S?bado, 09 de septiembre de 2006
8 septiembre 2006 ZENIT publica el discurso que entreg? Benedicto XVI este viernes al recibir en la residencia pontificia de Castel Gandolfo las cartas credenciales de nuevo embajador de Chile ante la Santa Sede, Pedro Pablo Cabrera Gaete.



Se?or Embajador:

1. Me complace recibirle en esta Audiencia en la que me presenta las Cartas Credenciales que lo acreditan como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Rep?blica de Chile ante la Santa Sede. Le doy la bienvenida al asumir la alta responsabilidad que su Gobierno le ha confiado, y le expreso los mejores deseos de que su misi?n sea fructuosa para continuar y fortalecer las buenas relaciones diplom?ticas existentes entre su Pa?s y esta Sede Apost?lica.

Le agradezco las amables palabras que me ha dirigido, as? como el deferente saludo que la Se?ora Presidenta de la Rep?blica, do?a Michelle Bachelet, ha querido hacerme llegar por medio de Vuestra Excelencia, expresi?n de la cercan?a espiritual del pueblo chileno al Sucesor de Pedro, labrada a lo largo de la historia en concomitancia con la continua labor de la Iglesia a trav?s de sus miembros e instituciones.

2. Chile se aproxima a su bicentenario como Rep?blica con las esperanzas que nacen de un periodo particularmente significativo, en el cual se han logrado metas de desarrollo notables, se han ido consolidando las Instituciones y parece prosperar el clima de una convivencia pac?fica. La trayectoria econ?mica favorable ha propiciado tambi?n avances en campos como el de la educaci?n o la salud, as? como en iniciativas sociales encaminadas a conseguir que todos los ciudadanos puedan vivir plenamente de acuerdo con su dignidad.

Estos factores, as? como la apertura a horizontes que van m?s all? de los propios confines, son ciertamente motivo de satisfacci?n, y tambi?n un nuevo llamado al sentido de responsabilidad, para mantener vigorosos los m?s altos ideales que dan vida a todo verdadero progreso y, a la larga, lo hacen posible. Como Vuestra Excelencia ha recordado con sus palabras, el desarrollo perenne de los valores, que han de inspirar las realizaciones t?cnicas, es una dimensi?n en la que debe crecer tanto la comunidad nacional como internacional para promover el bien com?n.

3. A este respecto, la Iglesia cumple su misi?n anunciando el Evangelio de Cristo, proyectando su luz sobre las realidades del mundo y del ser humano, proclamando por ello su m?s alta dignidad. En efecto, ?la fe lo ilumina todo con luz nueva y manifiesta el plan divino sobre la vocaci?n integral del hombre, y por ello orienta la mente hacia soluciones plenamente humanas? (Gaudium et spes, 11). En este sentido, comparte los anhelos de una justicia que no se vea mermada por el insuficiente respeto de la dignidad del hombre y los derechos inalienables que de ella se derivan.

Estos derechos son inalienables precisamente porque el hombre los posee por su propia naturaleza y, por tanto, no est?n al servicio de otros intereses. Entre ellos cabe mencionar, ante todo, el derecho a la vida en todas las fases de su desarrollo o en cualquier situaci?n en que se encuentre. Tambi?n el derecho a formar una familia, basada en los v?nculos de amor y fidelidad establecidos en el matrimonio entre un hombre y una mujer, y que ha de ser protegida y ayudada para cumplir su incomparable misi?n de ser fuente de convivencia y c?lula b?sica de toda sociedad. En ella, como instituci?n natural, reside, adem?s, el derecho primario a educar a los hijos seg?n los ideales con los que los padres desean enriquecerlos tras haberles acogido con gozo en sus vidas.

4. Vuestra Excelencia sabe bien que la querida Patria chilena cuenta con abundantes recursos hist?ricos y espirituales para afrontar el futuro con fundadas esperanzas de alcanzar nuevas metas de humanidad, contribuyendo as? a favorecer tambi?n en el concierto de las naciones v?nculos de cooperaci?n y convivencia pac?fica. Muestra de ello son los Santos, que tanto renombre han adquirido por doquier, como Teresa de los Andes o el Padre Alberto Hurtado. Los muchos dones que el Creador ha otorgado en la naturaleza a los hijos e hijas de Chile han de seguir dando frutos que abran un futuro m?s pr?spero a las nuevas generaciones, y sean amantes de la paz y tengan un sentido trascendente de la vida, acorde con las seculares ra?ces cristianas del Pa?s.

Al terminar este encuentro, le renuevo mi saludo y bienvenida. Le deseo una feliz estancia en Roma, no solamente rica de experiencias profesionales, sino tambi?n personales. Esta es una ciudad que ofrece tantas posibilidades en s? misma y, en cierto modo, una atalaya privilegiada para comprender los avatares del orbe.

Con estos sentimientos, invoco la maternal protecci?n de la Sant?sima Virgen Mar?a que, bajo la advocaci?n del Carmelo, es Patrona de los chilenos, e imparto de coraz?n a usted, a su distinguida familia y dem?s seres queridos, as? como a sus colaboradores en la Embajada, la Bendici?n Apost?lica.

[Texto original en espa?ol
Publicado por verdenaranja @ 0:38  | Habla el Papa
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