Lunes, 11 de septiembre de 2006
11 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Publicamos el discurso de bienvenida que dirigi? a Benedicto XVI el presidente de Alemania, Horst K?hler, que se confiesa protestante, este s?bado, 9 de Septiembre, en el aeropuerto internacional de Munich.


Santo Padre,

?Bienvenido a su patria!

?Bienvenido a Alemania!

Nos alegra much?simo tenerle de nuevo entre nosotros.

Fue su deseo preferencial regresar en esta visita que comienza hoy a los lugares de su patria. Su lugar de nacimiento Marktl, su antigua sede episcopal, Munich, su antigua Universidad en Ratsibona. Usted se encontrar? con su hermano y visitar? la tumba de sus padres.

Me conmueve el que el ?Supremo Pastor de la Iglesia Universal?, como dice uno de sus t?tulos, valore tanto como lo hace usted su origen y su patria.

Origen y patria dejan sus marcas en todos nosotros: la palabra patria encierra mucho m?s que una mera definici?n territorial, Patria es una manera de vivir: costumbres, m?sica y literatura, son convicciones, son una manera muy especial de estar en este mundo. Patria implica: relaciones humanas, amigos, colegas, miembros de la familia y en especial los padres y los hermanos. Cuando decimos: tenemos una patria tambi?n decimos: no existimos por nosotros mismos ni nos hemos hechos solos. Procedemos de otros y de lo Otro. Al decir que tenemos una patria, entonces tambi?n profesamos nuestra contingencia y la forma concreta que iba forjando nuestra vida.

Pero siempre las personas del mundo se han visto obligados a dejar su patria, por guerras o persecuci?n, y muchos tambi?n porque de donde proceden no tienen con que vivir, no tienen una base para vivir y buscan un nuevo comienzo en el extranjero.

As? se van mezclando los pueblos, culturas y religiones como nunca jam?s. Para que esto suceda de manera pacifica hace falta mucho m?s que antes el respeto y el reconocimiento del otro. Pero una convivencia pacifica s?lo se dar? cuando llegamos a una justa participaci?n de todos en los bienes de esta tierra. Uno de sus antecesores, Pablo VI, lo expres? con la formula: ?El desarrollo es el nuevo nombre de la paz?. Usted ha desarrollado este pensamiento en su enc?clica, bas?ndose en la Doctrina social de la Iglesia. Todos los hombres de buena voluntad se lo van a confirmar.

Santo Padre, a?n recuerdo las im?genes de la Jornada mundial de la Juventud. Aquellos d?as ofrecieron un empuje fort?simo que siguen impuls?ndonos. Perm?tanme repetir y reforzar lo que dije en aquel entonces al saludarle: Las Iglesias alemanas tienen fuerzas y energ?as que enriquecen a todo el pa?s. Esto se refiere en especial al trabajo con los j?venes. Muchos j?venes se comprometen gratuitamente y se entregan a otros desde sus convicciones m?s profundas y van encontrando y transmiti?ndolo as? de una manera muy sana.

Poco despu?s de la Jornada Mundial de la Juventud fue muy importante para m? participar en el funeral del asesinado Hermano Roger, en Taiz?, tan apreciado tambi?n por usted. Ah? me han impresionado el ambiente y el esp?ritu ecum?nico. La presencia del Cardenal Kasper como celebrante principal fue para m? un signo esperanzador.

Santo Padre, especialmente en Alemania, que fue la cuna de la reforma evang?lica, el deseo de muchos cristianos es un impulso decidido al entendimiento ecum?nico, y si se puede decir al progreso ecum?nico. S? que no se puede poner fin de un plumazo a casi 500 a?os de desarrollo teol?gico y de diferentes pr?cticas religiosas y s? que precisamente en los ?ltimos cincuenta a?os se ha dado un intenso acercamiento. Pero, como protestante, tengo la esperanza de que esta evoluci?n ecum?nica prosiga, en el mutuo respeto y en el reconocimiento de las esenciales afinidades. Son m?s los elementos de uni?n que de separaci?n,

Desde todas las partes del mundo viene gente a Roma para escucharle a usted, cuando va explicando la fe. Esta afluencia muestra la gran confianza que le tienen los hombres y c?mo se apoyan en usted. Y aunque no puedan seguirle en todo a usted, lo hacen con gran respeto ante la sabidur?a y la forma convincente de su hablar y de su pensar.

Usted ha hablado, no s?lo en su primera enc?clica, de la fe como una opci?n positiva, de una gran oferta, de una invitaci?n. ?Deus caritas est?, ?Dios es amor? fue el titulo de su primer mensaje al mundo entero. Yo lo entiendo como un llamamiento urgente a todas las religiones a la reflexi?n y constataci?n.

Si religi?n y fe son instrumentalizadas con fines terrenales, entonces algo falla. Y si se usan para justificar la guerra, el terror o asesinatos planificados, entonces ya es un error total.

Usted, Santo Padre, desde el principio de su pontificado, ha combatido no s?lo con un llamamiento apasionado, sino tambi?n con decisi?n teol?gica y fuerza intelectual este tipo de abuso de la religi?n, que desacredita cualquier convicci?n religiosa. Espero que su mensaje encuentre cada vez m?s o?dos abiertos y cabida en los corazones y mentes en todo el mundo. Queremos que este planeta tierra pueda llegar a ser una buena patria, vivamos donde vivamos.

Aqu? y ahora, Santo Padre, le doy la Bienvenida en su patria en nombre de todos los alemanes:

Bienvenido a Munich,
Bienvenido a Baviera,
Bienvenido a Alemania.

[Traducci?n del original alem?n realizada por Zenit]
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios