Domingo, 03 de septiembre de 2006
(Diario de Avisos, 3 - IX. Juan Carlos D?az Lorenzo, Los Llanos de Aridane) Cinco siglos de historia encierran las paredes del santuario de Nuestra Se?ora de las Angustias, situado en el margen derecho del barranco de su mismo nombre, en el borde de la salida natural de la majestuosa Caldera de Taburiente. Anta?o este cauce fue conocido tambi?n como barranco de Tazacorte o del R?o, porque entonces el agua corr?a con mucha frecuencia y era algo consustancial a la propia existencia de la comarca.

El origen de esta iglesia, considerada uno de los referentes religiosos de la isla, se remonta a los primeros a?os despu?s de la conquista. Se edific? justo en el lado opuesto al emplazamiento donde se encontraba la antigua iglesia de Santa Mar?a, en los terrenos que hoy ocupa parte de la finca de su mismo nombre.

En 1513, cuando J?come de Monteverde lleg? a La Palma para ponerse al frente del ingenio y la hacienda de Tazacorte, la f?brica se encontraba arruinada y con algunas paredes ca?das. Como quiera que la misma pertenec?a al patronato de su familia, el citado propietario cumpli? la promesa dada y se ocup? de reedificarla a su costa, y tambi?n se ocup? de su ornato.

La ermita ten?a entonces unas caracter?sticas muy similares a las del templo del arc?ngel San Miguel, obra hecha en canter?a roja, aunque de unas proporciones m?s modestas, con un tejado a dos aguas y posiblemente una peque?a espada?a para la campana. De ?stas, la m?s antigua que se tiene noticia hab?a sido fundida en Amberes en 1517, por Petrus van den Ghein, seg?n reza en su inscripci?n.

Para su ornato se importaron algunas piezas de arte sacro flamenco, sin duda de origen brabanz?n, como se acredita en los inventarios de 1522 y 1528, el primero de ellos con motivo de la visita que hizo el obispo fray Vicente Peraza, que oy? misa oficiada por el capell?n Nicol?s Alem?n e "hizo decir sus responsos cantados" por los fieles que all? se encontraban enterrados, pidi?ndole a J?come de Monteverde que se ocupara de su sustento econ?mico; y el segundo, por Antonio Bernal, notario p?blico apost?lico y secretario del Santo Oficio de la Inquisici?n, siguiendo el mandato del inquisidor Luis de Padilla, a petici?n de Margarita de Pruss, esposa de J?come de Monteverde, con el prop?sito de incorporarlo a las alegaciones presentadas en su defensa en el proceso inquisitorial seguido contra su marido.

De acuerdo con las descripciones de la ?poca, en la cabecera de la ermita se alzaba un altar de madera, con sus manteles, ara y dos candeleros, encima del cual descansaba la imagen de "Nuestra Se?ora de bulto con su hijo pre?ioso en los bra?os, quando lo de?ienden de la cruz", dentro de un tabern?culo con cerradura y caja pintada con otras im?genes. Exist?a, tambi?n, una tabla con la imagen de San Antonio Abad, la escultura de un Cristo crucificado pendiente de un tirante de la techumbre y seis viejos lienzos sin especificar distribuidos por el resto de los paramentos. Hab?a, adem?s, otros enseres propios del ceremonial religioso, pero no hab?a c?liz, que se llevaba cada s?bado desde la ermita de San Miguel, dando as? cumplimiento a la celebraci?n del oficio religioso instituido por J?come de Monteverde.

Cuando ?ste falleci? en julio de 1531, el patronazgo de las ermitas de San Miguel Arc?ngel y de Nuestra Se?ora de las Angustias qued? a cargo de sus herederos, que ten?an la obligaci?n de sufragar en los t?rminos acordados los gastos de mantenimiento, aceite y cera, as? como el salario del capell?n y el encargo de celebrar misa todos los s?bados, de todo lo cual se ratific? en la partici?n efectuada el 25 de agosto de 1557 ante el escribano p?blico Domingo P?rez.

