Mi?rcoles, 19 de julio de 2006
Carta enviada por Benedicto XVI al arzobispo metropolitano de Kaunas, monse?or Sigitas Tamkevicius, s.j.



Al venerado hermano
Mons. Sigitas Tamkevicius, s.j.
Arzobispo metropolitano de Kaunas

Me ha agradado mucho recibir la carta con la que me ha informado sobre las iniciativas previstas para recordar el 80? aniversario de la erecci?n de la provincia eclesi?stica y de la creaci?n de la archidi?cesis de Kaunas. En efecto, el 4 de abril de 1926, el Papa P?o XI, de venerada memoria, con la constituci?n apost?lica Lituanorum gente coronaba el antiguo deseo de los obispos y de los fieles lituanos, los cuales, con esp?ritu de intensa comuni?n con el Romano Pont?fice, despu?s de la reconstituci?n de su Estado al final de la primera guerra mundial, ped?an poder gozar de una completa organizaci?n eclesi?stica en tierra lituana.

?C?mo no recordar, en esta feliz circunstancia, a todas las personas que cooperaron a la realizaci?n de esa obra providencial y trabajaron con empe?o en la vi?a del Se?or por el bien del pueblo de Dios! En primer lugar, el beato arzobispo Jurgis Matulaitis, m.i.c., visitador apost?lico en Lituania, y el cardenal Vincentas Sladkevicius, m.i.c, arzobispo metropolitano de Kaunas, de venerada memoria, los cuales en las manos de Dios fueron instrumentos de reconciliaci?n y equilibrio, tambi?n gracias al ejemplo de santidad personal en la realizaci?n de su ministerio pastoral.

Son bien conocidas las dolorosas pruebas que el pueblo lituano tuvo que afrontar durante los ocho decenios pasados. La provincia eclesi?stica, joven pero ya llena de vitalidad apost?lica, sufri? los golpes de la dura persecuci?n sovi?tica, contraria a los valores de la fe cat?lica profundamente arraigados en gran parte de la poblaci?n lituana. Gracias a la ayuda de Dios, que jam?s le falt?, durante los a?os de la prueba floreci? un verdadero vivero de testigos y m?rtires de la fe. Ca?da la dictadura comunista, el pueblo lituano ha recuperado su libertad y se ha insertado cada vez m?s profundamente en la familia de naciones, aport?ndoles la contribuci?n de su patrimonio de valores.

La libertad recuperada, juntamente con los nuevos desaf?os para la Iglesia, pusieron de relieve la necesidad de reorganizaci?n de la provincia eclesi?stica. A esto se provey? con la constituci?n de la nueva provincia eclesi?stica de Vilna, realizada por mi predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II.

En el feliz aniversario que se est? celebrando conviene dirigir la mirada a las nuevas exigencias de la vida actual, que requiere tambi?n de los cat?licos lituanos un testimonio fuerte y maduro de los valores humanos y cristianos heredados de sus padres. Como testimonian las lecciones de la historia pasada y tambi?n reciente, el mal uso de la libertad lleva al vaciamiento y a la ruina del aut?ntico rostro del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios. Deseo que los cat?licos de Lituania, y de modo particular los fieles de la provincia eclesi?stica de Kaunas, correspondan cada vez mejor al amor paterno de Dios, del que habl? en mi primera enc?clica. La autenticidad de la vida cristiana se manifiesta y se certifica mediante el testimonio de la caridad activa con todos, bas?ndose en la ?ntima certeza de que Dios es amor. Este es el anuncio perenne de la Iglesia de Cristo, constituida en el mundo para iluminar las conciencias y para guiarlo hacia el conocimiento del sentido m?s profundo de la vida humana y cristiana.

Me uno de buen grado a la acci?n de gracias de la Iglesia de Kaunas, que alaba a Dios por los dones recibidos durante los ocho decenios pasados, e invoco la intercesi?n de la Madre de Dios, venerada en los santuarios de Lituania y de modo particular en el santuario de Siluva.

Que Dios derrame, por intercesi?n de la Virgen Inmaculada, la abundancia de sus favores espirituales sobre los fieles de esa provincia eclesi?stica y sobre los que acudan a la bas?lica archicatedral de Kaunas con ocasi?n de esa feliz celebraci?n.

Con estos deseos, le imparto de coraz?n a usted, venerado hermano, al clero, a los religiosos y a las religiosas, a las personas consagradas y a todos los fieles la implorada bendici?n apost?lica, que de buen grado extiendo a los obispos, a los sacerdotes y a los fieles de las actuales di?cesis sufrag?neas de Siauliai, Telsiai y Vilkaviskis.

Vaticano, 23 de junio de 2006, solemnidad del Sagrado Coraz?n de Jes?s.

BENEDICTUS PP. XVI
Publicado por verdenaranja @ 23:24  | Habla el Papa
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios