Domingo, 16 de julio de 2006
15 de julio

Durante los d?as 7 al 14 de Julio treinta y tres personas pertenecientes a grupos de las parroquias de la Gu?a de Isora y de La Guancha hicieron recorrido por tierras alemanas y austriacas visitando varias ciudades monumentales.

La primera parada fue en Dresde. Desde el otro lado del Elba a la altura del puente Augustusbr?cke pudimos percibir el encanto de la ciudad: El Elba, el Georgentor, el edificio de las Cortes, la alargada fachada de la academia de Artes con su c?pula redonda, la terraza Br?hlsche Terrassa, la c?pula de la iglesia Frauenkirche, la iglesia cat?lica Hofkirche, la ?pera Semperoper, etc. Luego vendr?an la visita panor?mica en autob?s y a pie.

Realmente admirados quedamos ante el encanto de la ?capital secreta? de Franconia: Nuremberg que transmite el contraste entre los viejos bienes culturales y el esp?ritu moderno y lleno de vida. En ella paradas obligadas fueron: la Fortaleza, la casa de Pilatos, la casa de Durero, las callejuelas del Casco Antiguo, la iglesia de San Sebaldo, la iglesia de San Egidio, el Ayuntamiento, mercado central y la Fuente Hermosa, iglesia de la Virgen? Impresiona pisar las piedras seculares de sus calles.

Luego Salzburgo, ciudad de Mozart y de los magn?ficos festivales de verano, enclavada en un hermoso territorio, con una estructura urbana plagada de bellos monumentos y rincones t?picos, como el palacio de Mirabell, la casa de Mozart, la Catedral y el castillo Hohensalzburg, desde donde se pudo apreciar una magn?fica vista sobre la urbe.

Cuatro noches pernoct? el grupo en Munich, la ciudad de la cerveza, pero tambi?n una ciudad de cultura y antiguas tradiciones. Situada al pie de los Alpes, es la capital del Estado Libre de Baviera. Munich es un importante centro econ?mico y una de las ciudades industriales m?s grandes del pa?s. La parte antigua de la ciudad, en la orilla oeste del Isar, tiene una serie de edificios de estilo barroco y rococ?, la mayor?a construidos durante la primera mitad del siglo XVIII por los soberanos de Baviera, inspirados por los modelos italianos. Marienplatz es el centro vital de Munich y en esta plaza se celebran los populares festivales. Se pudo escuchar el sonido m?gico acompa?a el baile tradicional de los personajes del Carill?n m?s grande de Alemania (Glockenspiel im Rathausturm) que toca tres veces al d?a.

Encantadora fue la excusi?n desde Munich hacia el Valle de Baviera con la visita a la abad?a benedictina de Ettal, que se encuentra al norte de los Alpes b?varos, en la cercan?a del Zugspitze y a 100 km. de Munich. El monasterio que le dio origen fue fundado en1330 por el emperador de la casa de Wittelsbacher Luis de Baviera, quien adem?s don? para la iglesia, una Madona de m?rmol blanco que hab?a tra?do de Italia y que desde entonces se venera all? con gran devoci?n. Hoy en d?a cuenta con numerosos devotos, que vienen a verla desde lugares remotos. Por ello se considera que gracias a esta Virgen, la abad?a de Ettal es un verdadero centro de peregrinaci?n.
La abad?a constituye una fuente de trabajo para muchas personas de la zona; alberga a 55 monjes, as? como a 140 estudiantes internos. Tiene en total 430 alumnos, entre los que cuenta a las alumnas externas de la regi?n.

Luego nos dirigimos hacia el palacio Linderhof, en donde el rey Luis II dio rienda suelta a sus sue?os fant?sticos.

Por ?ltimo visitamos a pie el peque?o pueblo de Oberammergau donde todo est? impecable, limpio, cuidado y sorprenden sobremanera sus casas con grandes pinturas en las fachadas de todo tipo; especialmente entra?ables resultan las que tienen pintados personajes de los cuentos tradicionales que todos hemos escuchado de ni?os.
Los or?genes de Oberammergau se remontan a muchos siglos atr?s. Era un fuerte del siglo IX de la familia Welf, perteneciente a Villa Ambrigow. La guerra de los Treinta A?os y la peste del a?o 1632 acabaron pr?cticamente con todos sus habitantes; entonces, los escasos supervivientes hicieron una promesa en la que se compromet?an a representar para siempre la Pasi?n de Cristo, si es que cesaban las bajas entre ellos. Parece ser que su situaci?n mejor? y acabaron los desastres, por lo que la poblaci?n cumple, desde entonces con la promesa que hicieran sus antepasados, constituyendo cada diez a?os todo un acontecimiento tur?stico, reclamo de miles de turistas. Son varios cientos de lugare?os los que se disfrazan de jud?os y romanos de la ?poca en que Jesucristo fue torturado y escenifican La Pasi?n en un espect?culo que dura varias horas. Desde mayo y hasta mediados de octubre se celebran unas cien representaciones en un teatro de la localidad llamado "Passionsspielhaus".
Es tambi?n digna de ser destacada, la iglesia de San Pedro y San Pablo, de estilo rococ?. Otra de las visitas recomendadas es la Casa de Pilatos, con una pintura en la fachada que representa a Cristo ante Pilatos.

El ?ltimo d?a hubo tiempo para recorrer a pie parte del casco antiguo de la ciudad de Praga. Desde la plaza de Wenceslao, escenario de todos los acontecimientos que han marcado la historia de la ciudad y con el Museo Nacional partimos por la avenida principal hacia la plaza donde se encuentra el Ayuntamiento de La Ciudad Vieja. All?, tras deambular por calles estrechas con numerosas tiendas que venden el codiciado cristal de bohemia, nos congregamos frente al reloj astron?mico. Cuatro figuras mec?nicas que se ponen en movimiento cada hora. Tres de ellas mueven la cabeza negativamente y la cuarta, la muerte, representada por un esqueleto, dice que "s?" y abre la boca para llev?rselos del mundo. Al tiempo, Jes?s y sus doce ap?stoles desfilan por dos peque?as ventanas. Al terminar el espect?culo escuchamos el canto de un gallo. La leyenda cuenta que los concejales de la ciudad dejaron ciego al artesano que hizo el reloj para que ninguna otra ciudad pudiera tener un reloj semejante. Seguimos hacia la izquierda por la calle Karlova, llena de tiendas con ropa informal, art?culos t?picos y lugares donde disfrutar de espect?culos y teatro, para llegar, despu?s de recorrerla, al lugar donde se erige la Torre del puente, antigua prisi?n. All? comienza el Puente de Carlos, una estructura con 30 estatuas en los laterales y que da paso al barrio de Mal? Strana. Ya en Mal? Strana, encontramos un barrio bohemio, lleno de palacios, jardines y callejuelas y dividido en dos partes por la Iglesia de San Nicol?s, donde Mozart lleg? a tocar el ?rgano. Y visita obligada fue la iglesia donde se venera el Ni?o Jes?s de Praga.
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