La tradici?n cuenta que en este templo celebr? su ?ltima misa, el 13 de julio de 1570, el grupo de 40 misioneros jesuitas al mando del m?tico Ignacio de Azevedo, cuando se dirig?an a bordo del gale?n Santiago en su viaje evangelizador al Brasil. En varias cr?nicas se cita, en referencia a lo visto por testigos presenciales, "que en el momento de sumir la sangre del sagrado c?liz vio la corona del martirio pendiente de su cabeza, por relevaci?n divina". En el c?liz, seg?n se explica, se puede distinguir la huella de sus dientes.

En la madrugada del 13 de julio, el gale?n Santiago abandon? el fondeadero de Tazacorte y naveg? a lo largo de la costa, confiados en que cerca de tierra no sufrir?an un ataque de los piratas de Jacques de Sores, que se sab?a merodeaba los alrededores de La Palma. Un tiempo de calma chicha vino a complicar la situaci?n. Sores les acechaba y al amanecer del d?a siguiente, cuando el barco se encontraba cerca de la punta de Fuencaliente, frente a Boca Fornalla, apareci? en el escenario del nav?o de guerra Le Prince. Al principio, la tripulaci?n del Santiago pens? que las velas que divisaban en el horizonte eran las de los nav?os de la flota que marchaba con ellos al Brasil y que se hab?a quedado en Funchal, pero pronto se dieron cuenta de todo lo contrario.

Todos los sacerdotes jesuitas, en n?mero de cuarenta, fueron martirizados a manos de los hugonotes en medio de las mayores atrocidades y arrojados al agua. Los objetos religiosos, as? como algunas im?genes sagradas que los jesuitas conduc?an al Brasil, tambi?n fueron profanadas y motivo de grotesca burla.

En la partici?n de 1613, conocida tambi?n como la "partici?n grande" –documento de extraordinario valor para conocer la historia de esta etapa de la isla, que con tanto rigor ha estudiado la profesora palmera Ana Vi?a Brito- se detalla el contenido del mobiliario religioso de la ermita de Las Angustias. As? sabemos que el altar estaba presidido por la citada imagen, la talla flamenca del arc?ngel San Miguel, procedente del oratorio privado de su propietario en Santa Cruz de La Palma; adem?s de varios cuadros -entre ellos un par de "papeles pintados" con las representaciones de San Francisco y San Antonio- y un relicario, donde "est?n las santas reliquias" de los m?rtires, as? como el crucifijo que colgaba de un tirante de la techumbre y el incipiente vestuario de la Virgen, dotado entonces de cuatro mantos de seda y siete tocas.

En 1672, la ermita de Las Angustias estaba de nuevo arruinada y seis a?os despu?s sus patronos, los se?ores Monteverde y Vandale, hab?an construido a su costa y en el mismo sitio donde se encontraba la anterior f?brica otra de mayores dimensiones que, seg?n escribi? el visitador Juan Pinto de Guisla, qued? "mui bien paresida".

Por esta raz?n, la venerada imagen de Nuestra Se?ora de Las Angustias fue trasladada durante todo ese tiempo a la ermita de San Miguel Arc?ngel, en la cual permanecer?a hasta la conclusi?n de los trabajos de reedificaci?n, donde el citado visitador la encontrar?a "colocada con mucho aseo", en julio de 1678.

El creciente fervor popular se tradujo en numerosas donaciones, como se deduce de los testimonios de las visitas efectuadas por el licenciado Jos? de Tobar y Sotelo en noviembre de 1705 y mayo de 1718, quien se detuvo en apreciar el mayor ornato del santuario con respecto al existente en la cercana ermita de San Miguel Arc?ngel en Tazacorte -al contrario de lo que hab?a ocurrido en ?pocas pasadas- y a la de San Pedro de Argual, justificando tan piadoso hecho a las limosnas de los fieles.

