Lunes, 17 de julio de 2006
En nuestra excursi?n por N?rnberg tuvimos la oportunidad de participar en la Misa en el campo de una fiesta de la MISI?N ESPA?OLA y adquirir la revista "Ventana EUROPEA", del que recogemos la siguiente experiencia:


UN ASTURIANO
EN ERLANGEN


Transcripci?n: Alberto Torga y Llamedo. N?rnberg


Soy asturiano, nacido el 16 de febrero de 1936 en la Concha de Artedo, ayuntamiento de Cudillero, donde pas? la primera infancia, y me llamo Gerardo Men?ndez y Mari?o.
En 1942 la familia se traslad? a Oviedo, donde mi padre trabajaba como ferroviario en el Ferrocaril Vasco-Asturiano, y all? inici? la escuela.
En octubre de 1947 march? interno a estudiar el bachillerato en el monasterio dominico de Corias, en Cangas de Narcea. Me traslado al colegio de los dominicos en Oviedo, donde termin? el bachillerato.
Mi ilusi?n era emprender la carrera militar, pero se opuso mi padre, por lo que trabaj? dos a?os en una tienda, a la vez que me matricul? en la Escuela Social de la Universidad, como trampol?n para entrar en el ej?rcito, obteniendo el t?tulo de Graduado Social en 1954.

SERVICIO MILITAR

Los estudiantes entonces, en lugar de cumplir el servicio militar como el resto de los reclutas, ped?amos pr?rroga por estudios y luego realiz?bamos las llamadas milicias universitarias: ?bamos los dos ?ltimos veranos de la carrera a un campamento en Monte la Reina, Zamora, de donde sal?amos con el grado de sargento o de alf?rez, para luego realizar el servicio militar durante seis meses en una unidad del ej?rcito. Yo lo hice en Santander, como alf?rez.
Tuve entonces la posibilidad de realizar el sue?o de entrar en el ej?rcito profesional, pasando por una academia de transformaci?n, para ser destinado a Madrid, donde estuve 3 a?os.

GERDA FISCHER

En unas vacaciones de verano en Oviedo conoc? a Gerda Fischer, joven alemana, estudiante de idiomas en la universidad de Heidelberg, que hab?a venido a la capital del principado para seguir un curso de espa?ol. Surgi? el flechazo, comenzamos a escribirnos y, cuando ambos ten?amos vacaciones, nos encontr?bamos en Portbou, la parte m?s oriental de la frontera espa?ola con Francia, donde pas?bamos unos d?as juntos.
Como la relaci?n iba en serio, en 1959 vine a Alemania, a casa de los padres de Gerda, para conocer a su familia.
Y al a?o siguiente decid? venir a trabajar a Alemania. Un pariente m?o que hab?a sido deportado de Francia a Alemania como trabajador forzoso (Frendarbeiter) durante la segunda guerra mundial, me dio la direcci?n de un amigo, de apellido Estradera, que, al final de la guerra, se hab?a quedado en Coburg, al casarse con una alemana. ?ste me facilit? trabajo como pe?n en una f?brica de maquinaria pesada (fresadoras y tornos) y me arregl? los papeles para poder quedarme. Recuerdo que me recibi? el alcalde de Coburg en su despacho y me dijo que ten?a que portarme bien, seg?n tradujo el amigo.
All? pas? mucho fr?o, con temperaturas de 20 grados bajo cero, por lo que no me quitaba el pijama, sino que pon?a la ropa de calle o de trabajo sobre ?l. Mi tarea era transportar en un carro planchas muy pesadas de acero desde los alrededores al interior de la f?brica.
Viv?a en un hogar de estudiantes, con tres chicos alemanes, que me ayudaron mucho para aprender el alem?n.

EN SIEMENS

Al cabo de un a?o, cuando ya me entend?a en alem?n, vine a Erlangen, donde entr? a hacer pr?cticas durante seis meses en la empresa Siemens, para poder luego ingresar en la Escuela de Ingenier?a, ramo de electrot?cnica, en la ciudad de W?rzburg, de la que recuerdo el mucho fr?o que pas?.


Despu?s de dos semestres en W?rzburg, continu? los estudios en la Escuela de Ingenier?a de N?rnberg, donde saqu? un t?tulo equivalente a "perito" en el ramo de electrotecnia, y comenc? a trabajar en Siemens de Erlangen, en el departamento donde se fabricaban aparatos para la medicina, como Rayos X y otros.
Mientras tanto segu?a mi relaci?n con Gerda y nuestros planes eran casamos y marcharnos a Espa?a. Ella hablaba muy bien espa?ol y le fascinaba la idea de vivir en Espa?a.

