S?bado, 16 de septiembre de 2006
15 septiembre 2006 ZENIT publica el comentario del padre Raniero Cantalamessa, ofmcap. -predicador de la Casa Pontificia- a la liturgia del domingo, XXIV del tiempo ordinario.



?Y vosotros qui?n dec?s que soy yo?





XXIV Domingo del tiempo ordinario (B)
Isa?as 50, 5-9a; Santiago 2, 14-18; Marcos 8, 27-35



Los tres [evangelios] sin?pticos refieren el episodio de Jes?s, cuando en Cesarea de Filipo pregunt? a los ap?stoles cu?les eran las opiniones de la gente sobre ?l. El dato com?n en los tres es la respuesta de Pedro: ?T? eres el Cristo?. Mateo a?ade: ?el Hijo de Dios vivo? (Mt 16, 16) que podr?a, si embargo, ser una manifestaci?n debida a la fe de la Iglesia despu?s de la Pascua.

Pronto el t?tulo ?Cristo? se convirti? en un segundo nombre de Jes?s. Se encuentra m?s de 500 veces en el Nuevo Testamento, casi siempre en la forma compuesta ?Jesucristo? o ?Nuestro Se?or Jesucristo?. Pero al principio no era as?. Entre Jes?s y Cristo se sobreentend?a un verbo: ?Jes?s es el Cristo?. Decir ?Cristo? no era llamar a Jes?s por el nombre, sino hacer una afirmaci?n sobre ?l.

Cristo, se sabe, es la traducci?n griega del hebreo Mashiah, Mes?as, y ambos significan ?ungido?. El t?rmino deriva del hecho que en el Antiguo Testamento reyes, profetas y sacerdotes, en el momento de su elecci?n, eran consagrados mediante una unci?n con ?leo perfumado. Pero cada vez m?s claramente en la Biblia se habla de un Ungido o Consagrado especial que vendr? en los ?ltimos tiempos para realizar las promesas de salvaci?n de Dios a su pueblo. Es el llamado mesianismo b?blico, que asume diversos matices seg?n el Mes?as sea visto como un futuro rey (mesianismo real) o como el Hijo del hombre de Daniel (mesianismo apocal?ptico).

Toda la tradici?n primitiva de la Iglesia es un?nime al proclamar que Jes?s de Nazaret es el Mes?as esperado. ?l mismo, seg?n Marcos, se proclamar? tal ante el Sanedr?n. A la pregunta del sumo sacerdote: ??Eres t? el Cristo, el Hijo del Bendito??, ?l responde: ?S?, lo soy? (Mc 14, 61 s.).

Tanto m?s, por lo tanto, desconcierta la continuaci?n del di?logo de Jes?s con los disc?pulos en Cesarea de Filipo: ?Y les mand? en?rgicamente que a nadie hablaran acerca de ?l?. Sin embargo el motivo est? claro. Jes?s acepta ser identificado con el Mes?as esperado, pero no con la idea que el juda?smo hab?a acabado por hacerse del Mes?as. En la opini?n dominante, ?ste era visto como un l?der pol?tico y militar que liberar?a a Israel del dominio pagano e instaurar?a con la fuerza el reino de Dios en la tierra.

Jes?s tiene que corregir profundamente esta idea, compartida por sus propios ap?stoles, antes de permitir que se hablara de ?l como Mes?as. A ello se orienta el discurso que sigue inmediatamente: ?Y comenz? a ense?arles que el Hijo del hombre deb?a sufrir mucho...?. La dura palabra dirigida a Pedro, que busca disuadirle de tales pensamientos: ??Qu?tate de mi vista, Satan?s!?, es id?ntica a la dirigida al tentador del desierto. En ambos casos se trata, de hecho, del mismo intento de desviarle del camino que el Padre le ha indicado ?el del Siervo sufriente de Yahveh- por otro que es ?seg?n los hombres, no seg?n Dios?.

La salvaci?n vendr? del sacrificio de s?, de ?dar la vida en rescate por muchos?, no de la eliminaci?n del enemigo. De tal manera, de una salvaci?n temporal se pasa a una salvaci?n eterna, de una salvaci?n particular ?destinada a un solo pueblo- se pasa a una salvaci?n universal.

Lamentablemente tenemos que constatar que el error de Pedro se ha repetido en la historia. Tambi?n determinados hombres de Iglesia, y hasta sucesores de Pedro, se han comportado en ciertas ?pocas como si el reino de Dios fuera de este mundo y debiera afirmarse con la victoria (si es necesario tambi?n de las armas) sobre los enemigos, en vez de hacerlo con el sufrimiento y el martirio.

Todas las palabras del Evangelio son actuales, pero el di?logo de Cesarea de Filipo lo es de forma del todo especial. La situaci?n no ha cambiado. Tambi?n hoy, sobre Jes?s, existen las m?s diversas opiniones de la gente: un profeta, un gran maestro, una gran personalidad. Se ha convertido en una moda presentar a Jes?s, en los espect?culos y en las novelas, en las costumbres y con los mensajes m?s extra?os. El C?digo da Vinci es s?lo el ?ltimo episodio de una larga serie.

En el Evangelio Jes?s no parece sorprenderse de las opiniones de la gente, ni se retrasa en desmentirlas. S?lo plantea una pregunta a los disc?pulos, y as? lo hace tambi?n hoy: ?Para vosotros, es m?s, para ti, ?qui?n soy yo??. Existe un salto por dar que no viene de la carne ni de la sangre, sino que es don de Dios que hay que acoger mediante la docilidad a una luz interior de la que nace la fe. Cada d?a hay hombres y mujeres que dan este salto. A veces se trata de personas famosas ?actores, actrices, hombres de cultura- y entonces son noticia. Pero infinitamente m?s numerosos son los creyentes desconocidos. En ocasiones los no creyentes se toman estas conversiones como debilidad, crisis sentimentales o b?squeda de popularidad, y puede darse que en alg?n caso sea as?. Pero ser?a una falta de respeto de la conciencia de los dem?s arrojar descr?dito sobre cada historia de conversi?n.

Una cosa es cierta: los que han dado este salto no volver?an atr?s por nada del mundo, y m?s todav?a, se sorprenden de haber podido vivir tanto tiempo sin la luz y la fuerza que vienen de la fe en Cristo. Como San Hilario de Poitiers, que se convirti? siendo adulto, est?n dispuestos a exclamar: ?Antes de conocerte, yo no exist?a?.

[Traducci?n del italiano realizada por Zenit]
Publicado por verdenaranja @ 22:59  | Espiritualidad
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