Martes, 18 de julio de 2006
Colocamos art?culo del historiador Juan G?mez Luis-Ravelo publicado en el programa de Semana Santa del a?o 2006 de la parroquia de San Marcos de Icod de los Vinos


PIEZAS CLAVE DE NUESTRO PATRIMONIO ART?STICO-RELIGIOSO

EL NI?O JES?S BENDICENTE


Juan de Mesa (1583 - 1627)
PLOMO POLICROMADO. 42,5 x 20 x14,5 cm.
Museo de ARte Sacro. Ifglesia de San Marcos.



Esta figura del Ni?o Jes?s en actitud de ben?decir, conservada en el museo icodense de Arte Sacro, queda encuadrada en la serie de interpretaciones que, inspiradas en pasajes de la infancia de Cristo adquirieron especial notoriedad en la segunda mitad del siglo XVI y en la primera del siguiente. Recreaci?n en esculturas de la tigura del divino Infante que aunque originaria de ?poca anterior, particularmente durante el franciscanismo, alcanza ese cierto auge durante el bajo Renacimiento, momento id?neo para retomar y recrear el desnudo de su infantil figura. Proposici?n que aparece ya en el repertorio de la imaginer?a andaluza durante el periodo manierista, con versiones tan peculiares como las de Jer?nimo Hern?ndez y la de Juan de Oviedo. Tal devoci?n franciscana fue introducida en el archipi?lago Canario de forma paulatina, a medida que las islas se fueron conquistando. De ?poca anterior s?lo es constatable la presencia figurada de Jes?s Ni?o en los brazos de alguna Virgen "aparecida", producto de incursiones misionales a costas isle?as. de las que, en la documental conocida, la Se?ora de la Candela en Tenerife es ejemplar incuestionable.

Ser? el llamado "Dios de la madera", el escultor alcala?no Juan Mart?nez Monta??s, quien, en el a?o 1606, logre imprimir definitivo car?cter a la iconografia, al incorporar su est?tica creadora a su versi?n del Ni?o Jes?s para la sevillana Hermandad Sacramental del Sagrario. Ejemplar caracterizado por la tierna belleza del rostro, enmarcado por abultada cabellera leonina: por la disposici?n abierta de manos y brazos, en actitud acogedora y, sobre todo, por la reposada y cl?sica estilizaci?n casi apol?nea que a su desnuda figura le procura.

Como ha puntualizado Hern?ndez D?az, el impacto con ella producido fue grande, repercutiendo en tal manera que algunos artistas se especializaron en hacer vaciados en plomo, delicadamente policromados, para atender a quienes no ten?an a su alcance el obtener copias lignarias m?s o menos fieles de ella (1). Arquetipo monta?esino desde el cual comienza a evolucionar el modelo, siendo su principal y m?s personal int?rprete su disc?pulo Juan de Mesa, con versi?n en gran manera original por el mayor naturalismo que le imprime, asimismo reclamada y reproducida en plomo policromado incluso algunos a?os despu?s de la temprana muerte del escultor como con la obra de Icod sucede, desfase cronol?gico que la t?cnica empleada propicia.

Modalidad del vaciado que se sabe utilizada en Sevilla en el siglo XVI, antes del a?o 1574, en el que el pintor Francisco Ramos en una carta de aprendizaje se compromete a ense?arle al vecino de Lima Crist?bal G?mez de Sarabia, estante por entonces en la ciudad h?tica, el oficio de vaciado de medio relieve y bulto entero... (2).

La imagen del Ni?o Jes?s bendicente de Icod, custodiada hoy en su Museo Sacro, procede de la iglesia de su convento franciscano del Esp?ritu Santo a cuya comunidad fue entregada como regalo por la pintora doradora Ana Francisca la Perla, viuda del pintor Gaspar N??ez, seg?n consta en la correspondiente carta de donaci?n suscrita el 18 de octubre de 1643, actuaci?n promovida seg?n dice por su devoci?n que tiene y a tenido al convento franciscano de Icod dio para el altar mayor de/ y otro alguno que mas convenga... un ni?o Jessus vassiado de altura de tres cuartos con su peana dorada que es de ynportansia el costo y todo lo a se?alado de limosna para el aumento del culto divino (3). Llama poderosamente la atenci?n la temprana fecha del donativo y la particular devoci?n que Ana Francisca confiesa tener al convento ser?fico de Icod cuando escasamente hab?an transcurrido dos a?os desde su fundaci?n y a duras penas los frailes pon?an en marcha el inmueble provisional que se sabe ya por ellos ocupado en mayo de 1646, tres a?os despu?s de efectuar su legado la doradora (4).

