Jueves, 31 de agosto de 2006
Comentario al Evangelio, Mt 24, 42-51, del Jueves de la Vig?simoprimera Semana del Tiempo Ordinario, del libro "Ens??ame tus caminos" de Guillermo Guti?rrez.


No sab?is el d?a ni la hora. Al llegar a esta etapa del a?o se acumulan las par?bolas de la vigilancia o par?bolas escatol?gicas. Todos hablan de la ?parus?a?, un fin presidido por la presencia del Hijod Hombre. La hora en cuesti?n es el fin de la vida. Los futur?logos lo mismo que los cient?ficos est?n desprovistos de datos. En consecuencia, se impone la vigilancia para no ser sorprendidos. Vigilar es comportarse de tal manera que permita sin riesgo la llegada del Se?or. De repente, en cualquier momento, puede pararse el reloj de la vida. Es el momento del encuentro con Dios que debe prepararse para no ir a ?l como a un desconocido. No se trata de palabras. La vida ser? la que se haga voz y o?dos para el supremo di?logo con Dios.

Muchas objeciones se han hecho a la vigilancia concebida corno inhibici?n. La vigilancia no es evasi?n, sino virtud activa. Si Dios pedir? cuentas del trabajo, la mejor respuesta es una vida plena, que ha llevado a su desarrollo todas las potencialidades.

El empleado fiel o desp?tico de que aqu? se habla representa a todos los que tienen de alg?n modo responsabilidad frente a sus hermanos dentro de la comunidad de creyentes. Su responsabilidad es servicio y no dominio. Cualquier arbitrariedad o signo de despotismo ser? sancionado severamente. Pero la vigilancia afecta por igual a servidores y servidos.

Toda vida tiene un fin y un sentido. El fin temporal se denomina muerte, pero la muerte no es el sentido de la vida. Nacemos para morir pero morimos para vivir. Al final de la vida temporal se llega a la plenitud que a la vida comunica la acogida de Dios.

Hay quienes no creen en esta posibilidad. Otros alternan peligrosamente dudas y fe. Las dudas no conducen a nada, porque el dios de las dudas no saldr? al encuentro de nadie en el momento de la muerte. Dios saldr? al encuentro de quien ha cre?do y le ha servido para invitarle centrar en la gloria de su Se?or.

Siguiendo el consejo de Pablo a la comunidad de Corinto, en cualquier crisis o duda hay que dirigir la mirada a la luz que viene de la fe, La fe es luz que ilumina el camino hacia el encuentro con el Se?or.
Publicado por verdenaranja @ 21:20  | Espiritualidad
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