Del siglo XVIII data tambi?n el retablo mayor labrado en madera dorada y constituido por un solo cuerpo tripartito, presumiblemente renovado en su policrom?a en los albores de la citada centuria por el artista palmero Bernardo Manuel de Silva.

La familia Sotomayor conserva en su archivo del llano de Argual una copia de un escrito firmado por F?lix Poggio y Alfaro, el 31 de mayo de 1854, dirigido al cura p?rroco de Los Llanos de Aridane, en el que solicita informaci?n sobre la imagen y la ermita de Las Angustias, alegando que ?sta "se venera bajo el t?tulo que la dieron nuestros mayores N.S. de las Angustias, y otras dos iguales fueron tomadas y conservadas por algunos ingleses que preservados de los errores del cisma que contamin? esta naci?n en los siglos XV y XVI, queriendo llevarlas a pa?s en donde se las continuase dando culto las pusieron en un barco de dicha naci?n que al pasar por esta Isla, dejaron una en el barranco de Los Sauces, la otra en esta Ciudad y otra en el barranco de la Caldera y que el caballero flamenco J?come de Monteverde, due?o de este barranco y de Argual y Tazacorte, fabric? su primer ermita en el mismo lugar en que los ingleses dejaron el caj?n en que ella ven?a, que fue al pie de las vueltas que suben a Argual en donde a?n se conservan algunos fragmentos".

En 1861 la imagen ten?a puesta la corona imperial de filigrana y plata calada, de procedencia cubana y donada, probablemente, a finales del siglo XVII por la familia Poggio Monteverde, "las potencias del Cristo difunto y una gran cruz puesta detr?s de ambos -apunta el doctor P?rez Morera-, as? como un soberbio dije de oro, llamado tambi?n joyel de capilla o templete con un calvario de boj en miniatura prendido desde tiempo inmemorial en la base de su toca l?gnea".

A principios del siglo XX, el santuario sufri? una desafortunada reforma, que desvirtu? su aspecto original, lo que se subsan? bastantes a?os despu?s gracias a una posterior restauraci?n, que concluy? el 14 de agosto de 1985, con la bendici?n por el prelado de la di?cesis nivariense Dami?n Iguacen y el traslado de la imagen desde la parroquia de Nuestra Se?ora de los Remedios, en Los Llanos de Aridane.


Imagen flamenca

La imagen de Nuestra Se?ora de las Angustias corresponde a la Escuela de Amberes, perteneciente al antiguo ducado de Brabante, y se sit?a cronol?gicamente entre 1515 y 1522. Est? tallada en madera dorada y policromada y mide 110 cent?metros de alto, 80 cent?metros de ancho y 50 cent?metros de fondo.

Desde el punto de vista iconogr?fico recrea el tema de la Piedad, que con frecuencia se asimil? a la advocaci?n de Nuestra Se?ora de los Dolores. Como se?ala la doctora Clementina Calero Ruiz, en alusi?n al padre Trens, "la soledad de Mar?a va a ser aprovechada por artistas y m?sticos, quienes uniendo los dos extremos de la vida de Cristo, infancia y muerte -pesebre y cruz-, crear?n una nueva tipolog?a popularmente conocida como la Piedad. De este modo se supone que Mar?a rememora -seg?n palabras de San Bernardino de Siena-, la infancia de Jes?s, pero ahora no es al hijo dormido al que porta en sus brazos, sino al Hijo muerto. Por este motivo en estas representaciones se advierten desproporciones entre ambos cuerpos, lo que no debe entenderse como inhabilidad del artista, sino debido a propia idea difundida por los poetas y m?sticos desde la Edad Media".

Con el t?tulo de Nuestra Se?ora de los Dolores, la imagen de Nuestra se?ora de las Angustias aparece inventariada por primera vez, como se cita, en 1522. Es contempor?nea de otras im?genes de la misma procedencia y representaci?n existentes en la primitiva iglesia del hospital de su nombre erigido en 1517 en La Laguna por Mart?n de Jerez y en el antiguo oratorio del establecimiento ben?fico hom?nimo suyo, fundado durante la segunda d?cada del siglo XVI en Santa Cruz de La Palma.

