Martes, 12 de septiembre de 2006
COMUNICADO DEL COMIT? PERMANENTE
de la Conferencia Episcopal de Colombia



Al concluir la reuni?n del Comit? Permanente del Episcopado Colombiano y escuchado el parecer un?nime de los Obispos, juzgamos necesario ampliar el Comunicado expedido el pasado 24 de agosto con las siguientes consideraciones.

Nos anima el deseo de iluminar la conciencia de los fieles cat?licos sobre temas que se han venido debatiendo en estos d?as.

1. LA DESPENALIZACI?N DEL ABORTO

El fallo de la Corte Constitucional que despenaliz? el aborto en los tres casos ya conocidos, abunda en consideraciones que estamos estudiando con mucha atenci?n antes de emitir un concepto sobre ?l. Por lo pronto, percibimos una mentalidad ampliamente abortista del fallo que recomienda al poder legislativo ampliar el espectro de los casos en que el aborto deba ser despenalizado.

Nos preocupa el concepto expresado en el fallo de la Corte Constitucional al ?establecer una distinci?n entre la vida como un bien constitucionalmente protegido y el derecho a la vida como un derecho subjetivo de car?cter fundamental?. La vida, a pesar de su relevancia constitucional, no tiene -seg?n la Corte- el car?cter de un valor o de un derecho de car?cter absoluto y debe ser ponderada con los otros valores, principios y derechos constitucionales.

2. LA OBJECI?N DE CONCIENCIA

El art?culo 18 de nuestra Carta Pol?tica establece que en Colombia ?se garantiza la libertad de conciencia. En consecuencia, nadie ser? molestado por raz?n de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas, ni obligado a actuar contra su conciencia?.

En ning?n ?mbito de la vida, la ley civil puede sustituir la conciencia ni dictar normas que excedan la propia competencia, que es la de asegurar el bien com?n de las personas mediante el reconocimiento y la defensa de sus derechos fundamentales.

Por esta raz?n, aquellos Magistrados que no reconozcan los derechos del hombre o los atropellen, no s?lo faltan a su deber, sino que carece de obligatoriedad lo que ellos prescriban? (Pacem in terris).

Contrariamente a lo que expresa el fallo de la Corte Constitucional, la Objeci?n de Conciencia no ?hace referencia a una convicci?n de car?cter religioso?. Se trata de un derecho natural consagrado para todos los ciudadanos que puede invocarse cuando la ley prescriba acciones que van contra las convicciones ?ticas, pol?ticas o religiosas de la persona humana.

Es muy importante advertir que los que recurren a la Objeci?n de Conciencia deben estar exentos no s?lo de sanciones penales, sino tambi?n de cualquier perjuicio en los aspectos legal, disciplinario, econ?mico y profesional (cf. EV. 74).

Nos parece extremadamente grave el que se pretenda desconocer o minimizar el hecho de que la Conciencia es la norma ?ltima de los actos humanos y, para los bautizados cat?licos, el santuario en el que el hombre se encuentra a solas con Dios.

Reconocemos y apoyamos el valor de los m?dicos, jueces y personal de enfermer?a que han invocado la Objeci?n de Conciencia para negarse a practicar el aborto, o a sentenciarlo. Los m?dicos est?n al servicio de la vida y no de la muerte. Y este principio ?tico vale no s?lo para los profesionales cat?licos, sino para todos los que han hecho suyo el juramento hipocr?tico: ?tendr? absoluto respeto por la vida humana desde su concepci?n?.

3. LA ?EXCOMUNI?N?

En su sentido m?s profundo, la Iglesia es una ?comuni?n?, es la comunidad de quienes, en virtud de la vida de gracia, viven unidos a Dios como hijos y a los otros hombres como hermanos, por tanto, al romperse esta vida de gracia por el pecado grave se rompe igualmente la comuni?n o sea, en sentido profundo, se queda ?excomulgado?.

En el C?digo de Derecho Can?nico la Iglesia ha establecido una serie de penas con las cuales previene y sanciona la comisi?n de algunos delitos muy graves por parte de los bautizados cat?licos. Entre esas penas est? la llamada espec?ficamente ?Excomuni?n?, en la que incurre ?quien procura el aborto si ?ste se produce? (cn. 1398) dentro de las condiciones se?aladas por el mismo C?digo de Derecho, a saber: que la persona sea mayor de 16 a?os y haya obrado con plena deliberaci?n y advertencia, libre de miedo grave o presi?n, esto es, en forma libre y voluntaria.

La Iglesia pretende con esta pena llamar la atenci?n de los bautizados cat?licos sobre la gravedad del aborto y prevenir que se cometa el delito.

Otras conductas reprobables como la violaci?n de los menores, el asesinato, el secuestro, son tambi?n pecados muy graves que la Iglesia condena y quienes incurren en ellos deben privarse tambi?n de la recepci?n de la Eucarist?a y de los dem?s sacramentos, hasta tanto restablezcan la comuni?n con Dios y con la Iglesia, mediante el arrepentimiento y la absoluci?n sacramental.

Como el aborto, hay conductas que la legislaci?n can?nica castiga con la excomuni?n y que posiblemente carecen de gravedad para quienes no pertenecen a la Iglesia cat?lica, como el caso de quien pisotea las especies consagradas o comete un robo sacr?lego.

4. LA VERDAD NOS HAR? LIBRES

Tenemos plena confianza de que en medio de la confusi?n creada por las propuestas abortistas y la campa?a de descr?dito de la Iglesia, los fieles cat?licos ir?n comprendiendo las razones de quienes nos hemos puesto decididamente a favor de la vida.

La formaci?n de una recta conciencia reclama el conocimiento de la ley de Dios, de los preceptos del Evangelio y de la ense?anza tradicional de la Iglesia consignada en el Catecismo de la Iglesia Cat?lica.

Hacemos un llamado a todos los fieles a seguir con amor y fidelidad las ense?anzas del Se?or Jes?s que nos dej? en el Evangelio esta consigna: ?Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. El que me sigue no anda en tinieblas?.

+ Luis Augusto Castro Quiroga
Arzobispo de Tunja
Presidente de la Conferencia Episcopal

Bogot?, D.C., 8 de septiembre de 2006
Publicado por verdenaranja @ 23:32  | Hablan los obispos
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