Ello lleva a sospechar que acaso derivase su decisi?n de un v?nculo de amistad, parentesco o relaci?n profesional con alguno de los miembros de la comunidad franciscana isodense. Sin embargo, el hecho de llevarla a efecto dos meses antes de su fallecimiento, acaecido el d?a 9 de diciembre de 1643, y un anterior similar obsequio que hizo de otro Ni?o Jes?s al convento franciscano de La Laguna, realizado antes del a?o 1635 por motivo de una imposici?n de v?speras y misa cantada, deja entrever un panicular proceder piadoso de Ana Francisca, en los ?ltimos a?os de su vida, vinculado a ?rdenes ser?ficas de la isla (5). En el caso de la de Icod, conforme a la citada carta de donaci?n, para satisfacer tan buena obra el convento se obligaba a decir v?speras y misa cantada con su responso todos los d?as del Se?or San Francisco... o dentro de la otaba de dicho santo.

Esta efigie del Ni?o Jes?s bassiado y de ynportante costo recibi? culto en la iglesia del convento de Icod hasta los a?os de la desamortizaci?n del mismo. En el inventario por tal motivo realizado en el a?o 1821 se cita, sin la precisi?n deseada, un Ni?o Jes?s que se halla en el retablo de la dicha sacrist?a (6). M?s expl?cita y concluyente es la referencia que del mismo se hace, casi un siglo m?s tarde, en un listado de objetos pertenecientes a las cofrad?as del Sant?simo y Dulce Nombre de Jes?s que custodiaba el Se?or Marqu?s de Vil lafuerte, efectuado con motivo de su entrega al Arcipreste del distrito de San Marcos, Don Jos? Ana Jim?nez, en el a?o 1861. Entre ellas se incluyen: Un Ni?o Jes?s de plomo de alto de media vara con el brazo derecho roto sobre una peana de madera dorada = una diadema de plata ? quesiempre faltaron tres rayos, y pesa onza y media... y un vaquerito de lanpaso encarnado del mismo Ni?o Jes?s (7). Haci?ndose constar como vemos que desde antes de la entrega ten?a la peque?a imagen el brazo derecho roto, tal como se conserv? hasta la d?cada de los setenta del pasado siglo en la que se procedi? a su fijaci?n. Cit?ndose todav?a la peanita de madera dorada original, desaparecida con toda certeza cuando se le priv? de ella para ser colocada la figura del Infante como remate del tornavoz del p?lpito de la iglesia franciscana, desde d?nde en tiempo m?s reciente pas? al museo en que hoy se conserva. Todav?a en el a?o 1968 permanec?a rematando el p?lpito, fecha en la que fue incluido en el conjunto de piezas que integraron la Exposici?n Homenaje a Mart?nez Monta??s, celebrada en el Cabildo Insular tinerfe?o con motivo del IV centenario del nacimiento del escultor. Ya en su cat?logo aparec?a registrada como de Estilo de Monta??s (8), vinculaci?n con el quehacer monta?esino mantenida en cuantos estudios a ella se han referido. Sin embargo una observaci?n minuciosa de la pieza si bien no anula esa su dependencia del famoso modelo de la Sacramental del Sagrario sevillana, evidencia una distinta, m?s humanizada interpretaci?n de la infantil figura, aqu? menos idealizada y m?s reposada o pesada si se quiere en su plantado, lo cual le confiere mayor naturalidad, plenamente acorde con la particular recreaci?n que del modelo de su maestro realiz? Juan de Mesa.

Nos hallarnos ante una interpretaci?n diferente, exenta de toda idealizaci?n, que transmite al contemplador emoci?n de cercan?a emanada de las naturales caracter?sticas del modelo humano utilizado: estrechez de hombros, figura tripuda y regordeta en no escasa medida, v sensaci?n de inestabilidad e inseguridad en su erguida silueta, al presente incompleta por faltarle el atributo que llevaba en su mano izquierda.

La gr?cil cabeza, de alborotados y rizados cabellos, cuyos claros y compactos mechones se elevan para formar la caracter?stica mo?a, muestra expresi?n contenida, concentrada en sus ojos grandes y almendrados. Toda la efigie, cuerpo y cabeza, pese a su derivaci?n de aqu?l, es contrapuesta en su concepci?n al acentuado clasicismo que el modelo de Monta??s ofrece. Si atendemos a la ya citada caracter?stica mo?a utilizada por el maestro y algunos seguidores de su estilo, debemos puntualizar, por lo que de decisorio en la autor?a de este modelo pudiera tener, que la misma es utilizada por Monta??s preferentemente en sus personajes adultos (San Juan Bautista, San Jer?nimo, San Crist?bal,...) sin apenas repercusi?n en sus figuras infantiles exentas o en grupo.

En la facultad de Bellas Artes de la Universidadde Sevilla se conserva un Ni?o Jes?s tallado en madera de caracter?sticas similares. Cuando el m?ximo especialista en la figura y obra de Mart?nez Monta??s, el profesor Don Jos? Ilern?ndez D?az, quiere puntualizar sobre ?l una atribuci?n no duda en asignarlo a Juan de Mesa aparte de por otras razones dice por su mayor realismo (9). Obra que por la fecha de su tallado, hacia 1625, pudo servir de modelo matriz para la serie de reproducciones en plomo policromado que se realizaron.

