as Bernardo Rodr?guez Carta, Tesorero General de la Hacienda p?blica en Canarias. Carta compart?a con Torres un similar af?n por ennoblecerse y mostrarse ante sus conciudadanos como miembros del estamento privilegiado de la sociedad a trav?s de la inversi?n en suntuosas haciendas con ermitas anejas. Su capilla de la Concepci?n santacrucera, atribuida a Veraud. es una obra cumbre del rococ? insular.

Torres. en unas palabras que anteceden al serm?n. lo dedica a Carta como s?mbolo de su amistad y estrechas relaciones. "Iras ellas aparecen la imprescindible aprobaci?n del exlector de Teolog?a Fray Andr?s de San Francisco por mandato del obispo de C?diz Fray Tom?s del Valle v el dictamen de Fray Juan Evangelista de Sevilla, guardi?n del convento capuchino de esa ciudad portuaria, fechadas en ella, respectivamente, el 30 de marzo y el 21 de abril de 1751 y finalmente la licencia episcopal para su impresi?n.

Es proleg?meno del serm?n un soneto dedicado al "devoto due?o" de la imagen y una canci?n, expresi?n de admiraci?n del orador hacia esa talla. Sus versos exaltan el d?a que

Desde lejos, o Torres, transportaste
La Imagen de MARIA Dolorosa,
Y en Aras bien decentes colocaste
El d?a que para esto se?alaste
Fue plausible a pompa majestuosa
Siendo por cierto la funci?n gloriosa
No se ha visto en el Pueblo d?a otro
por tan lleno, gozoso y asistido,
si lo atento se impacienta por devoto,
siendo el im?n objeto y atractivo
arco de agrados, que flecha a lo remoto
porque es transumpto de Angustias vivo.

El serm?n, tras resaltar el concurso, la pompa ser,
sacerdotal, "que es grande veneraci?n", el aparato, "tanta decencia en las Aras, que a todo costo se asean, la seriedad y respeto, la gloria de una niebla, que el templo todo lo ilustra, los conceptos y la alabanza de ciento veinte cantores que, al impulso de acordes, bemolados instrumentos pueblan el sitio de encantos", se extiende con su lenguaje barroco, en consonancia con la ?poca, en glosar las virtudes de la Virgen. En ?l su ara descifra los enignas, pues es "figura de aquella Reina, por el material y ornato eran su Alma y su cuerpo". Fue hecha de serr?n, que no admite corrupci?n, ba?ada de oro y coronada, que es "ser MARIA Virgen y Madre de un Dios, toda adornada de gracias y excelencias de Virtudes, pero es, sino me enga?o, con respecto a las Angustias, que nos muestra su semblante" . en medio de "tanto ac?bar hace gala de sus penas. si tan sin pena se adorna, que es verla hermoseada de delicias, cuando mide la estatura del dolor, por lo erguido de la palma de la Cruz". Belleza y tragedia est?n siempre presentes en la Virgen. De ah? que "si esto es, Se?ora, unir penas con delicias o estrechar penas con ansias, como puede ser, que as? todos os reciban, ya que el Cielo os da por Madre". De ah? que. al tiempo que se nos ofrecen dichas y penas, " en tal Madre tenemos, o penas que ofrecen dichas o ansias que son gloriosas, para esta Reina lo acerbo, lo feliz para nosotros. De ah? que sea lo mismo que decir "que aquella Imagen de Angustias
propiamente es nuestra Madre, seg?n que Dios nos la ofrece, porque ninguna para hacernos m?s dichosos ha pasado por m?s penas".

La Virgen de las Angustias se convierte en "un tierno simulacro de esa advocaci?n. Dice desde su ermita a cuantos pasan, moradores o vecinos de otros pueblos, que "si hay dolor o pesadumbre que compita con mi pena" . Es la madre de todos, porque al perder el de sus entra?as "es serlo de las Angustias, que semejante Mujer introdujo en tantas almas. porque sus ansias son m?as, si soy Madre de culpados por eso al pasar por el camino en donde hoy me coloco, pido a todos el respecto", para que reparen que "mis ansias son sus dichas, si a compasi?n de las penas son hijos de mis entra?as". Finaliza el serm?n con el agradecimiento a Marcos de "forres que pone en las bocas de la Virgen, "que yo le sabr? pagar y premiar, a quien debo y deber? mis aplausos, alcanzando de mi Hijo para ?l y para todos en esta vida dichas que sean de gracia yen la otra felicidades de Gloria".

NOTAS:

Archivo Hist?rico Provincial de Tenerife. Leg.2532.
GONZ?LEZ RODR?GUEZ, A.L. "Los Estudiantes
canarios en la Universidad de Sevilla (1576-1769)". IV
Coloquio de Historia Canario-americana. Las Palmas,
1980. Tomo I. pp.328-329.
GUTI?RREZ L?PEZ, E. Historia de la ciudad de Icod de los Vinos en la isla de Tenerife. La Laguna, 1941, pp. 163-168.
MILLARES CARL?, A., HERN?NDEZ SU?REZ, M. Biobibliograf?a de escritores canarios (siglos XVI, XVII y XVIII). Las Palmas, 1975. Tomo 1, p. 256.
Archivo del Obispado de Tenerife. Capellan?as. Leg.84 n?5.
VIERA Y CLAVI.JO, J. Noticias de la Historia General de las Islas Canarias. 6' edici?n. Introducci?n y notas de Alejandro Cioranescu. Tenerife, 1971. Tomo II, p. 904. GUTI?RREZ L?PEZ, E. Op. Ci t.
VIERA Y CLAVI.JO, J. Op. Ci t. Tomo II, pp.865-866.
Op. Ci t., p.6.
MART?NEZ, M. Canarias en la mitolog?a. Tenerife. 1992, pp.33-35.
G?MEZ LUIS-RAVELO, J. "Manifestaciones religiosas populares en el Ycod del siglo XVII. "Los ejercicios de los cinco pasos". Semana Santa,, Revista del Patrimonio Hist?rico-Religioso de Ycod". Icod, 1996.

Publicado por verdenaranja @ 0:12  | Patrimonio Religioso
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