S?bado, 29 de julio de 2006
Carta del arzobispo de Valencia, monse?or Agust?n Garc?a-Gasco, sobre la oportunidad que ofrecen las vacaciones a la familia. (ARCHIVALENCIA.org)

Publicada en ?Paraula-Iglesia en Valencia? el 30 de julio de 2006

La llegada de las vacaciones es una oportunidad para vivir de modo diferente al resto del a?o. A la luz de lo que ha supuesto el V Encuentro Mundial de las Familias podemos proponernos el per?odo vacacional como la ocasi?n para practicar el ocio en familia. Nos hallamos ante un tiempo para experimentar la alegr?a de vivir los unos con los otros, de dedicarnos tiempo, de prolongar los paseos, las comidas, las sobremesas o las conversaciones disfrutando intensamente del encuentro personal.
Para vivir el ocio en familia es imprescindible gozar de paz interior, de paz personal y de paz familiar. En muchas ocasiones, nuestra sociedad incita a movilizar las pasiones de las personas para lograr tiran?as de consumo que roban el equilibrio y la paz. Son excesivos los mensajes que invitan a pensar s?lo en uno mismo, a acumular cada vez m?s, a buscar con desenfreno el lujo y la comodidad. Las imprudencias al volante son un azote de soberbia y egolatr?a que siembran de dolor a centenares de familias. Pido a todos una especial precauci?n en la grave responsabilidad que supone conducir y de la cual pueden depender las vidas de nuestra propia familia. El Catecismo nos ense?a que detr?s de cada exceso se esconde lo que la Iglesia llama ?pecados capitales?: la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. Detectar estas din?micas negativas de la personalidad ayuda a comenzar a superarlas.

La predicaci?n del Evangelio ha procurado a los hombres y a las mujeres de los ?ltimos dos milenios una nueva paz. Todos podemos disfrutar del equilibrio y la paz interior si estamos dispuestos a aceptar la misericordia de Dios y a practicar con los dem?s esa misma misericordia. Benedicto XVI ha anunciado con firmeza el papel insustituible que tiene la acogida de la misericordia de Dios para conseguir la verdadera paz en nuestro mundo.

El ocio en familia adquiere una dimensi?n nueva si se cultiva la acogida de la misericordia de Dios y si se expresa en la relaci?n con los dem?s. D?as de sosiego permiten considerar el misterio de amor que hay detr?s de cada persona, de cada familia. El Dios que se ha revelado en Jesucristo es Uno y Trino, es una comunidad de vida y amor, es un torrente de misericordia para todos nosotros, los seres humanos, sus hijos. La pasi?n, muerte y resurrecci?n de Jes?s, su presencia en la Eucarist?a, renueva el amor incondicional de Dios por los hombres y mujeres. Su amor nos salva antes que nos juzga. El amor de Dios nos acepta en nuestra debilidad y nos transforma, haci?ndonos capaces de amar cada vez mejor.

D?as de mayor tranquilidad permiten a los padres comunicar a sus hijos el misterio de amor que precede a sus personas y a su familia. Transmisi?n de la vida y transmisi?n de la fe van de la mano cuando sabemos reconocer en nuestras vidas la iniciativa amorosa de Dios, que deja su huella en cada persona. Dios ha amado a cada ser humano como es, desde toda la eternidad.

Muchas familias tienen que ajustar sus vacaciones al cuidado de sus abuelos o de sus miembros enfermos. Otras familias tienen que apoyar a los hijos que les quedan estudios para el verano. Otras experimentan penurias econ?micas y poca posibilidad de gastar en viajes. Otras tienen muy reciente el duelo por la p?rdida de un ser querido. Otras tienen la dura prueba de un familiar cumpliendo condena. Todas estas circunstancias dif?ciles adquieren nueva luz si se ponen bajo el resplandor de la misericordia de Dios. Son oportunidades para crecer personalmente, para salir de la egolatr?a y disfrutar tambi?n con la compa??a del que sufre.

El 17 de agosto de 2002, Juan Pablo II, en Polonia, consagr? el mundo a la Misericordia Divina. Desde el comienzo de su pontificado estaba convencido de que su mensaje como Papa se concentraba en convencer a los hombres de nuestro tiempo de que su libertad, su inteligencia y su capacidad de amar llegan a su plenitud cuando evitan toda soberbia y se reconocen a la luz del amor de Dios. El V Encuentro Mundial de las Familias ha sido un ferviente testimonio de esta realidad.

Queridas familias: ?que pod?is disfrutar as? de vuestro ocio en vacaciones!

Con mi bendici?n y afecto,

Agust?n Garc?a-Gasco
Arzobispo de Valencia, ,
Publicado por verdenaranja @ 0:15  | Hablan los obispos
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