Domingo, 23 de julio de 2006
Artículo del historiador Juan Gómez Luis-Ravelo, publicado en el Programa de Semana Santa de la iglesia de San Marcos de Icod de los Vinos el año 1982.


ARQUITECTURA MUDEJAR DE ICOD

LOS ARCOS DE LADRILLO
DE LA IGLESIA DE SAN AGUSTÍN



Por Juan Gómez Luis-Ravelo



La iglesia que fuera del convento agustino de San Sebastián, conocida como iglesia de San Agustín, de tanta raigambre en las celebraciones de la Semana Santa de Icod, es obra arquitectónica destacada entre las numerosas que la arquitectura mudéjar nos ha legado, al coincidir en ella una serie de circunstancias peculiares a este tipo de construcciones en el archipiélago, especialmente, por conservar intactos, entre sus elementos constructivos, dos arcos realizados en ladrillo, quizá los únicos que se conservan en las islas de esta tipología al verse relegada su construcción por el masivo empleo de la piedra labrada, material más asequible al constructor insular por el gran predominio de suelo rocoso.

Al pretender pormenorizar las motivaciones que hicieron posible esta singularidad constructiva del templo agustino de Icod no podemos, ni queremos, sustraernos al estudio llevado a efecto por María del Carmen Fraga González en su documentada obra "Arquitectura mudéjar en Canarias" (1), ya que en ella nos introduce en el ambiente que propicia este tipo de construcciones tanto en la península como en Canarias estudiando, además del origen y peculiaridades del arte, morisco en las islas, las influencias y condicionantes, especialmente el uso de materiales y mano de obra, que constituyen su sello de identificación; sin dejar de señalar la diferente reacción que ante el empleo de dicho arte sufren los distintos estamentos religiosos, principales impulsores del mismo, que lo adaptan a sus conveniencias sociales y económicas; aspectos todos estos que de alguna manera inciden en Ms pormenores que originan esta construcción de Icod que nos ocupa, por lo que a dicha obra remitimos al lector interesado.

ORIGEN Y CONJETURAS

El reducido grupo de frailes agustinos que a finales del siglo XVI llega a Icod para proceder a la fundación de ésta orden en el entonces pequeño lugar realengo, al afrontar la construcción de su convento e iglesia y no disponer de medios económicos, se ven fuertemente limitados por estas circunstancias de penuria y tienen que recurrir, como sería norma en la mayor parte de sus fundaciones insulares, a la ayuda que las familias distinguidas y pudientes del pueblo podían ofrecerles, aún a costa de ciertas concesiones y privilegios (2).

Esta falta de medios, reflejada en el documento fundacional de la capilla mayor de su iglesia, obliga a los frailes a aceptar como patronos de ella a Juan de Alzola y a Leonor de Torres Montesdeoca, su mujer, al no poder "el dicho convento hacer la dicha capilla mayor ni tiene posibilidad para eso y estar debiendo como debe muchos dineros al dicho Juan de Alzola para hacer y acabar el cuerpo de la iglesia" y les exigen, además de ayuda, hacer otras obras de que tiene necesidad la iglesia y el convento "lo cual no se puede hacer en mucho tiempo segun la pobreza que hay" (3).

Indudablemente tenemos que pensar que es la penuria de estos primeros tiempos la condicionante que más influye en la elección y utilización del ladrillo de barro cocido por ser material de más bajo costo que la piedra labrada, de uso más común en la isla para construir las arquerías de las capillas, y quizá también por disponer en el propio lugar de mano de obra, al menos conocedora de la preparación y utilización de esta técnica constructiva, al ser muy elevado el número de moradores portugueses, muchos de ellos originarios de las tierras del sur fronterizas con la baja Andalucía, habituales conocedores de estas formas de edificar.

Precisamente es un viajero portugués, Gaspar Fructuoso, quien, al describir el lugar a finales del siglo XVI, nos deja el dato preciso de éste predominio de lusitanos en su población al afirmar que "Icode dos Vinhos es vila de duzentus vizinhos, quasi todos portugueses" (4).

Si a ello añadimos que, aunque poco abundantes, no es raro hallar en algunas zonas de esta parte Norte de la isla materiales arcillosos de relleno entre el conglomerado rocoso predominante, facilmente utilizables como elemento base para la construcción de ladrillos en sus distintas variantes, dejamos apuntada la posible motivación artesanal y material que hace enraizar en Icod la utilización de este elemento constructivo cuyo empleo, aunque escaso, se prolonga hasta muy avanzada la centuria decimoctava.