Ejemplar ajustado asimismo a ese modelo que venimos adjudicando a Juan de Mesa, es el conservado en la iglesia de San Miguel de Valladolid, como lo son en Tenerife, adem?s del de Icod, el de la iglesia lagunera de Ntra. Sra. de la Concepci?n, el de la colecci?n Saavedra Togores en Santa Cruz de Tenerife y lo fue el desaparecido en el incendio de la parroquial de Buenavista. De ?poca cercana a ellos y realizado con similar t?cnica, aunque ajustado a diferente iconograf?a, es el bell?simo Ni?o Jes?s de
Pasi?n conservado en el tesoro de la Bas?lica de Ntra. Sra. de Candelaria. Representaciones de Cristo Ni?o. realizadas en plomo policromado, que son exponente cierto de c?mo a las islas. una vez consolidadas sus comunidades cristianas, iban siendo puntualmente introducidas novedosas iconograf?as y t?cnicas art?sticas que en la metr?poli se impon?an. Por su destino cultual, p?blico o privado. la desnuda figura de todas ellas permaneci? en otros tiempos oculta. al ser sus cuerpos cubiertos con ricas vestiduras que realzaban su encanto. El donado al convento franciscano de Icod por la doradora Ana Francisca como en su lugar se precis? quedaba engalanado por alg?n tiempo con un baquerito de lanpaso encarnado. nimbando su cabeza los rayos de una diadema de plata.

Las convicciones aqu? recogidas las vertimos en la ficha que, en el a?o 2004, elaboramos para el cat?logo de la exposici?n "La Huella y la Senda" celebrada en la Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria, con motivo del cumplirse el VI Centenario de la Di?cesis de Canarias. Posteriormente, con base en una lectura err?nea del documento de donaci?n, se ha aseverado que este Ni?o vaciado en plomo del Museo Sacro del templo de S. Marcos no es el donado por Ana Francisca a los conventuales franciscanos, incorrecci?n que nace al adjudicarsele a la sola figura del Infante los tres palmos que mide con su peana dorada como lo expresa claramente la donante: "... un ni?o Jessus vassiado de altura de tres cuartos con peana dorada... ". Todas las conjeturas posteriores quedan invalidadas al tener su apoyatura en una medida err?nea.

Juan G?mez Luis-Ravelo



NOTAS:

(1) HERN?NDEZ D?AZ,.Jos? (1987): Mart?nez Monta??s. Ediciones Guadalquivir, Sevilla, pp. 123-124.
(2) L?PEZ MART?NEZ, Celestino (1929): Desde Jer?nimo Hern?ndez a Mart?nez Montanes. Sevilla, p. 15.
(3) Archivo Hist?rico Provincial de Tenerife. Escriban?a de Francisco de Rojas Montiel. Protocolo 2516. folio 208, 18 de octubre de 1643. Sobre la vida y obra de la doradora Ana Francisca la Perla v?anse: RODRIGUEZ GONZ?LEZ, Margarita (1986): Pintoras doradoras tinerfe?as: Ana Francisca. VI Coloquios de Historia Canario-Americana (1984). Cabildo Insular de Gran Canaria, p. 342 y ss.: TRUJILLO RODRIGUEZ, Alfonso 0977): El retablo barroco en Canarias. T. II. Las Palmas de Gran Canaria, p. 47.
(4) MART?NEZ DE LA PENA, Domingo (1997): El convento del Esp?ritu Santo de Icod. Cabildo Insular de Tenerife/Ayuntamiento de Icod de los Vinos. p. 17.
(5) A.H.P.T. Escriban?a de Juan de Azoca, La Laguna.
Protocolo 712, E 235. Citado por TRUJILLO RODR?GUEZ, Alfonso. Obra citada, p. 47.
(6) Archivo Diocesano de Tenerife. Conventos.
Desamortizaci?n. Convento franciscano de Icod,
inventario realizado el 19 de agosto de 1821. tina
transcripci?n del mismo puede consultarse en
RODR?GUEZ MESA, Manuel (1990): Documentos
para la historia de Icod. Investigaci?n VII, p.49.
(7) Archivo Parroquial de San Marcos de Icod. Documentos cosidos relativos a diversos templos de la poblaci?n que son inventario de los enseres y alhajas y otras existencias que poseen. Anexo de entrega que hace el Se?or Marqu?s de Vil lafuerte... Hecho en el a?o 1861.
(8) En el cat?logo de la exposici?n figuran otros dos Ni?os Jes?s de plomo policromado, ambos del siglo XVII y de estilo de Monta??s: el desaparecido en el incendio de la iglesia de la Remedios de Buenavista y el catalogado como perteneciente a la familia Saavedra Togores.
(9) HERN?NDEZ D?AZ, Jos? (1983): Juan de Mesa. Escultor de imaginer?a (1583-1629). Diputaci?n Provincial de Sevilla, pp. 38 y 81.
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