"El grupo escult?rico plasma el dram?tico instante inmediato al descendimiento de la cruz –explica la doctora Constanza Negr?n-, en el cual la figura sedente de la Madre, absorta en su profundo dolor, acoge por ?ltima vez entre sus brazos el cuerpo de su Hijo crucificado y rememora los d?as felices de Bel?n cuando acunaba en su regazo al Ni?o Jes?s, de acuerdo con el sentimentalismo pat?tico de finales de la Edad Media que contrapuso al sufrimiento paralelo de la Virgen, ausente en los evangelios can?nicos pero insinuada en el ap?crifo de Nicomedes".

As?, el grupo escult?rico de La Palma -explica- "sigue un esquema compositivo piramidal para el ordenamiento de los protagonistas del episodio narrado, en el que la majestuosa postura sedente, hier?tica y vertical de la Virgen rellena enteramente con su imponente corpulencia el tri?ngulo equil?tero donde se inscribe a semejanza de otras Piedades, sosteniendo en su mano derecha la cabeza de Jes?s y con un distorsionado adem?n de la opuesta el brazo izquierdo de ?ste, con una forzada curvatura del cuerpo m?s peque?o del Hijo yacente, pues se estira arqueado sobre el regazo materno en un inveros?mil cruce de sus piernas tendidas para alcanzar el suelo con la punta de los pies desigualmente tallados".

El menor tama?o del redentor desclavado de la cruz acent?a con su simb?lica desproporci?n –derivada de los textos m?sticos del medievo, como hemos visto- el volumen de la figura mariana la erige en verdadero trono del dolor y del sacrificio del Hijo de Dios. Sin embargo, podemos apreciar que el rostro tiene una expresi?n serena, dulce y melanc?lica.

El atuendo de Mar?a nos sit?a en la referencia temporal al luctuoso paisaje plasmado, considerando lo usual en todas las im?genes pasionales, donde nunca faltar?a esa imprescindible toca blanca cubri?ndole la cabeza y el cuello –signo de edad y pena-, hendida en pico en medio de la frente, siguiendo con ello la moda vigente en los Pa?ses Bajos meridionales a finales del siglo XV y comienzos del XVI.

La doctora Negr?n se?ala, adem?s, que "la idealizada apariencia del ensimismado semblante de la Virgen, en el cual se opera una sugestiva simbiosis entre su otrora lozana juventud y cierto atisbo de madurez en las correctas facciones de su ?valo lleno, se contrapone al crudo realismo del cristo con las llagas de la pasi?n a?n sangrantes, cuyos atormentados rasgos fison?micos y anat?micos resumen admirablemente las peculiaridades de un buen n?mero de obras devocionales salidas de los talleres del antiguo ducado de Brabante en el tr?nsito de dichas centurias, que tuvieron gran difusi?n geogr?fica ejerciendo una notable influencia posterior".


Bibliograf?a. Calero Ruiz, Clementina. La escultura anterior a Jos? Luj?n P?rez. En "El arte en Canarias". Centro de la Cultura Popular Canaria. Santa Cruz de Tenerife, 1998.

- Negr?n Delgado, Constanza. Nuestra Se?ora de las Angustias. Cat?logo de la exposici?n "El fruto de la fe. El legado art?stico de Flandes en la Isla de La Palma". Madrid, 2004

- P?rez Morera, Jes?s. Los hacendados flamencos y su descendencia. Paisajes, arquitecturas y organizaci?n espacial de los Heredamientos de Argual y Tazacorte. Cat?logo de la exposici?n "El fruto de la fe. El legado art?stico de Flandes en la Isla de La Palma". Madrid, 2004.
Publicado por verdenaranja @ 16:50
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