LOS ARCOS DE LADRILLO DE BARRO QUE SE CONSERVAN

El espléndido arco de medio punto de la capilla mayor, que abarca todo el ancho de la espaciosa nave del templo, solo tiene como adorno el leve escalonamiento de las hiladas de ladrillo que se van ensanchando hasta alcanzar el grueso del muro que soporta; se apoya sobre esbeltas columnas de fueste liso limitado por boceles que forman el clásico capitel de estilo toscano y suavizan el apoyo sobre el alto y sobrio basamento cuadrangular. Todo él está ejecutado por el sistema denominado "aplantillado" o "de limpio" al haber sido necesario ántes de cocer el ladrillo el someterlo a los cortes que le dieron la forma proyectada (5).

La construcción de este arco quedó estipulada en las capitulaciones concertadas para la cons¬trucción de la capilla mayor en la escritura funda¬cional de la misma, otorgada en Icod el 15 de mayo del año 1.599 ante el escribano Lucas Martín de Alzola, en las que se fija hacerla "dentro de un año primero siguiente" y que se realice "entre ella y el cuerpo de la iglesia un arco de ladrillo o cantería". No sabemos con exactitud cuando se concluyó, pero estaba ya terminado el año 1.608 cuando la comunidad lo toma como referencia al señalar lugar para la construcción de la capilla de la Soledad, la cual debía hacerse "desde el arco de la capilla mayor de la parte del Evangelio hasta el arco de la capilla de Juan Fernández" (6).

Precisamente a esta capilla mencionada pertenece el otro arco de ladrillo que se conserva, en tono similar al anterior aunque de proporciones más reducidas, consagrada a la advocación de San Juan Bautista. Fue fundada el 22 de septiembre de 1.602 por el carpintero Juan Hernández y Mª Luisa, su mujer, y se sabe por la escritura fundacional que ya, en esa fecha, estaba construido "el arco del lienzo de pared que responde al cuerpo de la iglesia" (7).

OTRAS OBRAS DE LADRILLO EN EL TEM-PLO AGUSTINO

Otras obras de ladrillo, hoy desaparecidas, fueron construidas o proyectadas en el templo de la comunidad agustina de Icod según se desprende de documentos de la época, lo que prueba que éste sistema constructivo fue, al menos en esta zona, empleado con relativa frecuencia. Unas fueron realizadas por procedimiento más simple que el seguido para las arquerías antes mencionadas, al exigir solo piezas de barro cocido de forma paralepípeda, destinadas a cubrir la superficie del suelo, como es el caso del de la capilla mayor para la cual .la comunidad exige a sus patronos "ayudar a encalarla y ladrillarla" (7). Otras, por el procedimiento más rico de "aplantillado" antes descrito, como podía ser el arco, que no llegó a realizarse, de la proyectada capilla de San Bartolomé, que debía situarse "a la mano derecha al entrar por la puerta principal de la iglesia a la parte del claustro a continuación del coro rompiendo para ello la pared del cuerpo de la iglesia donde han de hacer el arco de ladrillo o cantería" (8), o las tres ventanas concertadas por la comunidad con el cantero Anto¬nio de Lamar "en los tres huecos que tiene de ladrillo en cuadra" (9).

Este contrato con Antonio Lamar, suscrito el 12 de noviembre del año 1.612, nos da a entender, al incluir solo "barro y agua" entre los menesteres que ha de servirle el Prior del convento para ejecutar la obra y no ladrillo como hubiese sido lo normal y lógico, que éstos debían construirse a pié de obra, no siendo aventurado suponer la existencia de un horno junto o cercano a la fábrica de la iglesia, que bien pudo ser hecho años antes, al iniciarse en ella el empleo de este material, al ofrecer grandes ventajas sobre todo cuando era necesaria la cocción de piezas con molde previo como muchas de las utilizadas en los arcos que aún se conservan en el templo.

