S?bado, 12 de agosto de 2006
Comentario al Evangelio del viernes de la D?cimooctava Semana del Tiempo Ordinario, publicado en el libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.


Evangelio Mt 16, 24-28: Condiciones del seguimiento


Si alguno quiere seguirme. Despu?s de la profesi?n de fe de Pedro tiene lugar un episodio desconcertante. Anuncia Jes?s la subida a Jerusal?n y su muerte en cruz. No hay ambig?edades. El Mes?as de Dios viene a salvar y el instrumento elegido es la cruz. Este signo ser? en adelante el distintivo y contrase?a de los suyos, locura para unos, esc?ndalo para otros y sabidur?a de Dios para los elegidos (1 Cor 1,23-24).

La cruz es una exigencia del Evangelio. Ninguna filosof?a ni movimiento liberador hab?a tomado la cruz como distintivo ni la hab?a pro-puesto como tema y aspiraci?n de las meditaciones filos?ficas. En la predicaci?n de Jes?s y en la asc?tica cristiana es esencial e indispensable. ?Qu? quiso Jes?s significar cuando habl? de la necesidad de cargar con la cruz de cada d?a?

La cruz fue primero un instrumento de tortura aceptado por algunas culturas de la antig?edad. Cuando Jes?s habla de su cruz no la entiende como instrumento b?rbaro de humillaci?n, suplicio y muerte. Significa' todo esfuerzo libremente asumido por amor para ser fieles a la voluntad del Padre celestial.

El Hijo de Dios se identific? con nuestras necesidades y trasform? su sentido. Toc? la carne humana mortal y la hizo inmortal; toc? un d?a el barro del camino y con ?l devolvi? la vista a un ciego; toc? el pan y el vino como alimentos nutritivos de la existencia humana y los convirti? en alimento de vida eterna... Tambi?n toc? esa gran realidad del sufrimiento, presente en todos los rincones de la existencia, expresado en la queja universal de las ?cruces de la vida? y lo trasform?. Tocada por ?l se convirti? la cruz en signo de victoria, en fecunda semilla de vida eterna, en triunfo del bien sobre el mal, del amor sobre el odio, de la gracia santificadora sobre el poder destructor del pecado. Por eso, en lenguaje cristiano no puede hablarse de la cruz como de una carga costosa que agobia. Es un signo que dignifica y libera. Y m?s que de amor a la cruz debe hablarse de amor al crucificado. Vista por detr?s son dos palos cruzados y amenazantes. Por delante aparece Jes?s sujeto en ella por amor. Todo cambia.
Publicado por verdenaranja @ 14:17  | Espiritualidad
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