S?bado, 02 de septiembre de 2006
1 septiembre 2006 ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. --predicador de la Casa Pontificia-- a la liturgia del pr?ximo 3 de Agosto, XXII del tiempo ordinario.

Lo que contamina al hombre


XXI Domingo del tiempo ordinario (B)
Deuteronomio 4, 1-2. 6-8; Santiago 1, 17-18. 21. 27; Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23


?O?dme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en ?l, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. [...] Porque de dentro, del coraz?n de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre?.

En el pasaje del Evangelizo de este domingo Jes?s corta de ra?z la tendencia a dar m?s importancia a los gestos y a los ritos exteriores que a las disposiciones del coraz?n, el deseo de aparentar que se es -m?s que de serlo- bueno. En resumen, la hipocres?a y el formalismo.

Pero podemos sacar hoy de esta p?gina del Evangelio una ense?anza de orden no s?lo individual, sino tambi?n social y colectivo. La distorsi?n que Jes?s denunciaba de dar m?s importancia a la limpieza exterior que a la pureza del coraz?n se reproduce hoy a escala mundial. Hay much?sima preocupaci?n por la contaminaci?n exterior y f?sica de la atm?sfera, del agua, por el agujero en el ozono; en cambio silencio casi absoluto sobre la contaminaci?n interior y moral. Nos indignamos al ver im?genes de p?jaros marinos que salen de aguas contaminadas por manchas de petr?leo, cubiertos de alquitr?n e incapaces de volar, pero no hacemos lo mismo por nuestros ni?os, precozmente viciados y apagados a causa del manto de malicia que ya se extiende sobre cada aspecto de la vida.

Que quede bien claro: no se trata de oponer entre s? los dos tipos de contaminaci?n. La lucha contra la contaminaci?n f?sica y el cuidado de la higiene es una se?al de progreso y de civilizaci?n al que no se puede renunciar a ning?n precio. Jes?s no dijo, en aquella ocasi?n, que no hab?a que lavarse las manos o los jarros y todo lo dem?s; dijo que esto, por s? solo, no basta; no va a la ra?z del mal.

Jes?s lanza entonces el programa de una ecolog?a del coraz?n. Tomemos alguna de las cosas ?contaminantes? enumeradas por Jes?s, la calumnia con el vicio a ella emparentado de decir maldades a costa del pr?jimo. ?Queremos hacer de verdad una labor de saneamiento del coraz?n? Emprendamos un lucha sin cuartel contra nuestra costumbre de descender a los chismes, de hacer cr?ticas, de participar en murmuraciones contra personas ausentes, de lanzar juicios a la ligera. Esto es un veneno dificil?simo de neutralizar, una vez difundido.

Una vez una mujer fue a confesarse con San Felipe Neri acus?ndose de haber hablado mal de algunas personas. El santo la absolvi?, pero le puso una extra?a penitencia. Le dijo que fuera a casa, tomara una gallina y volviera adonde ?l desplum?ndola poco a poco a lo largo del camino. Cuando estuvo de nuevo ante ?l, le dijo: ?Ahora vuelve a casa y recoge una por una las plumas que has dejado caer cuando ven?as hacia aqu??. ??Imposible! -exclam? la mujer- Entretanto el viento las ha dispersado en todas direcciones?. Es ah? donde quer?a llegar San Felipe. ?Ya ves ?le dijo- como es imposible recoger las plumas una vez que se las ha llevado el viento; igualmente es imposible retirar las murmuraciones y calumnias una vez que han salido de la boca?.
Publicado por verdenaranja @ 23:08  | Espiritualidad
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