VIAJES CADA DOS A?OS

Mientras tanto, me surgi? un puesto de trabajo en la empresa familiar del padre de Gerda, "M?vius und Ruppert", dedicada a material escolar. Un t?o-abuelo de Gerda fue el inventor del sacapuntas de los l?pices.
Comenc? a trabajar en la parte comercial: primero en compras y luego en ventas. Como esto me gustaba m?s que lo electrot?cnico, comenc? a estu?diar Econom?a por las noches en la Facultad de N?rnberg, hasta que saqu? el t?tulo de Betriebswirtschaf (Ciencias Empresariales).
La empresa exportaba al extranjero el 70 por ciento de la producci?n y el 60 por ciento a los pa?ses europeos. Tambi?n exportaban al norte de ?frica y a Am?rica Latina, por donde sol?a hacer un viaje cada dos a?os, aparte de asistir a ferias en diversos pa?ses. Se puede decir que visit?, en plan profesional, todos los pa?ses de Europa y muchos del norte de ?frica y de Am?rica Latina.

MATRIMONIO CON GERDA

En 1964, cuando a?n trabajaba en Siemens, me cas? con Gerda. Al hacerlo por el rito cat?lico, Gerda, que es evang?lica-luterana, tuvo que firmar un documento por el que se compromet?a a bautizar y educar a los hijos en la fe cat?lica. En esos mometos se estaba celebrando el Concilio Ecum?nico Vaticano II, que tanto facilitar?a posteriormente las cosas. Pero tuvimos la suerte de que prepar? todo el papeleopara el matrimonio y celebr? la cere?monia el p?rroco Kupfer, de la Iglesia del Sagrado Coraz?n de Jes?s de Erlangen, un aut?ntico pastor con un gran sentido ecum?nico.
Por otra parte, en aquellos tiempos, la ?nica manera de que te reconocieran en Espa?a el matrimonio era si te casabas por el rito cat?lico.
En 1966 naci? nuestra hija Teresa, que es m?dica, y 18 meses despu?s, Alejandro, que es funcionario del gobierno. Al nacer nuestra hija, Gerda dej? de trabajar y la vuelta a Espa?a cay? en el olvido. En 1970, cuando los ni?os iban creciendo, Gerda empez? sus estudios de psicolog?a.

Aqu? me hice muy amigo de Enrique Casas, que estudiaba F?sica (fue asesinado por ETA en el Pa?s Vasco y sigo manteniendo una buena amistad con su viuda, la alemana B?rbara D?hrkop); de Enrique Blanco, m?dico, que hoy es profesor de medicina social en la universidad de Frankfurt, y de Manolo Miranda, que tambi?n hizo en Erlangen una especialidad de medicina y que volvi? al cabo de pocos a?os a Espa?a.
Pas? mucho fr?o, sobre todo los primeros a?os. Nunca pas? hambre, pero s? ganas de comer los guisos de nuestra tierra, a la que sigo a?orando y visitando cada a?o.

EXCURSIONES

En 1991 fuimos un grupo de 10 amigos en coche hasta Puente la Reina,en Navarra, para iniciar desde Roncesvalles el camino de Santiago en bicicleta. Llev?bamos un coche de apoyo, que cada d?a conduc?a uno distinto. Tardamos 13 d?as y desde Santiago fuimos a Finisterre.
Con ese mismo grupo hab?a hecho, tambi?n en bicicleta, el camino del Danubio, desde Passau a Viena, pero esta vez sin coche de apoyo.
En 1994 los mismos 10 amigos m?s uno nuevo emprendimos el viaje en bicicleta de Erlangen a Roma, esta vez con coche de apoyo. Hac?amos etapas de unos 60 kil?metros diarios, excepto en la llanura del Po, en que hicimos 110.
Tambi?n me aficion? aqu? a la monta?a. He subido los picos m?s altos de los Alpes alemanes, el Zugspitze y el Alpspitze, y he hecho traves?as con ese grupo de amigos por diversas monta?as de Austria y Suiza, con subida al Jugfrau en Suiza.
Organic? igualmente una excursi?n de amigos de Oviedo en 1985: vinieron unos 30, incluidos los familiares.

JUBILACI?N

Actualmente, ya jubilado, leo el peri?dico alem?n de la A a la Z. Despu?s de comer trabajo en el jard?n y por la tarde me re?no con un grupo de amigos alemanes a tomar una cerveza y a hablar de todo lo divino y humano, pero a las ocho de la tarde estoy en casa.
Tambi?n ando en bicicleta. Salgo tambi?n con mis tres nietos, Sara, Jerem?as y David, que me rejuvenecen.
Sigo con inter?s la marcha de la pol?tica alemana, espa?ola y mundial, y tambi?n el devenir de la Iglesia.
Desde hace ya mucho tiempo participo en la Eucarist?a en espa?ol que se celebra en Erlangen, en la iglesia del Sagrado Coraz?n de Jes?s, donde me cas? y a donde voy regularmente a misa, el tercer domingo de cada mes, donde hago de lector y a la que acuden m?s latinoamericanos que espa?oles. Tambi?n suelo ir a veces a N?rnberg, distante 25 kil?metros, a la misa en espa?ol en la iglesia de Santa Clara.
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