OBRAS DE LADRILLO EN OTROS TEMPLOS DE ICOD

El empleo de barro cocido como material constructivo no quedó limitado en Icod al templo agustino según hemos podido comprobar en una amplia serie de contratos en su mayor parte suscritos en los siglos XVI y XVII. En la parroquial de S. Marcos llegó a utilizarlo el cantero Miguel Antúnez en las capillas de San Gonzalo de Amarante para "ladrillar la dicha capilla" y en la de la Encarnación, en la construcción de la cual se le exige que "el suelo de ella habéis de bajar y allanar y ladrillarlo", lo que fué estipulado en el año 1.575 en el que se compromete a levantar estas dos capillas colaterales del templo (10).

Todavía en julio del año 1.722 se empleaban en el suelo de la obra de la sacristía de dicha iglesia según manifiestan los Beneficiados Marcelino J. González Artacho y Diego Martínez de Miranda al solicitar ayuda de la Alhondiga del lugar "para tejar, ladrillar y encalar la obra" (11).

En la iglesia del convento franciscano del Espíritu Santo, fundado en Icod el año 1.641 (12), aún se conserva íntegro el pavimento de ladrillo de la capilla de San Diego de Alcalá cuya fundación data del año 1.706 (13). Existiendo la posibilidad que fuese también de ladrillo de barro cocido el primitivo pavimento del cuerpo de la iglesia por haberse hallado debajo de algunas mesas del altar restos de este material.

Junto a este convento muy avanzado ya el siglo XVIII, concretamente el año 1.766, se funda la capilla de Nuestra Señora de los Dolores cuya obra ya estaba concluida cuatro años más tarde, empleándose para cubrir todo el suelo de la iglesia y presbiterio un bellísimo ladrillo melado, conservado aún en buen estado, que constituye el más tardío empleo del barro cocido en las construcciones religiosas de Icod, aunque, en este caso, dadas sus especiales características de acabado y color es dificil ponerlo en relación con la tosquedad de los que hemos venido estudiando.

En adelante habrá que reconsiderar esta utilización del ladrillo en las obras de la arquitectura mudéjar insular, mucho más amplia de lo hasta ahora reseñado por los estudiosos, pues de haber sido generalizado el empleo que como hemos expuesto alcanzó en Icod, deberá figurar, por derecho propio, en todos los estudios que de nuestra arquitectura pretérita se realicen en el futuro.

NOTAS:

(1) María del Carmen Fraga González: La arquitectura mudéjar en Canarias. Aula de Cultura de Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 1.977.
(2) Domingo Martínez de la Peña: El convento de los agustinos de Icod El Día, agosto de 1.954.
(3) Armindo de la Guardia Luis: Fundación de la capilla mayor de la iglesia de San Agustín. Programa de Semana Santa. Ico4 1.980.
(4)Gaspar Fructuoso: Las Islas Canarias «De saudades da terra» F.R.C. XII. Instituto de Estudios Canarios. La Laguna, 1.964, pag. 26.
(5) María del Carmen Fraga González: Opc. cit. pag. 61.
(6)Testamento de Esteban Domínguez, fundador de la capilla de la Soledad en unión de su mujer Susana Macado, fue dictado antes de morir ante el escribano público Carlos Montiano, en Icod, el día 4 de febrero del año 1.608.
(7) Escritura fundacional de la capilla mayor de la iglesia de San Agustín, A.H.P. leg. 2490, f. 166.
(8) La comunidad señaló este sitio a Salvador Márquezy Agueda Estévez, su mujer, para fundar la capilla el día 8 de abril del año 1.603. A.H.P. Libro defábrica del convento. C. 20-3, f. 18.
(9) Este contrato, llevado a efecto entre el cantero Antonio Lamary el Prior del dicho convento Fray Antonio Bernal, fue suscrito ante el escribano Pedro Méndez de León. A.H.P. leg. 2500, f. 381.
(10) Cóntratos efectuados ante el escribano Juan de Alzola los días 26 de abril y septiembre del año 1.575. A.H.P. leg. 2477, fs. 159vy 296.
(11) Archivo del Ayuntamiento de Icod. Libro 5° de la Alhondiga, f. 169.
(12) José de Viera y Clavo: Historia de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 1971. T. II, p. 732.
(13) Eduardo Espinosa de los Monteros y Moas: La capilla de San Diego de Alcalá de la Iglesia del convento del Espíritu Santo. El Día, 5 de abril de 1.973.
(14) José Luis Díaz de León: La Capilla de los Dolores. Folleto de Semana Santa. Icod, 1.969.


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